¿Es la Revolución Bolivariana una Revolución Cristiana?

"No se puede ser cristiano sin optar, sin discernir sobre el estado de cosas o condiciones que conforman la realidad social, política, económica actual"

(Rafael Luciani, Regresar a Jesús de Nazaret)

"Nuestra revolución es la primera revolución cristiana que se hace en Venezuela con carácter popular, igualitario, solidario, porque nosotros basamos nuestros valores en Cristo redentor y lo asumimos como un compromiso. Para nosotros los mandatos de nuestro señor Jesucristo no son para llevarlos en los labios, para rezar en el vacío, sino para comprometernos en la solidaridad por la pasión, la vida y el derecho a la felicidad del pueblo […] No me tiembla el pulso para enfrentar a los fascistas, llámense como se llamen, estén donde estén. Lo digo desde mi espíritu cristiano. Tengo el látigo de Cristo en la mano"

Presidente Maduro

"Nadie está exento de decir necedades; el mal consiste en decirlas con pompa: Nae iste magno conatu magnas dixerit."

Terencio

"Cuando alguien recita el credo de un tirón y sin ninguna dificultad, mucho me temo que no haya reflexionado en él suficientemente. Quien cree demasiado fácilmente en todo, tal vez no crea profundamente en nada"

(L.Evely, Los caminos de mi fe)

SOCIALISMO Y REINO DE DIOS

Después de dos mil años de vida cristiana, no es ocioso preguntarnos qué es ser cristiano. ¿Qué significa ser cristiano hoy? ¿Cuál es el corazón del cristianismo? ¿Qué es lo central del cristianismo, lo esencial para ser cristiano? ¿Existe de verdad el cristianismo y no solo diversos cristianismos, el cristianismo ortodoxo-oriental, el cristianismo católico, el cristianismo protestante-reformista, por no mencionar las innumerables sectas y agrupaciones? La increencia, el agnosticismo y la indiferencia religiosa actuales no reclaman tanto que los que creemos creamos de verdad, sino que nuestra fe nos conduzca a un comportamiento más consecuente con ella. :¿Cuales son , más allá de la ideología exhibida, más allá de sus puntos fuertes y de sus debilidades, las apuestas reales del evangelio cristiano con respecto a los problemas políticos, económicos, culturales ,éticos-morales, y espirituales de Venezuela?

El objetivo de esta contribución no es la polémica, sino el diálogo, la reconciliación de los contrarios y no la eternización de la discordia. Esta contribución trata de entender y comprender algunas expresiones emitidas por el Presidente Maduro Moros. Específicamente las referidas a Jesucristo y al Cristianismo. ¿Qué puede aportar una vida de hace dos mil años a la problemática actual? ¿Dados los condicionamientos sociales de la vida de Jesús, podemos inspirarnos en su proyecto de vida para aplicarlos a nuestra sociedad? ¿Qué incidencia tiene el cristianismo hoy en la sociedad venezolana? O dicho de manera más simple: ¿Quién es Cristo hoy para nosotros? ¿Para qué sirve el cristianismo en nuestro tiempo y en nuestra sociedad? La fe cristiana hoy como ayer, nos exige la pasión mesiánica por un mundo sin injusticias. Una fe sin sensibilidad por la justicia es un escapismo religioso, pero no es cristianismo. Se trata de que Cristo sea nuestro contemporáneo, que la salvación se exprese en términos inteligibles a los hombres y mujeres de hoy. ¿Qué incidencia tiene hoy el cristianismo en la sociedad venezolana? Es decir: ¿se puede asegurar que el cristianismo y los cristianos son un agente de cambio fundamental para transformar la sociedad venezolana? ¿Es el cristianismo por consiguiente una fuerza revolucionaria, que tiende eficazmente a transformar las condiciones injustas que se dan en nuestro país y en el mundo en general?¿Puede el cristianismo ayudar a construir una sociedad decente, más humana, más fraterna, más solidaria, más igualitaria, una sociedad en definitiva, más digna del hombre? La ausencia de debate político y la pérdida del horizonte utópico han conducido a la progresiva simplificación del mensaje político, hasta reducirlo al simple panfleto o a la más insulsa vaguedad. Peor aún existe un desierto en la teorización de la fe cristiana y la pertinencia de los evangelios para el "proceso revolucionario bolivariano". ¿Tiene todavía el cristianismo una palabra para iluminar el paisaje del pensamiento y de la vida? Yo sí creo que tiene más de una palabra, pero esas palabras deben estar "aderezadas" con la pimienta aristotélica y la sal budista. Dios se encarna no sólo en Jesús de Nazaret, sino también en Buda y en Krishna.

