"La izquierda" sacramental de la Universidad de Carabobo, hermanos templarios, o camaradas del santo oficio

Hay "explicaciones" o alegatos, que son joyas del arte, en cuanto a no decir nada o decirlo todo. Es el caso de una nota publicada en Aporrea (18/11/23), por un grupo de docentes de la arriba mencionada Universidad, titulada: "OTRO GESTO DE AUTORITARISMO DEL GOBIERNO NACIONAL"; dicha nota comienza con la expresión: "Rechacemos la decisión del TSJ de suspender las elecciones"; ya en esa forma de introducir el descontento, en cuanto al verbo rechazar ("rechacemos"), orientado al futuro, se aprecia una forma subjuntiva (posibilidades abiertas, no finitas), que denota titubeo, acaso denotara el pensamiento dominante, de un "izquierdismo" diestro?.

Las acciones definen, las mismas condenan; no así los consagrados y estructurados créditos a punta de muletazos y encantamientos serpentarios, porque de víboras como que es el asunto.

Antes de entrar en los detalles, creo es oportuno, referir, para ahorrar especulaciones, sofocos militantes y endosos escapistas, que no defiendo al gobierno, no tengo porqué, se de su talante autoritario, en algunos casos, pero considero que en este, hay que precisar cuestiones, partiendo del pensamiento "Gramsciano", en torno a la verdad, el cual presumo se conoce.

Llama la atención, que señores asumiéndose "progresistas" o más temerariamente de "izquierda", mochileros livianos, de larga data por caminos monacales, en busca del claustro perdido, sin interesarse en encontrarlo; los "históricos" de una esquinita embirretada; acicateados por el individualismo, por un sentimiento segregacionista, reaccionario, con rubor ausente; se deslicen por el tobogán de las argumentaciones nebulosas, trastabillantes, para pretender cerrarle el paso a un acto, que sin las innecesarias consideraciones gatunas, aquellas de las seis patas buscadas, por ser; parte del ejercicio político inmanente; es importante considerarla, como una decisión que democratiza profundamente a la universidad, visibilizando y otorgando justo valor, a obreros y empleados, sectores de la comunidad universitaria, asumidos como los "inferiores" necesarios "compañeros" de trabajo; permanentes ausentes de las grandes decisiones, precarizados, subordinados a la conmiseración demagógica e irrespetuosa, del poder establecido, tanto en lo concreto como en lo subjetivo aplastante; quienes trabajan más y menos reciben, a pesar de constituir la columna vertebral, sin la cual los ungidos por la gracia divina del manto sagrado y las togas medioevales, estarían a mitad de camino de todas sus tareas.

Se entiende la mezquindad de la casta mayor, pero como entender, que quienes tienen notariada su militancia "progresista’’, no ven en esta situación, una importantísima oportunidad para romper las barreras, acercarse con sinceridad, sin tasas rasantes, a los obreros y empleados, hacer causa común y emprender la tarea compartida de la transformación, la organización para desplazar del poder universitario a quienes representan el sectarismo, la visión tubular, mercantil de la educación, y de la investigación; individuos estos negadores de la verdadera democracia, la decencia académica y administrativa.

Es el momento de prepararse para dar la lucha contra quienes han usufructuado para lo mezquino, lo sectario, oficiando los espacios donde en los últimos 25 años se han opuesto como nunca a la transformación profunda y humanística del país, siempre a sus espaldas, sin dejar de reconocer la negligencia y el desamparo del estado, el abandono de las universidades, dada su concepción y práctica hegemónica, en el pretendido control de las universidades.

Como se explica coincidir, con quienes llegaron incluso a convocar reiteradamente la intervención extranjera?; llama mucho la atención estas coincidencias, la indiferencia notoria de los que supuestamente les duele la patria, quienes en algunos casos incluso cerrándose en contubernios del reparto institucional, utilizando como burladero una pueril recurrencia a lo que consideran patente de corso para birlar las responsabilidades institucionales, la llamada AUTONOMIA UNIVERSITARIA, para desentenderse del estado de derecho, pretendiendo conformar un estado dentro del estado, lo que les ha permitido todo tipo de tropelías: repartirse cargos, conformar cofradías, eternizarse, obstaculizando el ascenso de las nuevas generaciones, prebendas y beneficios desproporcionados, fundar universidades privadas, donde la complicidad va más allá de los predios universitarios, la academia aprovechada como un salto al enriquecimiento de algunos pocos, silencio de muchos.

La autonomía universitaria es un valor inalienable, pero al servicio del país, del estado, de la masa universitaria.

