La izquierda de hoy, el mejor de los caminos posibles

En lo que va del siglo XXI lo demostrado en Venezuela, Ecuador, Bolivia, Brasil, Argentina, Uruguay, esta izquierda es el mejor de los caminos ante el despeñadero en el que han caído la política y economía capitalista, nueva izquierda tiro al fondo del barranco la tesis de que una economía que no fuera capitalista seria un absurdo, una aventura peligrosa, una utopía irrealizable, decían los políticos de derecha respaldados por quienes dominan la producción de la opinión pública, sin embargo, estos procesos revolucionarios han demostrado ser capaces no solo de protegerse de la crisis económica y del absurdo del imperialismo sino de rescatarse de ella aprovechándose, volviéndose hacia otros mercados, administrándose mejor sin las reglas de los organismos crediticios FMI, BM.

Esta nueva izquierda freno el genocidio del FMI, unas veces imperceptibles por ser lento otras veces abrumador por ser rápido, pero, siempre practicado en los países más débiles por ser los menos desarrollados o por tener más pobreza, son los países que caían más rápidamente en las ayudas dependientes, es el éxito más notable de esta nueva izquierda que logro parar la barbarie sobre los seres humanos simultáneamente con la destrucción del medio ambiente destrozada por todos los lados, es la imagen progresista del presente en América del Sur, mas, sin embargo, hay que anotar que, México informo que su economía es solida pero sin abandonar la tasa de pobreza solo es una recuperación macroeconómica para los índices internacionales porque carece de un proyecto socialista.

Más allá del panorama espectacular que muestran los índices del desarrollo social y del crecimiento macro económico compitiéndose y enfrentándose en porcentajes el asunto real y efectivo de esta nueva izquierda es la inversión económica en obras públicas para mejorar lo humano en la práctica, la encarnación de la voluntad social indetenible e insaciable para la forma natural de la vida humana en contra de la valorización capitalista, es lo que distingue a los gobiernos de izquierda para la eficacia política en bien de las mayorías.

¿Cómo distinguir la situación actual de la izquierda Latinoamericana humanista a favor de la lógica del valor de uso y por la reconquista del desarrollo social? La tendencia que viene demostrando esta nueva izquierda chavista, alfarista e indigenista, no coincide con la que es propia de la izquierda en general, no obedece solamente a la necesidad de combatir a la oligarquía que organiza el neoliberalismo o combatir al capitalismo o al imperialismo, estos son cuestionamientos de toda izquierda, la nueva izquierda construye cabezas de playa para proyectar la integración regional diversificando los mercados y atrincherándose para administrar sus ahorros internacionales mientras combate la desigualdad, la inequidad, y mas allá de eso combatir la cultura contra el racismo de los pueblos afro americanos, indígenas y campesinos, masas de gentes que estorbaban para la construcción del capitalismo históricamente oprimidos y excluidos de la dinámica de los mercados desde hace 2 siglos, marginación que no solo fue racial sino una determinación civilatorio-identitaria indispensable para sostener las clases sociales.

Esta gestión política es fundamental para romper la fuerza del costumbrismo entre todas las que toman posición en el mapa regional de las posibilidades que van desde la derecha a la izquierda; esta izquierda de Venezuela, Ecuador y Bolivia, es la mejor alternativa social capaz de plantear ese cambio de rumbo que cada vez es más urgente reconociendo que no toda la política formal de la región está asustada por la crisis del capital.

Chávez, Correa y Morales son los grandes convertidores de la voluntad de sus pueblos sobre los hábitos económicos privados de auto valorización del valor en una pluralidad de empresas colectivas para empezar proyectos de auto construcción capaces de cambiar el concepto de Estados Nacionales, aprovechando las ventajas comparativas que ofrecen la población como el territorio donde se asienten los proyectos de autorrealización en torno a la capacidad de la población que hace valer la preservación de los recursos naturales para entrar en otra dimensión de la circulación mercantil.

La historia falsa de los estados modernos dentro del sistema global cumple la tarea de subordinar a los pueblos en sus territorios bajo la voluntad del capital y bajo el monopolio de los secretos tecnológicos; esos estados acondicionaban a la gente y los recursos para que se sometan al capitalismo, por otro lado, guiaban y dosificaban la acción de esa voluntad para que actué salvajemente sobre la población, además, ayudaban desde la educación para que el mensaje de ese lenguaje social se vuelva comprensible para todos, así, el poder lejos de ser un poder soberano sobre el destino de la sociedad no es más que el poder de imponer a la sociedad la obediencia del sujeto capital.

Culturalmente el capitalismo requería que los pueblos de Latinoamérica se americanicen. Para completar esa tarea inconclusa desde el siglo XVI llevo a la destrucción las identidades de los pueblos en los distintos programas orquestados por Washington, y casi lo consiguen bajo las distintas formas de modernización que no eran otra cosa que sometimiento bajo la esclavitud de la dependencia, una y otra vez esas bases de sustentación económica débilmente capitalistas sostuvieron a la región como una de las más desiguales de la tierra mucho más desigual que la pobreza en África, subdesarrollo perenne apenas con despuntes moderados de Brasil , Argentina y uno que otro país por etapas.


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Raúl Crespo


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