El presidente afirmó: "Nuestra revolución es la primera revolución cristiana". No se sabe (al menos yo no lo sé) que entiende el Presidente por Cristianismo. Marx decía que el hombre es un ser cuya verdad no coincide con la realidad. Con todo respeto recordare al presidente lo siguiente: "Tened, pues, los sentimientos que corresponden a quienes están unidos a Cristo Jesús" (Flp 2, 5). Toda persona, por su misma naturaleza, está orientada hacia el futuro, hacia adelante. Las personas, a diferencia de las cosas, nunca están totalmente hechas, nunca están acabadas. Se dice que la persona es "lo que no es", es decir, lo que puede ser, lo que está llamado a ser. Esta condición humana tiene necesidad de vivir en la esperanza. ¿Cree el presidente en la posibilidad de una "revolución cristiana? ¿Tiene Maduro la esperanza de ser un líder, guía, conductor, motivador de una "revolución cristiana"? Cuando falta la auténtica esperanza, la fe se debilita y desaparecen las buenas obras: "Solo el que cree espera de verdad, y solo el que de verdad espera, cree. No creemos sino lo que esperamos. Y no esperamos sino lo que creemos" (Unamuno).

MADURO: ¿BUSCADOR DEL REINO?

La actual revolución existente en Venezuela NO ha podido sacar a flote el Reino de Dios que todo ser humano lleva dentro de sí. ¿Qué es lo que pueden hacer los cristianos para que surja una (nueva) comunidad del Reino de Dios? Recordemos que cristiano es aquel que se ha convertido en "otro Cristo" y así se convierte en modelo cabal de lo que es ser cristiano. Todo cristiano debería poder decir lo que Jesús dice de sí mismo: "aunque a mí no me creáis, creed por las obras". (Jn 10,38).A la pregunta de qué es ser cristiano, mejor aún, de cómo vivió y cómo viviría Cristo hoy, todo cristiano debería poder responder: "fijaos en mí, haced como yo hago" .Si no puede decir eso , si no reproduce (=producir de nuevo) la vida de Jesús(Rm8,29),el cristianismo pierde sentido, no suscita interés alguno y, por tanto, no hay manera de mostrar su verdad.