Se podría ir desmontando una a una las peregrinas "argumentaciones" de los señores en cuestión, todas se caen por su propio peso, pero haremos un ejercicio de memoria sucinto, lo que impone el más elemental ejercicio de inteligencia política, humanística, en cuanto a conciencia y repararos de entuertos ajenos…

Estos señores, dicen, se reservan "LA COMPRENSION DE LO QUE ES UNIVERSIDAD" con sello húmedo y ejercicio de la fe pública (registro civil), en exclusividad narcisista, LA COMPRENSION DE LO QUE ES UNA UNIVERSIDAD; dígase: ¡ustedes mortales no saben nada de eso, la potestad, el conocimiento es nuestro, corregid, es nuestra la verdad ¡…semejante exabrupto, se bambolea entre la ebriedad y el delirio…

Y siguen los escarpados caminos de la soberbia vocinglera, empantanándoles los parabrisas, caballeros de la desproporcionada andadura, y sus dictum: "Gremialismo mal entendido, politiquero"; de nuevo sentenciando, la tribuna se les hace les hace pequeña, son especialistas en Gremialismo "genuino", se asumen preceptores de obreros y empleados, su faro de Alejandría, los chapulines colorados con astucia y demás arsenales de impertinencia y subestimación.

La politiquería, que supuestamente no les asienta, los postra y acoge en su regazo; palabras más, omisiones menos, se recrean en estas consideraciones: "que aparezcan con derechos a medias los empleados y obreros en la LOE (ley orgánica de educación) ya es suficiente, deberían darse por satisfechos y no ser tan insolentes, parejeros, atorrantes"

Y continúan inspirados, en sus argumentaciones, desde el Areópago de sus desvelos: "El voto de empleados y obreros entonces se asumió como una reivindicación gremial más. Eso es un error conceptual"…Templarios vox magistri! descaro inaudito, lo absurdo como principio!: ¿es mala esa conquista gremial, es chucuta, es preferible no tenerla? lo dicen los dueños de la conceptualidad.

Lo realmente importante es que nos incentiven a nosotros los docentes, los amos del episteme…

Y seguimos por la ruta de la seda marchita:

"La universidad no es una alcaldía ni una gobernación donde es lógico que cada ciudadano tenga un voto igual al de otro ciudadano. Los fines de la universidad se refieren a la docencia, investigación y extensión. El bienestar de sus miembros es un asunto de fundamental importancia, pero no es la esencia de la universidad".

Ruta de la seda, porque es mercancía lo que está en juego, recordemos a C. Marx: "en la sociedad capitalista todo es mercancía" (bienes de consumo, el poder per se, la posición social…hasta la "espiritualidad"…)…que es lo que tanto preocupa a los hermanos oficiantes?

La universidad de acuerdo a este criterio de los compañeros del santo oficio académico, guardianes de la fe epistémica, tiene sus Giordiano Bruno; los obreros y empleados; quienes no deben renegar de su impuesta posición: la desigualdad, la desventaja, el elegir solo para apuntalar a un "selecto" grupo, que implanto el derecho de sangre, al beneficiar a sus hijos y familiares con el acceso a la universidad(cupo), ya que estaban exentos de concursar, mientras los demás mortales tenían que someterse a sus reglas, cuestión incluso que se expresa en los procesos de ingreso como personal docente, donde las mafias siguen imponiendo a su gente en todos los espacios, y así conformar prácticamente una heredad dinástica, congregación vergonzosa que persiste más que nunca, y que hace mucho daño a la universidad, a su espíritu democrático, a la decencia y a la honradez.

No, la universidad no es una alcaldía, es una tienda por departamentos, a imagen y semejanza de sus dueños y copropietarios, los que hacen comparsa a la hora de cerrar filas por el mantenimiento del status quo, hermanos en la sombra.

Tienen una melaza en eso de los "fines" de la universidad, confunden estos propósitos con los suyos; son tan miopes y sectarios que ni siquiera recurren al perverso utilitarismo, están más allá de ese abismo, no quieren ver que la universidad es una estructura del estado con todas las características generales, amén de las muy concretas, como toda institución; no es ético ni moral, expresar con impudicia, que hay universitarios de primera, segunda y tercera, como si esa organicidad institucional no fuese un cuerpo social, que obedece a una integralidad imprescindible, insoslayable y superlativamente necesaria y democrática.

Nadie es dueño de la universidad, sus integrantes son sus custodios, guardianes, veladores por su bienestar colectivo, es un patrimonio de la sociedad, su dueña, la que tiene el absoluto derecho y la cabal obligación de enaltecerla, preservarla y engrandecerla; la universidad no puede seguir siendo un coto cerrado de aprovechadores y avispados de oficio, donde no se cumplen horarios, se cabalgan, no se rinden cuentas, usufructúan beneficios no merecidos, los desvían con toda impunidad a su libre disposición. La universidad debe ser la cabecera de playa para la transformación del país, la caja de resonancia de la sociedad, no el gon manchuriano convocando a injusticias y sumisiones, inequidades y divorcios morales.

Es absolutamente reprochable, negador de la sindéresis jurídica, humanística y moral, decir que el "bienestar de los miembros de la universidad, siendo fundamental, no es la esencia de la misma", ¿acaso puede haber esencia sin bienestar colectivo, puede esa "esencia" sobrevivir a la perfidia, al desbalance, a la desproporcionalidad, acaso el bienestar no es el común denominador que atraviesa todo el ámbito universitario?; el mensaje de estos señores es de absolutismo, control y oposición a la democracia, preocupación por las cuotas de poder.

¿Que izquierda es esa a la que solo le falta ver a los obreros y empleados como palestinos indeseables, usurpadores de la tierra prometida?

Emiliano Villa.



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