Amor

"Aunque supiera hablar las lenguas de los hombres y

de los ángeles sin amor nada sería."

1 Corintios 13

"El amor es la fuerza más humilde, pero la más poderosa de que dispone el ser humano"

Mahatma Gandhi

"Por el amor se ve; con el amor se ve. Es el amor quien ve"

José Martí

Tal vez no haya una palabra mas usada que la palabra "amor".Hablar de amor es muy fácil o muy difícil.¿Cómo no dejarse llevar por la exaltación,de un lado,o por las trivialidades emocionales, de otro?Hay una vieja expresión que condensa la felicidad humana en tres conceptos: salud, dinero y amor. No es de extrañar que una de las "preocupaciones" de muchos seres humanos sea el amor, uno de los sentimientos sobre los que más se ha escrito, cantado, pensado…y, por supuesto, vivido. La palabra amor es sin duda alguna una de las palabras más fascinantes en todos los idiomas, tanto en la cultura occidental como en la oriental. La palabra "amor" viene del latín amor, que quiere decir "amistad, dedicación, afecto, ternura, deseo grande, pasión, objeto amado". Hay quien piensa que el amor es el motor de la vida: por amor saltamos de la cama, por amor vivimos, llegando incluso a matar o morir por amor.

Presente desde el comienzo de nuestra historia y modulado por cada cultura, también los filósofos han ocupado parte de su tiempo a reflexionar sobre este sentimiento. Todo el mundo piensa que sabe mucho, o al menos bastante, sobre el amor, aunque solamente fuese porque todos, en última instancia, caminamos y respiramos en él: nuestro mundo afectivo y próximo se define al cabo según los parámetros del odio y del amor. Por consiguiente, esta apremiante proximidad nos impregna tan inmediatamente que no nos interrogamos a nosotros mismo respecto de su inquieta primacía, a no ser rara y mediocremente. Respecto del amor vivimos como si supiésemos lo que es. Pero desde el momento en que tratamos de definirle, o al menos de acercarnos a él por conceptos se aleja de nosotros inmediatamente. De ahí concluimos que el amor no puede ni debe entenderse estrictamente, que se sustrae a toda inteligibilidad, que todo esfuerzo por tematizarle procede de la sofistica o de una abstracción indebida. La consecuencia inevitable de esta actitud se produce automáticamente: del amor no podemos dar más que una interpretación, o mejor una no-interpretación puramente subjetiva, incluso sentimental. En consecuencia, lo arbitrario individual resulta la única ley del amor, que se va a pique en una anarquía intolerable pero inevitable: amamos arbitrariamente, o más bien creemos que esa arbitrariedad merece aun el nombre de amor. Estamos, pues, reducidos a la inconfortable paradoja de ignorar la lógica y el rigor de aquello de lo que sin embargo siempre reconocemos que ofrece la única sal y sentido de nuestra vida. Amo, no amo, soy amado, no soy amado sin saber por qué ni sobre todo de que se trata.

El amor no respeta las lógicas de la racionalidad que calcula, ni los entes que son, ni el mundo que quiere; no es que le falte todo rigor, al contrario; pero el amor despliega su propio rigor, siguiendo una axiomática absolutamente sin par.

El amor es un concepto diverso, repleto de contrastes, antítesis, paradojas y peculiaridades, por lo que resulta tan singular y complejo a la vez. Por eso su definición es mucho más que una simple demostración de conocimiento lingüístico, es más bien una embestida desafiante. La prueba de toda esa variedad de significaciones y de esa contraposición de antítesis que se encuentran en la misma palabra se puede poner de manifiesto en un pequeño listado de citas que explicita una buena parte de su dinámica conceptual. No hay más que recordar que el amor puede justificar, determinar, agregar, permitir, superar, perdonar, prolongar, solicitar. El amor también condena, absuelve, revela, esconde, simula, expone. El amor orienta, desorienta, incendia, congela, hierve. En el amor están presentes al mismo tiempo, los cuatro elementos y los cinco sentidos. En su nombre se lucha, se vence, se pierde, se juega, se bromea, se llora, se vive y se muere. El amor ataca y defiende, derriba y sostiene, grita y se calla. La lista de definiciones o intentos de definición es larga. Pero dondequiera que sea, en la gramática, la poesía, la etimología o la filosofía, la verdad es que basta con estar vivo para saber que el amor trasciende cualquier ciencia. El amor nace, crece y se multiplica, ocupa espacios mayores o menores, pero siempre edificados con lo más noble que existe en el espíritu y en el corazón del ser humano.



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Luis Antonio Azócar Bates

Matemático y filósofo

 medida713@gmail.com

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