La planificación docente de cara a los planes, programas y proyectos educativos direccionados desde el MPPE en Venezuela.

El Estado Docente como ente rector de las políticas educativas direccionadas a través del Ministerio del Poder Popular para la Educación (MPPE) ha puesto en marcha un conjunto de líneas estratégicas que se operativizan en todos los niveles y modalidades del Sistema Educativo Venezolano (SEV) bajo la nomenclatura de: Planes, programas y proyectos Educativos; estos se están implementando bajo la lógica de procesos integrales, integradores y holísticos en la formación del nuevo republicano y republicana, lo cual demanda de los docentes activarlas de manera conjunta y corresponsable con la comunidad a los fines de potenciar el aprendizaje significativo, valorativo, pertinente y productivo en el estudiantado.

Como docentes, debemos asumir protagónicamente nuestro papel instrumental y dar así la operatividad, funcionalidad y aplicabilidad práctico-productiva a cada una de estas políticas que abandera nuestro sistema educacional, es este un desafío, el reto sobre el cual debemos aventurarnos en tan loable aspiración. Pero; ante ello convendría partir por formularnos dos interrogantes claves… ¿a que llamamos planes, programas y proyectos educativos?; ¿Cómo lograr insertarlos desde nuestra cotidianidad docente en el aula de clase?. Son estas la bitácora en la que se da dirección al presente discurso reflexivo y sobre la cual gravita la intencionalidad crítica que se pretende abordar a los fines de contextualizarnos y adentrarnos en el ejercicio profesional de la docencia.

En principio, definamos lo que son los Planes, Programas y proyectos Educativos. Estos son tratados por Carmona (2016) como:

el conjunto de políticas educativas que a través del Ministerio del Poder popular para la Educación y en alianza con otras instancias del Estado tienen lugar en los planteles educativos con el fin de potenciar y promover la labor del docente en aras de un proceso de enseñanza y aprendizaje más pertinente y objetivo. (p, 12).

Queda en entredicho que los planes, programas y proyectos educativos implican al conjunto de políticas que apuntan a asistir la labor del docente en la misión de formar al sujeto social en un sentido óptimo, eficiente y pertinente. Otro aporte que bien merece ser expuesto lo describe Lanz (2017) cuando señala que: "son estrategias del Estado Docente orientadas a consolidar la práctica pedagógica, investigativa, creativa y productiva de la escuela en correspondencia con el plan de la nación" (p, 08). Como educadores estamos obligados a comulgar con estas políticas nacionales, implicarnos en ellas e implicarlas en el aula de clases; más aún, generar un hilo conductor donde se conjuguen el: aprender a ser, aprender a conocer, aprender a valorar y aprender a convivir como pilares de la educación venezolana inspirados en los valores y principios esenciales de la sociedad.

El objetivo fundamental en el cual se enmarcan los planes, programas y proyectos educativos en el subsistema de Educación Básica, se orienta en fomentar la creatividad de los educadores; que sirva para apuntalar una educación de calidad, contextualizada y con un enfoque social, crítico y liberador contemplada en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, en la Ley Orgánica de Educación y en los fines del Sistema Educativo Venezolano.

Entre los Planes, Programas y Proyectos Educativos que se han puesto en marcha en el contexto educativo venezolano; destacan los siguientes:

  • Colección Bicentenario: Orientada a la dotación de textos escolares a cada uno de los niños, niñas, jóvenes y adolescentes del subsistema de educación Básica en instituciones públicas. Este presenta así contenidos pertinentes, contextualizados, determinados a la formación integral del estudiantado en correspondencia con los principios rectores del Estado Docente.

  • Canaima Educativa: Presentada en dos versiones; la Red Salón destinada al Primer Grado de educación Primaria y Canaima va a la casa; la cual consiste en la dotación de una computadora portátil (modelo laptop) a cada estudiante y docente con contenidos programados en base al Currículo Nacional.

  • Todas Las Manos a la Siembra: Incorpora no solo la producción (material) a través del cultivo integral en las escuelas y liceos; sino además la educación en base a los fundamentos agroecológicos y ecodidácticos.

  • El Agua en Nuestras Vidas: Su principal propósito es sensibilizar al niño, niña, jóvenes y adolescentes sobre la importancia que reviste el vital líquido y el papel que como ciudadanos debemos emprender para su cuidado y protección.

  • Programa Nacional de Educación Energética: Impulsa desde los planteles el diálogo participativo y constructivo hacia el uso racional de la energía eléctrica (cultura para el uso eficiente de las fuentes eléctricas).

Entre otros tantos como: Movimiento de Teatro Escolar "Cesar Rengifo". El Plan Lector, Sistema de Alimentación Escolar (SAE), Los Centros Bolivarianos de Informática y Telemática (CBIT) los Centros de Recursos para el Aprendizaje (CRA) y muy recientemente los Centros Locales para la Investigación y Formación (CLIF). En fin; toda una constelación de herramientas y estrategias educativas que reposan allí, ante nosotros, esperando con los brazos abiertos, ávidas de ser y sentirse funcionales a la luz de una educación que clama y reclama de estas.

