Pedagogía petrolera

Ventas, ganancias y bemoles de Pdvsa (II)

(El envilecimiento de Pdvsa en los '90)

El vía crucis de la Apertura Petrolera

¿Qué hechos de trascendental importancia ocurrieron en la industria petrolera venezolana en la década de 1990? ¿Quiénes presidieron Pdvsa en ese período? En marzo de 1990, Carlos Andrés Pérez (1989-1993) designó  Presidente de Pdvsa a Andrés Sosa Pietri, empresario propietario de una factoría fabricante de llaves y válvulas para la industria petrolera y relacionado estrechamente con los amos del valle. Durante su gestión se sientan las bases para la futura privatización de la corporación, realizándose la primera y segunda ronda de negociación con empresas extranjeras y la vuelta de éstas a la explotación petrolera nacional, marco que propició la denominada apertura petrolera. Lo sucedió en marzo de 1992 Gustavo Roosen, denuncionado ante la Fiscalía General de La República por la entrega del Campo Boscán como campo marginal aunque en plena producción, y además con provecho propio. En marzo de 1994, el presidente Rafael Caldera designa a Luis Giusti como presidente del ente petrolero, hasta febrero de 1999. Durante esos años debe afirmarse que, en la política petrolera venezolana, se ¡acabó el pan de piquito!. Aquella ilusión de armonía vislumbrada al tenor de la Nacionalización chucuta inaugurada el 1° de enero de 1976, se estaba derrumbando cual castillo de naipes. El triunvirato de Giusti, Erwin Arrieta en el Ministerio de Minas e Hidrocarburos y Rafael Caldera en la máxima magistratura de la nación, apuntalada por Teodoro Petkoff desde el Ministerio de Planificación, metió el acelerador a fondo en la aviesa intención de envilecer nuestra principal industria; no se anduvieron con medias tintas al preparar el andamiaje acondicionador de  la privatización de Pdvsa que ya se veía venir con pasos cada vez más ciertos. Del 74% de ingresos fiscales petroleros de 1976, éstos se deslizaron como en un tobogán año tras año, y pasar al 45% en 1990, hasta llegar en 1998 a tan sólo el 17%.

En 1995 ya se encontraban instaladas en Venezuela las más poderosas transnacionales de la industria petrolera dado que desde la gestión de Andrés Sosa Pietri se iniciaron tales preparativos con la entrega al capital extranjero de varios campos, primero con las dos rondas iniciales de negocios que trajeron de nuevo al país a las más poderosas empresas de la industria petrolera internacional bajo la figura de Convenios Operativos, que no eran otra cosa que Concesiones disfrazadas. Con tal modalidad, Pdvsa contrataba empresas operadoras para que le prestaran el servicio de explotación de hidrocarburos en campos marginales, a cambio de la indexación del precio de explotación. Tal figura de campos marginales era una ficción, dado que mantenían un cierto nivel de producción; además, fueron concedidos numerosos yacimientos y centenares de miles de hectáreas con indudables reservas probadas de hidrocarburos; el pago de regalías e impuesto sobre la renta fueron llevadas a su mínima expresión; la extracción de crudo estuvo a reventar y el mercado petrolero internacional se saturó de inventarios, por lo que los precios del barril de petróleo cayeron a niveles nunca vistos desde la década de 1970.

A partir de 1992, Pdvsa organizó tres rondas de licitación de Convenios Operativos: en 1992, 1993 y 1997, además de una adjudicación directa en 1995 en el ya citado Campo Boscán del Estado Zulia. No todos cumplieron con las expectativas y, pese a ello, el número de Convenios Operativos firmados con inversionistas privados en ese período asciende en la actualidad a 32.

Las directivas de Pdvsa de la década funesta de 1990 le vendieron a la opinión pública nacional e internacional que se estaban realizando los mejores negocios en beneficio de la industria y de la nación. Sin embargo, la realidad muestra otras verdades que trataremos de ilustrar, en parte, mediante cuadros estadísticos comparativos. Veremos cómo el incremento de la extracción de crudo del subsuelo venezolano no benefició los ingresos fiscales del Estado Venezolano, no se tradujo en un mejor nivel de bienestar para la población y, muy por el contrario, contribuyeron a la caída de los precios internacionales del crudo.

Algunas cifras de Pdvsa en la década de 1990

Años

Produc. Petróleo crudo (Miles b/d)

Ingreso Total

(MMUS$)

Ingreso Fiscal Real

(MMUS$)

%

Ingreso Fiscal

1990

2.098

23.121

10.426

45,09

1991

2.338

22.891

8.936

39,04

1992

2.334

22.614

7.678

33,95

1993

2.410

21.883

5.904

26,98

1994

2.541

23.130

4.963

21,46

1995

2.710

27.250

5.955

21,85

1996

3.013

34.243

6.925

20,22

1997

3.275

37.163

10.363

27,89

1998

3.330

26.027

4.487

17,24

Fuente: Francisco Mieres, ¿Qué nos dicen las cifras petroleras? Soberanía.org. 18/08/2003.

Obsérvese que, mientras en 1990 el Ingreso Fiscal Petrolero respecto al Ingreso Total fue de 45%, para 1993 había caído a 27%, y siguió descendiendo hasta las profundidades de un 17% en 1998. Afortunadamente el 6 de diciembre de 1998 el régimen puntofijista perdió las elecciones y dio paso al gobierno bolivariano de Hugo Chávez. En próxima entrega conoceremos cómo estas cifras se revirtieron para beneficio de la sociedad venezolana.



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César Eulogio Prieto Oberto

Profesor. Economista. Miembro de Número de la Academia de Ciencias Económicas del Estado Zulia. Candidato a Dr. en Ciencia Política.

 cepo39@gmail.com

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