El libro electrónico gratuito y la educación en Venezuela

Así como la aparición de la fibra sintética en los comienzos del siglo XX permitió la expansión de la industria textil y con ello, que millones de hectáreas de tierras cultivables y trabajadores del campo fueron orientados a la producción de otros productos; la aparición  del archivo electrónico, fruto de la revolución en la tecnología de la información y la comunicación, TIC,  provoca un cambio radical en el desarrollo de las ciencias y las tecnologías, la economía, en  la producción y el  acceso al conocimiento, el entretenimiento y la conectividad personal, social y planetaria y con ello, el desplazamiento y, en algunos casos extinción, de algunos productos de antiquísima creación humana que por costos, impacto ambiental productivo, inadaptación social  u obsolecencia cultural, terminan por ser desechados o convertidos en verdaderos objetos de museo.
 
En Venezuela, el Comandante Chávez fue un entusiasta promotor de los cambios en nuestro sistema educativo, no solo en los contenidos desfasados  e históricamente parciales de los programas de estudios y libros de textos y  en la producción  y distribución gratuita de libros (no por casualidad en 15 años se han producido y distribuido gratuitamente más libro que en toda la historia republicana), sino también en la importancia de incorporar en todos los espacios del Estado y la sociedad el uso de la TIC, con las cuales, no solo se facilita los procesos de conocimiento, estudio y elaboración de ideas y proyectos para transformar la realidad y en la transmisión de los mismos, sino que tienen un innegable impacto en la generación de una mentalidad progresiva, universalista y humanista fundamental para que nuestro pueblo  y la humanidad toda enfrenten los retos de la sociedad pos-industrial del siglo XXI.
 
Uno de tales proyectos del Comandante Chávez que tiene la mayor trascendencia es el programa de las laptos escolares, mejor conocida como las Canaimitas, que hoy forman parte del hermoso paisaje  de nuestra geografía educativa desde la península de la Goajira hasta la Piedra del Cocuy y desde el Golfo de Paria hasta el Pico Bolívar, incrementando los niveles de aprendizaje de las nuevas generaciones de niños, niñas y de adolescentes venezolanos y de otras latitudes que habitan nuestro país, sin distingos de clases ni de otra condición social, religiosa o étnica, lo cual augura que al  terminar la segunda década  de éste luminoso pero complejo siglo XXI de la Era Cristiana, todos los hijos de Bolívar y alumnos de Simón Rodríguez estarán integrados a las nuevas tecnologías de la información y la comunicación en un proceso cualitativamente superior a los cambios operados en el siglo pasado.
 
Sin embargo, la reciente declaración de Hector Rodriguez, Ministro del Poder Popular para la Educación de que el gobierno bolivariano y chavista del Presidente Nicolás Maduro Moros distribuirá gratuitamente 35 millones!!!!!  de libros de textos escolares en el inicio del año 2014-2015,  plantea la necesidad de repensar el uso del libro de texto tradicional en nuestro sistema escolar por cuanto, en primer lugar,  tal instrumento tradicional del proceso de enseñanza y aprendizaje no parece estar en armonía tecnológica con el uso de las Canaimitas y otros medios electrónicos de archivo, acceso y transmisión de información disponibles en el mercado; en segundo lugar, porque para producir 35 millones de libros se necesita sacrificar cientos de miles de árboles que pudieran seguir cumpliendo sus funciones de purificación del aire vital de los seres vivos y mejoramiento del ambiente  natural y lúdico y; en tercer lugar,  porque está demostrado que los libros escolares constituyen hoy un factor de riesgo  traumatológico en los niños, niñas y adolescentes que se ven obligados a cargar morrales con peso excesivo que impactan todo sus cuerpos, produciéndoles diversas afecciones y hasta lesiones importantes en sus cuerpos que se manifiestan en su edad media y adulta.
 
En atención a ello, es necesario emprender una reconversión industrial en el sector de la producción de textos escolares que convierta nuestros viejos talleres  de imprentas públicas en modernas plantas industriales de producción de CD Rom, DVD, Flashdrive y de otros tipos de archivos electrónicos con contenidos correspondientes a los programas oficiales del Plan Educativo Nacional desarrollado por el gobierno bolivariano, los cuales deberían ser compatibles con las características técnicas de las Canaimitas y otros productos TIC de nuestra naciente industria informática, lo cual mejoraría  nuestra soberanía en la materia, generaría empleos estables y de calidad  y pudiera, incluso, ser parte de la oferta exportable de Venezuela en el mercado de América Latina y el Caribe.
 
No se trata de una idea ingeniosa porque ya varios colegios privados venezolanos se viene desarrollando esta modalidad del Libro Electrónico que aumenta las crecientes ganancias del sector de la burguesía educativa, convertida, también, en vendedora de tales productos a precios pagados en dólares de los Estados Unidos de América (Colegio Santa Rosa, de Valencia, entre ellos) y, los padres, madres o representantes que no lo pueden comprar,  colocarían a sus hijos y sus hijas en desventaja respecto a los que sí consiguen comprarlo pero,  que en el caso de la educación pública, universal y gratuita que financia el Estado, el Libro Electrónico Gratuito representaría un nuevo aporte al desarrollo tecnológico del país y de la democratización del acceso al conocimiento de nuestros niños, niñas, adolescentes y jóvenes venezolanos y extranjeros que comparten esta Patria buena y bonita que esta naciendo.
 


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Yoel Pérez Marcano


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