Ya nadie acallará las voces del pueblo

“El velo se ha rasgado…hemos visto la luz y se nos quiere regresar a las tinieblas…”

                                                                                                                         Simón Bolívar.

Uno de los hechos particulares, ojalá que miles de veces repetible en el futuro, que hace única y novedosa a nuestra revolución, es la siembra y proliferación como flores en la pradera, de los medios alternativos y comunitarios a lo largo y ancho de la Patria Bolivariana.

Los pueblos se arman para hacer y defender las revoluciones que realizan a través de la historia. Y solo los pueblos armados y organizados han protagonizado las más contundentes derrotas al inmenso poder imperialista. Nicaragua, Cuba y Vietnam son algunos luminosos ejemplos contemporáneos. Y el pueblo venezolano también.

El gran derrotado de las contiendas del año 2002, primero en el golpe de estado y luego con el paro petrolero, fue el hasta entonces omnipresente y omnipotente poder mediático del imperialismo y sus lacayos en este emporio del planeta tierra que se llama Venezuela.

El sometimiento de las conciencias colectivas mediante el inmenso poder que alcanzaron los medios de comunicación en el transcurso de la segunda mitad del siglo pasado, se convirtió en elemento imprescindible, previo para cualquier estrategia política, económica o militar. Y ese inmenso poder ha venido sufriendo derrota tras derrota, propinadas por las armas fundamentales de las inteligencias de nuestro pueblo. Esa es la más importante arma de la revolución: el desarrollo de las inteligencias en las conciencias del pueblo.

Los más emblemáticos y al mismo tiempo sagaces representantes de ese poder mediático privado, se replegaron luego de la derrota, a buen seguro esperando mejores tiempos. Y el carácter profundamente democrático y pluralista en que se desarrolla esta revolución, siguió permitiendo hasta los extremos del abuso contra la institucionalidad y la transgresión de toda clase de límites, al enorme aparato comunicacional de la contra revolución.

Pero abril fue la gran escuela. El estúpido silencio de comiquita con el que pretendieron ocultar la sabia y silenciosa movilización con la que el pueblo venezolano fue convocando las conciencias patrióticas del ejército, fue roto por la voz de ese mismo pueblo a través de la radio comunitaria que avisó al resto del país y al mundo lo que estaba ocurriendo en Caracas.

En ese momento el Comandante lo palpó y lo comprendió y después propuso a su pueblo la nueva alternativa comunicacional: la comunicación popular. Se abre así un nuevo frente de batalla en esta guerra de nuevo tipo. Y en esa guerra el pueblo bolivariano de Venezuela es vanguardia en el mundo. No hay país que cuente con un poder comunicacional revolucionario en desarrollo dentro de las entrañas mismas del pueblo, como la Venezuela Bolivariana. 

La respuesta no se hizo esperar, surgiendo así hasta los confines de todo el territorio nacional nuevas, hermosas y valientes voces a través de las paredes, de las radios, de las imprentas y el internet, como genuinas expresiones de guerrilla comunicacional.

Es la guerra de todo el pueblo. Por eso el Movimiento de Medios Alternativos y Comunitarios; MOMAC y demás frentes y agrupaciones, convocan a la creación de “Un país de comunicadores” como parte activa que son de esa vanguardia comunicacional. Porque esta es una guerra, en diferentes formas y modalidades y como en todas las revoluciones de la historia solo la ganaremos asumiéndola como la guerra de todo el pueblo. Y así es como la estamos ganando, construyendo un país donde se proyecten al viento libremente todas las voces del pueblo. 

Ya el fascismo nos ha dado repetidas muestras, en todas sus arremetidas cuando ha logrado derrotar a los procesos revolucionarios en nuestro continente y el mundo, de las variadas y criminales formas con las que se ensañan contra el movimiento popular: la cárcel, La tortura y la muerte son sus más sanguinarias divisas. El objetivo final es el silencio de los pueblos.

La contra revolución ha mostrado nuevamente su talante fascista y represivo en Venezuela, cuando por las bocas mismas de dirigentes del Colegio Nacional de Periodistas y de la Cámara de la Radiodifusión, dos entes absoluta y probadamente defensores de los intereses empresariales en el área comunicacional, se han permitido amenazar con la cárcel a aquellos comunicadores populares que ejerzan funciones como el hablar o conversar a través de un medio de difusión con alguna otra persona o entrevistado o cubrir eventos públicos.

Estas señoras seguramente no se han dado cuenta de cómo los tiempos han cambiado en Venezuela y las transformaciones que el pueblo ha conquistado con la Revolución Bolivariana. O tan solo están dando una muestra de lo que les vendría a nuestro pueblo y los comunicadores populares que al fin y al cabo somos lo mismo, en el hipotético caso de que ellos volvieran a regir los destinos del país. Les preocupa el importante papel que estamos y estaremos jugando cada vez más, como instrumentos de la campaña para la nueva victoria popular del siete de octubre con el Comandante Chávez, diseminados entre nuestra gente y de la mano con esos periodistas que egresados de las Universidades del país, luchan desde las trincheras del Sistema Nacional de Medios Públicos de la República Bolivariana de Venezuela.

Fuertemente, adentro y afuera de la revolución hemos tenido que luchar los comunicadores populares en nuestras diferentes especialidades, para lograr los incipientes pero importantes desarrollos alcanzados: lo cual ha generado que los personeros de dirección de las instancias contra revolucionarias, pretendan mandarnos a callar cual patéticos monarcas borrachones. Y todo por una razón muy sencilla: somos un poder que se levanta como herramientas para la construcción del poder popular. Ya nadie acallará las voces del pueblo.

mundoiribarren@gmail.com




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Edmundo Iribarren

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