Entrevistando imaginariamente a Marx sobre lo tratado en: El capítulo II del Tomo II de “El Capital” (VIII)

¿Por cuáles elementos puede estar formado el capital industrial, en su forma de capital productivo?

Si las mercancías Mp y T, en que se invierte D, para poder cumplir su función como capital-dinero, como valor capital destinado a transformarse nuevamente en capital productivo; si estas mercancías .tienen que comprarse o pagarse en distintos plazos, y, por tanto, la fórmula D — M representa una serie de compras y pagos sucesivos, una parte de D efectuará el acto D — M mientras otra parte perdura en su estado de dinero para poder efectuar otros actos simultáneos o sucesivos D — M en el momento indicado por las condiciones del propio proceso. Esta parte de D es sustraída temporalmente a la circulación para poder entrar en acción, cumplir su función, en un momento determinado. Este almacenamiento del dinero, es, en tales casos, una función determinada por su circulación y al servicio de ella. Su existencia como fondo de compra y de pagos, la suspensión de su movimiento, el estado de su circulación interrumpida, es, en estos casos, un estado en que el dinero ejerce una de sus funciones como capital-dinero. Como capital-dinero, pues en estos casos hasta el dinero que permanece temporalmente inmóvil forma parte del capital-dinero D (de D' -— d = D), de la parte de valor del capital en mercancías, el cual = a P, al valor del capital productivo, que constituye el punto de partida del ciclo. Por otra parte, todo el dinero sustraído a la circulación reviste forma de tesoro. La forma tesoro se convierte, pues, aquí en función del capital-dinero, exactamente lo mismo que en la fórmula D — M se convierte en función del capital-dinero la función del dinero como medio de compra y de pago, sencillamente porque el valor capital existe allí en forma de dinero, porque el estado de dinero es allí el estado del capital industrial en una de sus fases, estado impuesto por la concatenación del ciclo. Pero aquí vuelve a corroborarse, al mismo tiempo, que el capital-dinero no desempeña dentro del ciclo del capital industrial más funciones que las funciones del dinero y que estas funciones sólo adquieren, al propio tiempo, la significación de funciones de capital mediante su concatenación con otras fases de este ciclo.

El papel de D' como relación entre d y D, como relación del capital, no es, directamente, función del capital-dinero, sino del capital-mercancías M', que, a su vez, como relación entre m y M sólo expresa el resultado del proceso de producción, del proceso de propia valorización del valor del capital operado dentro de aquél

Si la marcha del proceso de circulación tropieza con obstáculos y D, por circunstancias exteriores, la situación del mercado, etc., se ve obligado a suspender su función D — M y a permanecer por más o menos tiempo en su estado de dinero, nos hallamos de nuevo ante un estado de atesoramiento del dinero, que se da también en la circulación simple de mercancías, cuando el tránsito de M — D a D — M se ve interrumpido por circunstancias exteriores-. Es un atesoramiento involuntario. En nuestro caso, el dinero adquiere así la forma de un capital-dinero inmóvil, latente. Pero, por el momento, no entraremos en los detalles de este fenómeno.

Sin embargo, la permanencia del capital-dinero en su estado de dinero aparece en ambos casos como el resultado de un movimiento interrumpido, ya sea con arreglo a su fin o en contra de él, voluntaria o involuntariamente, conforme a su función o en contra de ella.

