La seguridad la debe ofrecer quien sea capaz de garantizarla y en varias gestiones LUZ ha sido incapaz de garantizar los derechos fundamentales a los miembros de su comunidad
El cierre de la Universidad del Zulia, demuestra el real peso que tiene la opinión estudiantil en la estructura que controla la Institución: Ninguno. Ya que resulta fuera de toda lógica que los estudiantes próximos a titularse, promuevan el cierre; los que están en medio del semestre deseen aplazarlo y atrasarse y mucho menos los nuevos ingresos. Claro está los estudiantes no promueven éste tipo de medidas.
Una Universidad en la que se ha permitido engangrenar un problema crónico y antiguo, hay que preguntarse ¿Han sido incapaces todas las gestiones para atender eficientemente éste caos? Incluyendo la actual o ¿Ninguna ha tenido la honesta voluntad de terminar con el problema? Ante éstas dos posibilidades es necesario reflexionar si el problema es competencia única de la Universidad quién apela a la autonomía conveniente para frenar cualquier iniciativa que impulse una nueva formula, a pesar de su incapacidad para controlar una situación que ya ha trascendido la tolerancia de la comunidad universitaria, afectada por robos, atracos, quema de vehículos, violaciones, matraca, hasta homicidios.
Ya ha quedado comprobado que la Universidad no es capaz de proveer seguridad a todos sus miembros: Profesores, estudiantes y personal obrero. No se incluye a las Autoridades ya que nunca se ha escuchado que las Autoridades padezcan la misma situación que el resto de la comunidad, “Ellos si están seguros”.
Ante tal situación no puede seguirse manteniendo bajo la máscara de la Autonomía un territorio sin ley donde el ciudadano venezolano, no pueda crecer y desarrollarse en un ambiente propicio.
Las Instituciones garantes de los derechos fundamentales y el orden deben intervenir y lograr lo que hasta ahora el principal responsable ha sido capaz de conseguir.
¡Garantizar la seguridad y la libertad a la comunidad universitaria en LUZ!