¿La Izquierda siempre será vencida?

Las contradicciones y diferencias que históricamente se dieron al interior de la izquierda, han sido mas de corte superficial, que de profundidad. La experiencia al respecto, arroja razones de sobra para afirmar esta creencia.

Como buen militante de la corriente de base del pensamiento marxista – leninista, hago una autocritica del porque no avanzamos. Ni siquiera fuimos capaces de lograr la unidad necesaria, para poder derrotar a un régimen déspota, como lo es el de Colombia.

La experiencia de casi ochenta y tres años dentro de la izquierda de esta república bananera, amerita que las distintas vertientes de partidos y movimiento políticos, como el Polo Democrático, Marcha Patriótica, Movimiento Progresistas, Congreso de los Pueblos, Minga Social Indígena, Poder ciudadano, Partido Comunista, Unión Patriótica, Pido la Palabra, hagan una reflexión, acerca de las posibilidades reales de un direccionamiento hacia una verdadera unidad en el futuro.

Desde la creación del Partido de los Trabajadores, en la década de los veinte del siglo pasado, aún con los permanentes atropellos del Partido Conservador, quien reprimía fuertemente al movimiento obrero en ciernes y bajo las banderas sostenidas por María Cano, más conocida como “La Flor del Trabajo”, con la colaboración de su compañero inseparable, Ignacio Torres Giraldo, se da nacimiento al Partido Socialista Revolucionario. Posteriormente, dicho núcleo, surgirá el Partido Comunista Colombiano, que más adelante participará, con Ignacio Torres a la cabeza, del Cuarto Congreso de la Sindical Roja.

El probable primer antecedente de las contradicciones y del divisionismo de la izquierda colombiana.

Las contradicciones de Ignacio torres Giraldo con la dirección del partido Comunista, del cual fue secretario general desde 1934- 1938, lo hicieron enfrentarse, entre otros, con Luis Vidales, y Augusto Durán. Sus discusiones con los mencionados miembros fueron públicas.

Aunque se puede especular que aquí se pudo haber dado el inicio de las contradicciones de la izquierda colombiana, uno de los episodios más controvertidos, fue cuando el mismo Partido Comunista, hacia comienzos de la década de mil novecientos cuarenta, acusaba al caudillo Jorge Eliecer Gaitán y a la corriente gaitanista del Partido Liberal, de ser fascistas. El principal argumento, era porque Gaitán utilizaba la simbología de las famosas camisas negras en sus marchas y señalando el hecho, se decía que esta era un copia del Fascismo Italiano, cuando en realidad pretendía exaltar el luto por las víctimas de la naciente violencia en Colombia.

Episodios de dicha naturaleza, conspiraron para imposibilitar una fuerte alianza entre comunistas y gaitanistas, para derrotar a la oligarquía tanto liberal, como conservadora de la época. De allí que con gran agudeza política, el presidente conservador de entonces, Mariano Ospina Pérez, le endilgara el asesinato de Gaitán, en primera instancia, a los comunistas.


Años después, durante los años sesenta, emerge un nuevo movimiento: El Frente Unido, en cabeza del padre Camilo Torres, movimiento que su jefe también llamo de los “No Alineados”, para hacer referencia a todos aquellos colombianos que no estaban bajo ninguna otra bandera partidista. Llegado el momento de la verdad, el Partido Comunista fustigó el proyecto político de Torres, a partir de su lucha por la abstención electoral. En resumen, otro inmejorable proyecto fracasado de unidad.

Otro movimiento que aparece durante esos años, fue el Movimiento Revolucionario Liberal (M.R.L.) que nace de la inspiración de Alfonso López Michelsen. La nueva expresión surge como una suerte de “toma de distancia” del Frente Nacional, donde liberales y conservadores se alternaban el poder cada cuatro años. Dicha propuesta, fracasó porque algunos de su sus miembros sostenían la necesidad de distanciarse de la Revolución Cubana. La sola expresión “izquierda liberal” –término que pretendía resumir el credo político de la flamante agrupación- incluso, no tuvo mucho eco entre los radicales de otras facciones izquierdistas.

