Una nueva era

Era impensable que en el país más poderoso del mundo, Estados Unidos, cuarenta millones de sus habitantes estén aguantando físicamente hambre, haciendo fila por un mendrugo de comida.

Un país que gasta miles de millones de dólares para fabricar armamento nuclear, sin contar el gasto en la carrera aeroespacial, y que decir los casi veinte mil millones de dólares que se van a gastar las campañas entre republicanos y demócratas para llegar al óvalo de la Casa Blanca.

¡Que vergüenza el Tío Sam deja ver todas las miserias de un pueblo, que ante los ojos del mundo se creían invencibles!

A esto le sumamos la caída histórica del precio del barril de petróleo, llegando a la cifra impensable de menos 30 dólares.

Hoy, la potencia más poderosa del mundo sucumbe ante un virus que con el tiempo se sabrá si se creó en un laboratorio del gigante de Asia ( China).

Hoy, más que nunca Marx muestra su vigencia "La sociedad se encuentra súbitamente retrotraída a un estado de súbita barbarie: diríase que el hambre, que una guerra devastadora mundial la han privado de todos sus medios de subsistencia; la industria y el comercio parecen aniquilados. Y todo eso ¿por qué? Porque la sociedad posee demasiada civilización, demasiados medios de vida, demasiada industria, demasiado comercio. Las fuerzas productivas de que dispone no favorecen ya el régimen burgués de la propiedad; por el contrario.

Resultan ya demasiado poderosas para estas relaciones, que

constituyen un obstáculo para su desarrollo; y cada vez que las fuerzas productivas salvan este obstáculo, precipitan en el desorden

a toda la sociedad burguesa y amenazan la existencia de la propiedad burguesa. Las relaciones burguesas resultan demasiado estrechas para contener las riquezas creadas en su seno. ¿Cómo vence esta crisis la burguesía? De una parte, por la destrucción obligada de una masa de fuerzas productivas; de otra, por la conquista de nuevos mercados y la explotación más intensa de los antiguos. ¿De qué modo lo hace, pues? Preparando crisis más extensas y más violentas y dísmínuyendo los medios de prevenirlas".

Estamos a portas de entrar en una nueva era, donde el capitalismo sufrirá una temible enfermedad que hará metástasis en los casi ocho mil millones de habitantes de un planeta que cada día deja de respirar.

Es el momento donde los arrogantes más poderosos del mundo deben entender, que la salida es por un modelo de desarrollo más humanista e incluyente, no se puede seguir viviendo en la lógica de que las especies más fuertes sobrevivan sobre las más débiles.

El llamado es, a una visión de mundo donde los más pobres, sean menos pobres, y los ricos no sigan siendo más ricos.

Un exitoso empresario alemán, Reinchold, plantea la siguiente tesis: "Las visiones son grandes vuelos del espíritu entre el pasado y el futuro. Las visiones son más que sueños, pues pueden ser soportadas con argumentos... Aprendiendo de las experiencias del pasado y, al mismo tiempo, desligándose de ellas, el auténtico visionario trata de anticipar el futuro en su pensamiento de un modo tan decidido como apegado a la realidad".

Se ha iniciado una nueva época en la historia y la sociedad global requiere con urgencia un nuevo proyecto que ilumine su futuro. En otras palabras el mundo nesecita una visión.

Pero esta visión no puede ser otra ideología; tampoco una nueva religión. El ser humano no tiene que poner sus desiciones en manos de una iglesia, de una idea, de un gobierno o del mercado. Lo que se nesecita es una orientación para perderle miedo a la libertad.

 

jjsalinas69@gmail.com



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Jhon Jairo Salinas

Dirigente Social, Promotor de Derechos Humanos, Activista del Movimiento Social por la Paz en Colombia, Poeta y Escritor.

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