Pero; es aquí donde invocamos la segunda interrogante formulada: ¿Cómo lograr insertarlos desde nuestra cotidianidad docente en el aula de clases?. Pues esta se resume en lo siguiente: LA PLANIFICACIÓN DOCENTE. Es esta la vía expedita, el medio eficaz para hacer de estos planes, programas y proyectos educativos una realidad tangible; pues contempladas así desde la distancia son solo un océano de formulaciones ideales ante el sueño de una educación de calidad. De modo que, es la planificación ese eslabón que une la filosofía de estas políticas de Estado con el aprendizaje en el colectivo estudiantil.

Unos aportes importantes que nos aproximan al ejercicio de una planificación que incorpore los planes, programas y proyectos educativos al quehacer didáctico y pedagógico, nos lo ofrece Centeno (2017), quien refiere lo siguiente:

La planificación que tiene lugar en las aulas de clases no puede ni debe estar divorciada bajo ningún pretexto de los planes, programas y proyectos educativos que formula el Ministerio del Poder Popular para la educación. Cada tarea, cada interacción, cada socialización debe integrarlas en un dialogo de saberes. Pero cuidado; no como entes aislados e inconexos, sino como parte de un todo. Es lo que Morín denomina aprendizaje complejo. (p, 63).

Nos indica el autor una idea clave para comprender como la planificación docente debe tratar los planes, programas y proyectos educativos: "la visión compleja de Edgar Morín". Desde aquí la realidad no es asumida como la suma algebraica de las partes; sino como la unidad integrada por un mismo tejido versátil. Pinto (2015) en base a la planificación docente desde las políticas de Estado refirió que:

Los planes, programas y proyectos educativos no son temas segmentados ni contenidos parciales. Es un grave error asumir el programa Todas las manos a la Siembra como un contenido o un tema; o tener la Colección Bicentenario para poner las copias y dictados como medio de castigo. Estas son políticas que deben sentirse en la planificación docente como ejes integradores, como una línea que atraviesa al currículo en su totalidad y no como partes que en momentos extraordinarios debemos mencionar. (p, 04).

Para muchos resulta aventurada la cita anterior; quizás bajo la lógica de preguntarse ¿y cómo integrar tantos planes y programas en la planificación diaria?. Pues nótese que Pinto fue enfática al exponer que "no se trata de asumirlas como un contenido o temas aislados". De modo que es un ejercicio de integralidad del saber, de generar un dialogo nutrido en la producción del conocimiento como expresión holística, en reconocer que no se trata de saturar el plan de clases diario con una avalancha de temas que al final a nada conduce; sino de insertar de modo coherente la presencia de estos con la mayor pertinencia posible y donde el estudiante le halle sentido y significado a lo que hace.

Se suma a estas ideas lo que Centeno (2017) denomina "la sal de la planificación", estas son las estrategias pedagógicas; Allí está un dato relevante, el punto álgido. Una buena planificación docente con la expectativa de insertar en su hacer estos planes y programas debe estar fundamentada en la generación de estrategias pedagógicas acordes ya que estas tipifican y ordenan las actividades para el logro de los propósitos educativos; precisan qué se va a hacer dentro del grupo de aprendizaje; favoreciendo el cumplimiento de los compromisos asumidos de forma conjunta con el educando. Por ello, deben ser estructuradas, planteadas, seleccionadas adecuadamente bajo la premisa de que no existen estrategias buenas ni estrategias malas, solo apropiadas e inapropiadas según la intencionalidad del hecho educativo, la naturaleza del contexto y los recursos con que se disponga. Por ello, estratégicamente podemos desarrollar: trabajos de campo, visitas guiadas, documentales escolares, software educativos y todo un sinfín de ideas bajo la pedagogía del amor, el ejemplo y la curiosidad.

En términos generales, la planificación en atención a estos planes educativos es garantía de un campo más pertinente, dinámico y eficiente. En la medida que el docente desarrolla esquemas de planificación objetiva y contextualizada, logra así hacer frente a las diferentes demandas y requerimientos socio-formativos que designa su realidad. Un eficiente proceso de planificación permite que este tenga un tiempo para pensar la práctica, teniendo en mente un esquema donde pueda pensar los elementos que organizan la actividad, y secuenciar actividades; por ello, ha de ser lo suficientemente flexible como para ir rehaciéndose en el transcurso, manteniendo sus líneas generales.

Así, ante estas políticas educativas, la acción planificadora necesita estar a la altura de los nuevos tiempos, romper con los viejos esquemas, deslastrase de las clases magistrales y discursivas y comenzar una nueva aventura, un nuevo curso. El Estado Docente esta confiando en los docentes, los niños, niñas, jóvenes y adolescentes tienen sus esperanzas puestas en la educación que impartimos, la familia y sociedad cree en nosotros. Allí el imperativo compromiso de planificar significativamente.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

Carmona, Laura (2016) Planificación Docente y Pedagogía Liberadora en el Currículo Venezolano. Ediciones del Fondo Nacional de Cultura. Venezuela.

Centeno, Raiza (2017) Planificación y República Escolar. Editorial Panapo. Caracas. Venezuela.

Ramírez, Héctor (2012) Estado Docente y Políticas Educativas a Través del Aula. Publicaciones de la Universidad Nacional Experimental de los Llanos Ezequiel Zamora. Venezuela

 

* Profesor (M.Sc) Facilitador del CIPPSV. Monagas. Facilitador de la UNEMSR. Monagas. Director de la E.B.C "Raimundo Díaz"

 

Diazpedro7814@gmail.com



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