La edificación del socialismo tiene que descansar sobre el principio del interés material

La tesis de Lenin era o es: “La edificación del comunismo tiene que descansar sobre el principio del interés material”. Si el sistema económico socialista se construye a partir de esta exigencia o “lo que es útil para la sociedad tiene que ser útil para la empresa socialista y para el trabajador de la empresa” dijo Walter Ocbricht.

La producción económica implica trabajosas transformaciones sin más magia y milagro que la transformación industrial. En realidad, con algo material, es más fácil por mas difícil que sea cambiar la naturaleza humana, después de las crisis, la sociedad económica está mucho más ajustada por la inflación, por el déficit industrial y porque la rebelión contra la sociedad económica burguesa requiere una revolución más radical que los empleados por los procesos actuales, que no pueden superar el nivel superficial de una revolución.

Las guerras revolucionarias no se ganan con transformaciones psíquicas o transformaciones religiosas o propuestas demagógicas, esas revoluciones son utópicas, los procesos requieren una mezcla equilibrada de materialismo y nueva cultura para impulsar los procesos científicos, de lo contrario, impulsar solo una u otra, es tratar de fabricar una mutación que no entran en las ciencias humanas.

El socialismo científico no contempla solo el contacto con los intereses y necesidades materiales sino también el contacto con las culturas espirituales, éticas y estéticas, con la formación y las necesidades múltiples de los seres humanos. Muchos de los fracasos de los logros ya alcanzados han de atribuirse a que estos dos factores no se tienen suficientemente en cuenta o se tienen poco.

Ello es suficientemente notorio en la juventud, observamos la relación entre intereses sociales y personales, los dos se encuentran entre las fuerzas motrices fundamentales de la actividad humana, de la transformación del sistema y del mismo ser humano, que los jóvenes deberían impulsar.

Lenin dijo: “Esforzaos en construir primero sendas firmes que lleven al socialismo no en razón de un entusiasmo inmediato, sino con ayuda de un entusiasmo surgido de la gran revolución en razón del interés personal, de la capacidad personal para sentirse interesado, de la contabilidad económica, si no, no llegareis nunca al comunismo, si no, no conduciréis a millones y millones de hombres al comunismo”.

La tarea de ganarse a la masa debe organizarse de tal modo que estos puedan satisfacer intereses personales cuando realizan intereses o necesidades sociales. En estos años de proceso se evidencian que hay un largo camino por rectificar, pues se nos vendió la idea colectiva primero saltándonos un estadio del desarrollo humano, la aspiración personal y familiar, trabajo diferenciado en el surgimiento de una unidad subjetiva de interés o necesidad personal y social. El trabajo de masa requiere no saltarse etapas del desarrollo, porque, la mujer y el hombre desarrollan una relación práctica con su ambiente producto del conocimiento de la justicia para transformar el mundo capitalista con conocimiento y convicción.

La mujer y el hombre viven lo que le sucede, su experiencia y conocimiento sirve a la personalidad del socialismo para que este se desarrolle a pesar de las contradicciones y la complejidad en su construcción. El capitalismo, como toda sociedad explotadora en general, ha introducido en la gente durante generaciones sentimientos negativos de acuerdo con los intereses de su sistema, ejemplo la ley antiinmigración en los Estados Unidos y en Europa, a través del miedo, de la desesperación, del individualismo, escepticismo, desarrollan complejos que impide a la masa aceptar las ideas socialistas y comprender sus consecuencias. Deshacerse de estas reliquias es el trabajo de un proceso revolucionario para mejorar el conjunto cultural con conciencia humana.

Lo malo de los procesos revolucionarios muy largos es que se pierde la sorpresa. Un pueblo oprimido y pobre, son elementos claves para el seguimiento, pero si después de algunos años se persiste con la pobreza por interés o necesidad política, entonces el materialismo no es la solución.

De ahí resulta que la oposición tiene ocasión para atacar y renovarse con su espíritu contrarrevolucionario alimentado desde afuera, sometido a la voluntad y dinero de la burguesía mundial, pero que, como en el caso venezolano no cuentan con el pueblo ni ejército que los apoyen, por eso se solidarizan con el imperialismo internacional y su poder, distorsiones jurídicas aprovechadas para su manipulación por los defensores de la oligarquía mundial.


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Raúl Crespo


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