Cada Familia una Escuela ¿ficción o realidad?

Cada familia una escuela es un rotundo y estruendoso fracaso. Pero no se alegren muchos los que celebran toda crítica o cuestionamiento que se hace a Maduro, su gobierno y sus políticas.

En Venezuela está fracasando Cada familia una Escuela, como están fracasando todas y cada una de las experiencias de educación pública a distancia que desde la Pandemia (marzo 2020), por covid-19, se han implementado en distintos países del mundo. Independientemente del signo ideológico de sus gobiernos.

Claro que quienes viven y padecen los rigores del fracaso de la educación pública venezolana, tienen sobradas razones para estar convencidos de que aquí el asunto es de marca mayor. Especialmente cuando se hace la inevitable comparación de dónde está hoy la educación y dónde la había logrado llevar Chávez en poco tiempo.

Pero diré más. El hoy "indiscutible" fracaso de las políticas educativas, parece diferenciarse poco del fracaso de las políticas de salud, por citar sólo otro de los sectores fuertemente golpeados por una realidad que parece inexorablemente condenada a aplastarlo todo en Venezuela, y con especial saña, a todo lo que tenga el más mínimo vínculo con la promesa del "vivir bien" que caló tanto en la gente.

Como no concluir que la educación pública fracasó cuando nos encontramos que, en nuestros días, los salarios y beneficios económicos de quienes se desempeñan en esta área no cubre ni lo más mínimo para satisfacer las necesidades más elementales de subsistencia.

Cómo no convencerse de este fracaso educativo, si además nos encontramos con el estado general en el que se encuentra la planta física de las instituciones educativas públicas y la incapacidad absoluta de poner en marcha una política agresiva para saldar esta descomunal deuda con los sectores populares más vulnerables.

Nunca antes parece haber requerido tanta protección y amparo tanta gente en el mundo como a partir de la pandemia por covid 19. Pero en nuestro país la necesidad de protección y amparo de la gente se ha venido presentando de manera proporcional al resurgimiento del "estado débil" e inútil que progresivamente se impone.

No son pocos los teóricos de la izquierda que vienen sosteniendo que estamos ante el fin de un "ciclo histórico" del que Chávez fue un indudable referente en Latinoamérica.

Pero lo que sí ya nadie se cree en nuestros días es que estemos ante el fin de la Historia. Quizás, aunque aún duele, cuesta aceptar que muchas de las experiencias de las izquierdas en el poder no fueron todo lo exitosa que esperábamos. Pero lo que ya es cada día más difícil poner en duda es que quien sigue fracasando estruendosamente es el capitalismo que nunca ha dejado de colarse entre nosotros.



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Juan González


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