Como las proporciones en que se puede ampliar el proceso de producción no son arbitrarias, sino que se hallan sujetas a razones técnicas, puede ocurrir y ocurre con frecuencia que la plusvalía realizada, aunque se destine a la capitalización, aumente (acumulándose, por tanto, en las proporciones necesarias), a fuerza de repetirse los distintos ciclos, basta adquirir el volumen con que puede ya realmente funcionar como capital adicional o entrar en el ciclo del valor-capital en funciones. La plusvalía se convierte así en tesoro y constituye, bajo esta forma, un capital-dinero latente. Latente, porque mientras conserve la forma de dinero no puede actuar como capital. Por donde el atesoramiento aparece aquí como un factor que va implícito en el proceso capitalista de acumulación, como un factor inherente a él, pero al mismo tiempo sustancialmente distinto de él. En efecto, la formación de un capital-dinero latente no amplía el propio proceso de reproducción. Por el contrario, si aquí se forma un capital-dinero latente, es porque el productor capitalista no puede ampliar directamente la escala de su producción. Sí vende su producto excedente a un productor de oro o de plata que lanza a la circulación nuevas cantidades de estos metales o, lo que es lo mismo, a un comerciante que, a cambio de una parte del producto excedente nacional, importa del extranjero cantidades adicionales de oro o plata, su capital en dinero latente pasará a formar un incremento del tesoro de oro o de plata nacional. En todos los demás casos, las 78 libras esterlinas, por ejemplo, que eran, en manos del comprador, medios de circulación, adoptan en manos del capitalista la forma de tesoro: todo se reduce, por tanto a que cambie la distribución del tesoro nacional de oro o de plata.

Si el dinero funciona en las transacciones de nuestro capitalista como medio de pago (porque el comprador haya de pagar la mercancía solamente en un plazo más o menos largo), el producto excedente destinado a ser capitalizado no se convertirá en dinero, sino en créditos, en títulos de propiedad sobre un equivalente, que tal vez se halla ya en posesión del comprador o que acaso éste tiene simplemente en perspectiva. No entrará en el proceso de reproducción del ciclo, como no entra el dinero invertido en valores que rinden un interés, etc., aunque pueda entrar en el ciclo de otros capitales industriales.

Todo el carácter de la producción capitalista está determinado por la valorización del valor del capital desembolsado, es decir, en primer lugar, por la producción de la mayor cantidad posible de plusvalía; y en segundo lugar (véase libro I, cap. XXII, pp. 525-556 ss), por la producción de capital y consiguientemente por la transformación de la plusvalía en capital. Pero, a su vez, la acumulación o producción en escala ampliada, que, como medio para una producción cada vez más extensa de plusvalía y, por tanto, para el enriquecimiento del capitalista, aparece como la finalidad personal de éste y va implícitamente en la tendencia general de la producción capitalista, se convierte, al desarrollarse —como hemos demostrado en el libro I—, en una necesidad para todo capitalista individual. El acrecentamiento constante de su capital pasa a ser condición para que este capital siga existiendo. Pero aquí no tenemos para qué volver más en detalle sobre lo ya expuesto.

Hemos estudiado primeramente la reproducción simple, partiendo del supuesto de que toda la plusvalía se gastaba como renta. En la realidad, bajo circunstancias normales, nunca se puede gastar como renta más que una parte de la plusvalía, destinando el resto a la capitalización, lo cual no es óbice para que la plusvalía producida dentro de determinados períodos se gaste íntegramente o se capitalice en su totalidad. Sacando la media del movimiento —que es lo único que puede hacer la fórmula general—, vemos que ocurren ambas cosas. Sin embargo, para no complicar la fórmula es preferible suponer que se acumula toda la plusvalía. La fórmula P . . . M'—D — M'(T+Mp) ... P' expresa un capital productivo que se reproduce en mayor escala y con mayor valor y que inicia su segundo ciclo o, lo que es lo mismo, renueva el primero, como un capital productivo acrecentado. Tan pronto como comienza este segundo ciclo, volvemos a encontrarnos con P como punto de partida; sólo que este P es un capital productivo mayor que el primero. Así, si en la fórmula D ...D' el segundo ciclo comienza por D', D' funcionará como D, como capital-dinero desembolsado de una determinada magnitud; será un capital-dinero mayor que aquel con que comenzó el primer ciclo, pero toda referencia a su acrecentamiento por medio de la capitalización de plusvalía se borra tan pronto como aparece en función de capital-dinero desembolsado. Su origen queda cancelado y desaparece bajo la forma de un capital-dinero que comienza su ciclo. Y lo mismo P', a partir del momento en que funciona como punto de partida de un nuevo ciclo.

