El trabajo ideológico como arma revolucionaria

En el régimen de producción capitalista quienes han dictado las pautas de convivencia han sido los dueños de los medios productivos. Su relación de dominación frente al obrero, al asalariado en general, ha provocado depauperación en las masas, no sólo desde el punto de vista economicista, sino también desde la óptica del desmejoramiento de la calidad de vida de la población y el ambiente en su conjunto. Poco importa al capitalista guiado por la maximización de la ganancia, acabar con los recursos naturales de su propio país mientras ello produzca dinero. Porque quien es dueño de los medios de producción, es decir, del capital, de las máquinas, la tierra, los bancos, etc., dicta las reglas del juego económico. Además de poseer todo el aparato productivo, la clase dominante o burguesía (Chávez los llama oligarcas), ha venido sosteniendo su modelo en virtud de una superestructura de poder que abarca lo ideológico, con los medios de comunicación a su servicio, lo político, con los partidos sodomizados por el capital y lo religioso, condenatorio de las ideas de avanzada que buscan liberar el pensamiento de las masas. Las leyes, la estructura estatal, la prensa en general, la iglesia católica, en la expresión elitesca de la Conferencia Episcopal, jueces, magistrados, policías y toda clase de organismo represor, se dan cita en este modelo para servir de muro de contención a las demandas del pueblo, pero también para perpetuar la superestructura político-ideológica a través del engaño, la mentira y las falacias.

EL NUEVO MAPA POLÍTICO

Los cambios políticos plasmados en la Constitución de 1999, con el fin de refundar la República, aprobada en referendo popular el 15 de diciembre de ese año, van a chocar de frente con un Estado heredado de ese modelo productivo perverso y que se resiste a desaparecer. Por ello, los distintos intentos de derrocar al gobierno Revolucionario, por cualquier medio a su alcance, bien sea con la participación de apátridas locales, bien con agentes extranjeros como aliados o, en definitiva, como financistas y amos que pagan por el servicio de una atomizada y lacaya oposición, cuyo objetivo es volver al estado antiguo de cosas. Vanos han sido estos intentos, por cuanto el despertar del pueblo y su cada vez más creciente conciencia revolucionaria, ha dado al traste con golpes de estado, paros petroleros, guarimbas y variopintas acciones desestabilizadoras.

Se nos impone a todos los sectores comprometidos con este proceso Revolucionario, elevar el nivel ideológico para contrarrestar la campaña mediática que se avecina de cara a las elecciones presidenciales de diciembre. Pero más allá de esa importante coyuntura, el trabajo ideológico debe ser permanente y para el largo plazo. Que nadie se crea que los fines planteados en la Constitución de la República, la construcción de un nuevo país con un modelo económico y social de características eminentemente socialista, va a ser posible en tiempo récord. Será largo y difícil el camino a recorrer, pero debemos tener presente que lo mejor de este viaje, es el camino mismo.


LOS CONSEJOS


“La organización de consejos es una democracia real, la democracia del trabajo, que hace que quienes trabajan sean dueños de su trabajo.”

A. Pannekoek

Los Consejos en cualquiera de sus formas, comunales, de planificación, de obreros, de estudiantes, de barrio, profesionales, cooperativos, de cuadra o vereda, etc., deben ser las vanguardias políticas que tomen decisiones en asambleas de ciudadanos para diseñar las líneas políticas y operativas que el momento específico amerite. Redes de inteligencia popular deben ser activadas desde ya, para contar con información acerca de los recursos, tanto humanos como materiales que puedan ser útiles a la tarea de politización ciudadana y propiciar una respuesta inmediata a la probable agresión del imperio. Consolidar la integración de entes productivos de la zona, municipio, estado y nacional, para articular políticas de suministro de insumos, bienes y servicios necesarios para la población en general. Los Consejos definirán en cada uno de sus ámbitos de competencia productiva o de cualquier tipo, los objetivos generales y particulares que les sean propios, en concordancia con una planificación general que abarque todos los niveles geográficos, desde la parroquia hasta la nación entera. En función del esclarecimiento del concepto de CONSEJOS, nos permitimos citar a uno de los teóricos más importantes en esta materia, como lo es Antón Pannekoek, ilustre investigador austriaco, astrónomo de profesión y teórico de la organización consejista en las primeras décadas del siglo XX.