¿A qué se refiere el Presidente Maduro con la expresión "revolución cristiana" o "látigo de Cristo"? ¿Qué entendemos por tal "revolución"? ¿Cuáles son sus características? ¿Qué quiere decir (significar) Maduro con: "basamos nuestros valores en Cristo redentor y lo asumimos como un compromiso"? No es fácil ser y confesarse cristiano en la actualidad. La vida cristiana es vida de fe y los cristianos sabemos (deberíamos saber) que, en el terreno de la fe, nos jugamos todo a una sola carta, y esa carta no puede ser otra que la persona de Jesús de Nazaret. El núcleo de la vida cristiana es la fe en Cristo como revelador y salvador, como mediador único y definitivo de la revelación y de la salvación. La fe no es algo visible y sin embargo es lo más característico y específico del cristiano. Esa fe en Cristo es exclusiva y propia del cristiano. La fe posee una profunda raíz antropológica. En otras palabras, pertenece a la estructura misma del ser humano, no solo de los que se dicen o son creyentes en sentido religioso. Toda persona tiene fe, incluso quien se declara descreída. En este nivel, la fe está relacionada con la confianza. Aun la gente más desconfiada no puede vivir sin confiar, porque el acto de confianza pertenece al núcleo de lo humano. En el ámbito cristiano, la fe es la virtud teologal por excelencia y se entiende como la adhesión a Jesús y a su causa, a su vida y a su movimiento, a su mensaje y a su práctica, su muerte y a su resurrección. Ser cristiano es conocer a Jesús, amarle y seguirle. Por eso, ya en los evangelios se plantea con fuerza esta pregunta: ¿Quién es Jesús? Y serán los mismos evangelios los que nos den la respuesta adecuada. Hoy, esa pregunta adquiere especial relieve; sobre todo, si tenemos en cuenta las nuevas realidades que se viven en Venezuela y en el mundo. La fe cristiana, hoy como ayer, nos exige la pasión mesiánica por un mundo sin injusticias. Vivimos una época de increencia; aun así el presidente Nicolás Maduro ha confesado (manifestado) en diferentes oportunidades ser cristiano. Ser cristiano es seguir a Jesús; seguir a Jesús es apostar por el Reino en una búsqueda apasionada por la Verdad, el cumplimiento de la justicia, el respeto por la Libertad desde una gran capacidad de Amor solidario. Quienes se juegan por estos valores y solamente quienes se juegan en forma absoluta, se pueden llamar cristianos y lo son de verdad. De lo contrario por "religiosos" que sean o "títulos" que ostenten son farsantes hipócritas condenados repetidas veces por Jesús en su Evangelio del Reino de los cielos. Jesús no sólo anuncia el Reino sino que ÉL es el camino para este Reino (Jn.14,16). Entrar en el Reino es seguir a Jesús y seguir a Jesús es asumir sus criterios y transparentar sus actitudes en la existencia diaria. Él es la Luz (Jn. 8,12), la Puerta (Jn. 10,9), la Vida (Jn 11,25). El Reino no consiste simplemente en aceptar una doctrina o entusiasmarse en un proyecto, sino seguir a una persona -Jesús-que presenta un programa de vida humana, que enseña una nueva convivencia marcada por una profunda y real fraternidad de una familia de hijas e hijos de Dios. Y hasta muere y resucita para que este proyecto se realice y vaya resultando una nueva humanidad o una nueva civilización mundial. Jesús retomando la predicación profética anuncia este Reino. Pero muestra que es diferente de los otros reinos mundanos. Es mucho más profundo. Viene de lo Alto y llega al fondo del corazón humano. Supone conversión de personas a ciertos valores fundamentales y creación de estructuras sociales-económicas y políticas animadas por dichos valores y que a su vez los promuevan en la dimensiones de la sociedad humana. Conviértanse y acepten la Buena Noticia del Reino, ha sido el hilo conductor de la predicación de Jesús histórico (Mc.1,15). Este Reino es de Dios; nace y crece por la Fe y el Amor, la Liberación y la Justicia, la Libertad y la Solidaridad, la Convivencia fraterna, en el Compartir equitativo; en la Oración de alabanza a Dios y el Servicio al prójimo. La frase "mi reino no es de este mundo" no significa que el reino de Dios sea solo para la otra vida, sino diferente de los reinos de esta tierra. Tampoco es sólo para la interioridad del corazón, sino que debe comenzar a implantarse desde el corazón de cada persona a toda actividad humana. El reino de Dios centro del evangelio, lo abarca todo: corazón y estructuras, espíritu y materia, individuos y comunidad, historias y eternidad. A nivel de valores humanos la síntesis del Reino es Verdad, Justicia, Libertad, Amor: PAZ.



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Luis Antonio Azócar Bates

Matemático y filósofo

 medida713@gmail.com

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