Si comparamos P . . . P' con D . . D' o con el primer ciclo, vemos que no tienen, uno y otro, en modo alguno, la misma significación. De por sí, como ciclo aislado, D . . . D' expresa simplemente que D, el capital-dinero (o el capital industrial en su ciclo de capital-dinero) es dinero que pare dinero, valor que pare valor, fuente de plusvalía. En cambio, en el ciclo de P el proceso de valorización queda ya consumado al terminarse la primera fase, la del proceso de producción, y después de recorrer la segunda fase (la primera fase de la circulación) M' —- D’, el valor del capital + la plusvalía existen ya como un capital en dinero realizado, como D' término final del primer ciclo. El hecho de haberse producido plusvalía se expresa, en la fórmula primeramente estudiada de P . . . P (véase forma explícita, t. II, p. 71), por m — d — m, que en su segunda fase cae ya fuera de la circulación del capital y representa la circulación de la plusvalía como renta. Bajo esta forma, en que todo el movimiento aparece representado por P ... P, sin que por tanto exista diferencia alguna de valor entre los dos puntos extremos, la valorización del valor adelantado, la creación de plusvalía, se expresa exactamente lo mismo que en D . . . D'; con la diferencia de que el acto M' — D', que aparece como la última fase de D ... D' y como la segunda fase del ciclo, es, en P . . . P, la primera fase de la circulación.

En P . . . P', P' no expresa que se ha producido plusvalía, sino que la plusvalía producida ha sido capitalizada; expresa, por tanto, que se ha acumulado capital y que, por consiguiente, P', a diferencia de P, está formado por el valor del capital primitivo más el valor del capital acumulado con sus operaciones.

D', como simple punto final de D . . . D', lo mismo que M', tal como aparece dentro de todos estos ciclos, no expresa de por sí el movimiento, sino su resultado: la valorización del valor del capital realizada en forma de mercancía o en forma de dinero, y, por tanto, el valor del capital como D + d o como M + m, como la relación entre el valor del capital y su plusvalía, considerado éste como su vástago. Expresan este resultado como distintas formas de circulación del valor del capital valorizado. Pero ni en la forma M' ni en la forma D' la valorización operada es, de por sí, función ni del capital-dinero ni del capital-mercancías. Como formas o modalidades especiales y distintas, que corresponden a funciones especiales del capital industrial, el capital-dinero sólo puede ejercer funciones de dinero y el capital-mercancías funciones de mercancía, y la diferencia que entre ellos existe es, simplemente, la que existe entre la mercancía y el dinero. Por las mismas razones, el capital industrial, en su forma de capital productivo, sólo puede estar formado por los mismos elementos que cualquier otro proceso de trabajo productivo: por un lado, las condiciones materiales de trabajo (los medios de producción); por otro, la fuerza de trabajo empleada productivamente, con arreglo a un fin. Y, así como en la órbita de la producción el capital industrial sólo puede existir con la composición que corresponde al proceso de producción en general, y, por tanto, también al proceso no capitalista de producción, en la órbita de la circulación sólo puede existir bajo las dos formas correspondientes de mercancía y dinero.

Pero, como la suma de los elementos de producción se manifiesta desde el primer momento como capital productivo por el hecho de que la fuerza de trabajo es fuerza de trabajo ajena comprada por el capitalista a su propio poseedor, del mismo modo que compra los medios de producción a otros poseedores de mercancías; como, por tanto, el proceso de producción se manifiesta también de por sí como función productiva del capital industrial, el dinero y la mercancía aparecen también como formas de circulación del mismo capital industrial y sus funciones como funciones de circulación de éste, que sirven de introducción a las funciones del capital productivo o brotan de él. Su concatenación como formas funcionales que el capital industrial tiene que recorrer en las distintas fases de su proceso cíclico es lo que hace que la función del dinero y la función de la mercancía sean aquí, al mismo tiempo, funciones del capital-dinero y del capital-mercancías. Es falso, por tanto, querer atribuir a su carácter de capital las cualidades y funciones específicas que caracterizan al dinero como dinero y a la mercancía como mercancía; como también es falso, a la inversa, pretender atribuir las cualidades del capital productivo a su modalidad de existencia bajo la forma de medios de producción.


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Nicolás Urdaneta Núñez


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