En las elecciones presidenciales del 19 de abril de 1970, disputada entre Misael Pastrana Borrero, candidato Por el Partido Conservador y Gustavo Rojas Pinilla, candidato de la Alianza Nacional y Popular (ANAPO), el pueblo colombiano fue testigo de la forma en la cual, fraudulentamente, Rojas Pinilla fue despojado de forma grosera de unos comicios que lo tuvieron como legítimo ganador. Así, muchos colombianos de extracción humilde, vieron truncadas las esperanzas de poder contar en el poder, con un movimiento de origen popular. En 1971, como consecuencia de ello, nace el Movimiento M- 19, en reacción al inmenso fraude perpetrado.

Por la misma época, no podemos pasar desapercibido el surgimiento de la U.N.O. (Unión Nacional de Oposición), alianza entre el Movimiento Independiente Revolucionario (MOIR), el Partido Comunista Colombiano (P.C.C), junto a algunas centrales obreras. Una vez más, la unión se disuelve. En ésta oportunidad, debido a los constantes señalamientos de los militantes del MOIR, que acusaban a los comunistas, señalándolos de “brazo político de la insurgencia”.

Después de varios fracasos por conformar el tan ansiado poder popular, en 1985, nace la Unión Patriótica, producto de los diálogos de paz entre el gobierno conservador de Belisario Betancurt y las Fuerzas Armadas Revolucionarias (F.A.R.C), que como resultante, forjó el nacimiento del partido a través de una propuesta política entre Estado y la insurgencia ( FARC).

A dicho movimiento, lo integrarían una serie de militantes del Partido Comunista Colombiano (PCC), conservadores, demócratas, liberales, organizaciones sociales; etc.

Desgraciadamente, los avances en la construcción de un movimiento que por primera vez, quizás como ningún otro antes, pudiera disputarle al establecimiento o poner en tela de juicio sus prebendas, provocó que dos candidatos presidenciales, los abogados Jaime Pardo Leal, Bernardo Jaramillo; ocho congresistas, trece diputados, casi cien concejales, once alcaldes y miles de sus militantes, fueron asesinados de manera sistemática por grupos paramilitares, en contubernio con las fuerzas militares y políticas del Estado, extermino que se dio por medio de tres siniestros planes muy bien orquestados: El Plan Cóndor, el Plan Esmeralda, y el Plan Baile Rojo.

Cabe recordarle al pueblo colombiano y al mundo entero, que la ahora recién resurgida Unión Patriótica, surgió fruto de un proceso de paz, la cual, a causa del perverso accionar de la ultra derecha, se truncó no sólo la esperanza real de tomar el poder para cambiar desde el llano las estructuras monolíticas y retardatarias del país, sino de la gran mayoría del pueblo, que veía su llegada al gobierno como la única vía de cambio posible para Colombia.

Después de “ayunar” casi una década, la posibilidad de un movimiento capaz de aglutinar a la suma de los sectores de la izquierda, para los comicios presidenciales de 2002, nace el Frente Social y Político, que sumó además a distintas organizaciones sociales, a fin de derrotar a los candidatos del régimen Horacio Serpa, pero en especial, al oscuro ex gobernador de Antioquia, Álvaro Uribe Vélez. A ese defecto, se puso a consideración la candidatura de Luis Eduardo Garzón, por una alternativa de izquierda, aclarando que su aval, por ese entonces, fue dado por el todavía incipiente del movimiento Polo Democrático Independiente, constituido en su mayoría por viejos miembros del M - 19. Los fundadores que inicialmente dieron origen al Frente Social y Político, terminaron por enfrascarse en una discusión entre optar por una democracia radical, u otra, en la sintonía de una socialdemocracia.

Al año siguiente, tras aprobarse la reforma política y ante el proyecto del referendo de Álvaro Uribe Vélez, la Izquierda no depone su esfuerzo y se conforma Alternativa Democrática, con el objetivo de derrotar al esperpento del proyecto uribista.

En definitiva, cuando al Estado colombiano le es imposible hacer desaparecer por la vía democrática cualquier expresión de izquierda, lo hace a punta de tiros, aplicando leyes burguesas, como la mencionada ley de reforma política de 2003. Frente a semejante situación, en vísperas de la renovación de la Cámara y el Senado, la izquierda hace un nuevo esfuerzo, en torno a una fuerza que se decidió llamar Polo Democrático Alternativo y así, garantizar un buen número de curules en el senado de la República, con miras a las presidenciales de mayo del 2006. Se oficializa la candidatura del ex magistrado, Carlos Gaviria Díaz, quien obtuvo la friolera de más de 2.600.000 votos, eclipsando a Horacio Serpa, el candidato del Partido “clientelista” Liberal, aunque detrás del ganador, Álvaro Uribe Vélez, que a pesar de oponérsele una fuerza electoral como nunca antes, logró su funesta reelección para un segundo período al frente del gobierno nacional.

