13-02-26.-Estudiantes universitarios desafiaron una vez más el miedo y protestaron este jueves en la Universidad Central de Venezuela para exigir la liberación de los presos políticos, y en homenaje a las generaciones que lucharon durante años por la democracia. En la Plaza del Rectorado, se reunieron junto con sectores de la sociedad civil que los acompañaron en una movilización que, aunque breve, significó un avance en la recuperación de los espacios que tuvieron que abandonar obligados por la represión, la persecución y las amenazas del chavismo.
“Hasta hoy solo tuve miedo”
Mientras las universidades, gremios, adultos mayores, familiares del Comité por la Libertad de los Presos Políticos y activistas se organizaban para iniciar el recorrido, una joven de 23 años de edad, nacida bajo la “revolución bolivariana”, tomó un megáfono y, en medio de la algarabía, las consignas y las cornetas, pronunció un mensaje que acaparó la atención de las cientos de personas presentes.
“Nací en el 2003 y hasta hoy solo tuve miedo. Estoy muy feliz de estar aquí y de darle la cara a todos los jóvenes que seguimos luchando por la libertad. Hace 212 años, los jóvenes salieron a luchar por la libertad. En ese momento lo hicieron con armas. Hoy nosotros no tenemos armas. Luchamos por la libertad con nuestra voz y con nuestras ideas porque creemos en una paz distinta a la que predica el régimen. Creemos en la paz sin represión, miedo ni persecución”, expresó.
La estudiante recordó los movimientos de 1814 y 1928, así como las generaciones de 2014 y de 2017 que lucharon contra el régimen autoritario de Nicolás Maduro.
“Y, por supuesto, los millones de jóvenes que se organizaron para luchar por la democracia de este país el 28 de julio de 2024 para que la juventud tuviera oportunidades y no se viera forzada a vivir en el exilio. Luchamos por la libertad que queremos y tenemos la responsabilidad histórica de esas generaciones de estudiantes y de jóvenes. Es nuestro momento, aunque tengamos miedo”, manifestó.
Hay una posibilidad real de cambio
Roxy Villasmil, secretaria adjunta de Asuntos Académicos de la Federación de Centros Universitarios de la UCV, destacó a El Nacional el compromiso del movimiento estudiantil en el proceso de transición política en el país e hizo un llamado a la juventud venezolana a salir a la calle pacíficamente para defender sus derechos.
Subrayó que aunque ven una posibilidad real de cambio, es necesario que se establezcan los espacios y las garantías institucionales necesarias para que el proceso sea legítimo. “Tenemos que ser garantes de que esa transición sea hacia la democracia, no hacia un status quo. Nosotros siempre le vamos a hacer oposición a cualquier persona que quiera hacerle daño al país y a la juventud. Estamos aquí con un mensaje de paz y así lo vamos a seguir haciendo”, añadió.
“A esta generación no la silencian más nunca”
La movilización partió desde la Plaza del Rectorado, pasó por el Hospital Clínico Universitario y avanzó hacia la Puerta Tamanaco, el acceso principal de la Ciudad Universitaria de Caracas, donde los dirigentes reafirmaron que están listos para asumir la responsabilidad de defender la democracia.
“Claro que estamos listos, que lo mire el mundo entero: a esta generación no la silencian más nunca. Seguiremos movilizados hasta que a cada uno se le restituyan esos derechos que durante años se les violentaron. La juventud merece la oportunidad de construir el país que quiere y que sueña”, subrayó Miguelángel Suárez, presidente de la Federación de Centros Universitarios de la UCV.
“La paz para nosotros no es la cárcel en la que están los presos políticos. Hoy las banderas son de la paz, la democracia y la unidad. Eso es lo que queremos. La lucha no se apaga el 12 de febrero, el 12 de febrero debe ser para mantenernos movilizados y que lo sepa el pueblo de Venezuela: seguiremos en las calles hasta que este país sea verdaderamente libre”, expresó otro estudiante a la multitud durante una parada en medio del recorrido.
Este liderazgo contrasta con la dinámica de años recientes, marcados por el repliegue del movimiento estudiantil, sobre todo después de las cuestionadas elecciones presidenciales de 2024, cuando se desató una fuerte represión contra quienes salieron a protestar y a exigir transparencia. El escenario cambió tras la captura de Nicolás Maduro y Cilia Flores y el posterior reordenamiento del poder político bajo el control de Estados Unidos en el país, lo que permitió cierta posibilidad de libertad de expresión.
La responsabilidad es “dar la cara”
Apenas un pequeño grupo de funcionarios policiales se ubicó en una de los accesos cercano al Hospital Universitario, y la movilización se desarrolló sin mayores restricciones. La energía en el campus parecía recuperar el ánimo colectivo y participativo que había permanecido contenido.
Angélica Pacheco, consejera universitaria de la Universidad de Los Andes, la jornada del 12 de febrero trasciende la celebración tradicional para convertirse en un acto de reclamo por la “liberación de Venezuela” y el retorno de la protesta ciudadana a las calles.
Reconoció asimismo que el miedo es una respuesta “normal” entre los jóvenes y la ciudadanía dada la coyuntura actual, pero señaló que la responsabilidad de los dirigentes estudiantiles es “dar la cara” y asumir el liderazgo para motivar a otros sectores a recuperar el valor de alzar la voz y exigir derechos.
“Muchos años de tragedia y dolor”
Andreína Baduel, integrante del Comité por la Libertad de los Presos Políticos y hermana de Josnars Baduel advirtió que la redemocratización del país no será completa mientras persistan las detenciones por motivos políticos.
Sostuvo que el país ha atravesado “muchos años de tragedia y dolor” marcados por violaciones de derechos humanos y aseguró que las víctimas y sus familiares continuarán defendiendo “la verdad” y reclamando no solo excarcelaciones, sino también justicia, reparación y memoria histórica para evitar que estos hechos se repitan.
Baduel cuestionó la propuesta de la ley de amnistía si esta se aprueba sin la participación de las víctimas y alertó que algunos presos políticos podrían quedar excluidos, entre ellos su hermano. A su juicio, las autoridades conocen quiénes están detenidos por razones políticas y, aun así, impulsarían una normativa “excluyente” que podría perpetuar las violaciones de derechos humanos.
“Hay que guardarse el miedo un ratico”
Con 3.225 días de activismo, Leida Brito, conocida como la Abuela del Casco Rojo, aseguró a El Nacional que su cronograma solo volverá a “cero” cuando Venezuela recupere la libertad plena. Explicó que las estrellas en su casco no son adornos, sino recordatorios de jóvenes como Neomar Lander, Juan Pernalete y David Vallenilla, a quienes vio morir durante las protestas.
“A veces hay que guardarse el miedo un ratico en el bolsillo para poder alzar la voz. Si me quieren matar, mátenme, pero seguiré defendiendo los derechos de todos los venezolanos”, dijo.
Brito considera que en los últimos 26 años de historia venezolana no hay logros que celebrar porque estuvieron marcados por el hambre, el sufrimiento de los ancianos y el encarcelamiento de ciudadanos por motivos políticos. “No hay un solo día de alegría que pueda registrar en este casco”, señaló.