“Los consejos obreros son la forma de autogobierno que en tiempos futuros reemplazará a las formas de gobierno del viejo mundo. Por supuesto, no para todo el futuro; ninguna forma de éstas se crea para la eternidad. Cuando la vida y el trabajo en la comunidad sean un hábito natural, cuando la humanidad controle enteramente su propia vida, la necesidad cederá el paso a la libertad y las reglas estrictas de la justicia establecidas con anterioridad se disolverán en formas de conducta espontánea. Los Consejos Obreros son la forma de organización durante el período de transición en el cual la clase trabajadora está luchando por el predominio, está destruyendo al capitalismo y organizando la producción social. Para conocer su verdadero carácter será conveniente compararlos con las formas existentes de organización y gobierno, tal como están fijadas por la costumbre y resultan evidentes por sí mismas en la mente del pueblo.” (Antón Pannekoek, Los Consejos Obreros, J Harper edit. Tomado de Círculo de Comunistas Antibolcheviques, cica_web@yahoo.com)

En la actual coyuntura política venezolana, el gobierno Bolivariano ha estado mandando señales inequívocas sobre las amenazas que se ciernen sobre nuestro país por parte del Imperio Norteamericano. Estas advertencias son repetidas por el Comandante Chávez en cuanta oportunidad se le presenta, tanto en el contexto nacional como en la esfera internacional. Tres son las más evidentes: a. eliminación física del Presidente, b. secuestro tipo Jean Bertrand Aristíde, c. invasión al país con cualquier nimio argumento (guerra preventiva).

En este sentido, no debemos tener la conducta del avestruz ante estos peligros inminentes, la misma que practica la oposición apátrida y las empresas privadas de comunicación, desdeñando las claras señales que salen del Departamento de Estado y de los más conspicuos voceros del gobierno asesino de Washington, cuando se refieren a Venezuela y su proceso Revolucionario.

La Fuerza Armada Nacional ha venido implementando, de acuerdo a los lineamientos presidenciales, un plan nacional de seguridad y defensa articulado con las comunidades de diferentes regiones del país, dentro del marco de la preparación para una guerra de cuarta generación (guerra asimétrica).

LA TAREA INMEDIATA

Es en este marco referencial que las cooperativas de producción, especialmente agroalimentarias, deben jugar un rol fundamental en cuanto a la logística para una confrontación bélica irregular. Las cooperativas textiles, de producción de calzados, etc., es decir, de aquellas que van a surtir a un hipotético ejército popular, deben asumir su papel con responsabilidad, dando el uso adecuado a los recursos económicos asignados por los entes crediticios del estado. En el campo de la estrategia alimentaria, se debe acelerar la conformación de redes productivas, destinadas a satisfacer las necesidades de la población, con miras a obtener soberanía alimenticia estratégica, que soporte en el tiempo cualquier intento de agresión foránea, bloqueo de costas o embargo de bienes en el exterior. En este sentido, las cooperativas de producción agroalimentarias, textiles, de calzado, de alimentos procesados, de torneros y fresadores, las empresas químicas y laboratorios productores de medicamentos, en fin, una industria que pueda responder a requerimientos bélicos de cuarta generación, debe organizarse para que estemos prestos a asumir esta tarea. No sólo se debe ser revolucionario en las marchas y mítines del Presidente, sino que se hace impostergable hacer de la práctica revolucionaria un modo de ser, vivir y pensar, el motivo de la existencia misma.

El cambio de una sociedad capitalista y explotadora de la fuerza de trabajo del asalariado, a una sociedad socialista, incluyente y solidaria, tal como está planteado en el proyecto de país que estamos construyendo, deberá pasar por etapas difíciles pero superables con constancia y tesón y por encima de todo, con voluntad política y una clara ideología revolucionaria.

De allí que “El capitalismo debe ser derrotado teóricamente antes de que se lo pueda abatir materialmente.”(A. Pannekoek, ob.cit.) Y es por ello que el trabajo ideológico es de vital importancia para entender y afianzar el conocimiento que se tenga sobre el proceso de cambios el cual estamos inmersos. Se deben auspiciar en cada espacio popular círculos de estudio sobre textos revolucionarios, bien sea de clásicos pensadores socialistas o de los discursos del Presidente Chávez, textos del Libertador, de Don Simón Rodríguez, etc., para que el nivel político se acreciente y que esos espacios sirvan de catalizador de las nuevas ideas surgidas al calor del proceso Bolivariano.

En el actual estado de cosas, las cooperativas deben asumir su papel de empresas productivas de bienes y servicios importantes para la consecución de la tan anhelada y publicitada soberanía en todos los órdenes. Hay que desprenderse del tutelaje del estado en materia financiera, que si bien es importante contar con esos recursos, no lo es menos poner de sí lo mejor del trabajo asociado, so pena de caer en una dependencia perversa, de depender de un cordón umbilical que las hará estáticas y nada creativas en su accionar. Si acaso llegase el momento de una confrontación armada contra el imperio invasor, sería ridículo ir al enemigo a solicitarle municiones para la batalla.

Vamos pues, cooperativistas a hacer por nuestro país aquello que espera de nosotros, sin exigencias de mendigos, con hidalguía y dignidad, como lo hicimos el 13 de Abril de 2002, en la seguridad que nuestros hijos y nietos agradecerán el esfuerzo por legarles un mundo posible y necesario. Adelante con la organización de los Consejos Cooperativos, Ejército de la Economía Popular y construyamos EL PRIMER PODER.

luisandres1944@yahoo.com



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Luis Urbina Ferrer

Escritor y músico. www.evyferrer.wordpress.com

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