Sin embargo, muy a pesar de los singulares avances, entre 2006 y 2010, el Polo Democrático Alternativo, “para variar”, se desvía por el camino de las viejas discusiones, de carácter ideológico, entre maoístas, comunistas, social demócratas, que entre algunos de los dilemas, retomó la trasnochada antinomia de “si fue mejor el Comunismo Chino, o el Ruso”, en lugar de aplicarse a la construcción de un modelo colombiano efectivo de socialismo. Ello acabó por caldear los ánimos y en primer término, provocó la escisión de la corriente social demócrata. Los enredos continuaron, dejando como resultado otro estrepitoso fracaso, mientras el país clama a gritos un verdadero cambio.

Desde Eutiquio Timote, quien fuera el primer candidato a la presidencia por los sectores alternativos en los años treinta del pasado siglo, hasta las elecciones a la presidencia del 2010, con el ultimo candidato alternativo, Gustavo Francisco Petro Urrego, la izquierda se ha contentado con sólo decir que sacó candidato, sin elaborar una estrategia funcional a su cometido, ni darle importancia al número de votos, independientemente de cuál sea el resultado. Se enorgullece al hablar de “votos genuinos”, al cabo que la derecha logra consolidar más y mejor su poder narco mafioso.

El debate ideológico, no puede ser sinónimo de culto a la personalidad, de caudillismo, de corrupción, de soberbia. Mucho menos en estos momentos trascendentales que vive el país. El pueblo colombiano le otorga otra oportunidad a la izquierda: La de consolidarse como una fuerza real de poder, siguiendo el principio elemental de “ALCANZAR LA PAZ CON DIGNIDAD Y JUSTICIA SOCIAL”.

De esta humilde reflexión de un militante de base, se intenta hacer un llamado para finiquitar un proyecto de izquierda, acorde con las circunstancias, políticas, económicas, sociales, y culturales de Colombia, sabiendo interpretar la frase del comandante Fidel Castro Ruz: “La historia nos condenará, o nos absolverá”. Se espera que en este caso, el sufrido pueblo, con absoluta justicia, condene a toda una colectividad por no querer, saber o poder consolidar un verdadero proyecto político para su beneficio.

Nota del autor: El consejo de estado le devolvió la personería jurídica a la Unión Patriótica. Ahora, tres fuerzas disidentes de la U.P., se disputan la personería jurídica. Por favor, compañeros. Esto no lo miden es con votos, en caso de no alcanzar en las elecciones del 2014, el umbral de los 450.000 votos, volverán los recalcitrantes de siempre y nos quitarán la personería jurídica, aunque se trate de una forma más elegante y decente. ¿Será que si siguen los enfrentamientos, la ambición de poder al interior de nuestra fuerza, el estado narco mafioso, con inteligencia en lugar de disparos, quitará del camino por segunda vez a la U.P.? Dejemos a un lado el infantilismo izquierdoso. Pongámonos en concordancia con nuestra historia, y respetemos la memoria de quienes bajo las banderas de la Unión Patriótica, ofrendaron sus vidas para darnos un país mejor. Recordémosle al actual presidente de la U.P., Olmer Calderón, que la Unión Patriótica fue el el resultado de un acuerdo de paz entre estado e insurgencia.

Valga la aclaración, para que desde este humilde escrito, clamemos por un proyecto serio de país, donde todos los demócratas de Colombia, haciendo a un lado posiciones radicales de uno u otro extremo, podamos converger en un FRENTE AMPLIO UNIDO, para derrotar definitivamente a la oligarquía mezquina de este país y dárselo a sus verdaderos legatarios: LOS COLOMBIANOS.

Hago un llamado para que prime la sensatez, dejemos a un lado las contradicciones, que prevalezca por fin la unidad de quienes propugnamos el verdadero cambio. Y que el titulo de este articulo no siga siendo una realidad.


jjsalinas69@hotmail.com


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Jhon Jairo Salinas

Dirigente Social, Promotor de Derechos Humanos, Activista del Movimiento Social por la Paz en Colombia, Poeta y Escritor.

 jjsalinas69@gmail.com

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