Pedagogía Política

La nueva universidad venezolana o, a Dios rogando y con el mazo...

Una verdadera revolución está en ciernes en el Alma Máter venezolana. Para quienes cursamos estudios en las aulas de la universidad patria, en la gloriosa década de 1960, plena de luchas por la autonomía, el derecho del estudio, la pluralidad del pensamiento y como consigna: ¡ESTUDIAR Y LUCHAR!, no podemos menos que añorar esos años, esas batallas. Se iniciaba, entonces, una pretendida revolución universitaria con los rectores: Jesús María Bianco (el Rector de la Dignidad y la Autonomía, maestro y guía de generaciones), en la UCV; Antonio Borjas Romero, en LUZ; y Pedro Rincón Gutiérrez, en la ULA; frustrada, en definitiva, por los tanques y las lacrimógenas de la Digepol, la Polícía Criminológica y la Guardia Nacional de Caldera. No cualquier hijo de papi y mami se ganaba el derecho de dictar una cátedra; ni cualquier hijo de papi y mami soportaba los gases de las bombas y los “peinillazos” de la policía represiva de Betancourt, Leoni y el presidente allanador de la UCV, Rafael Caldera. Esas aulas estaban repletas de auténticos revolucionarios, muchos de los cuales murieron por las asesinas de los esbirros, mientras otros subieron a las montañas en la búsqueda de un sueño que colmara sus anhelos de democracia y libertad.

Recién acabo de leer un material de la revista electrónica “Continuidad y Cambio”, que me enviara mi respetado, aunque no afecto, profesor Luis Fuenmayor Toro, hoy defensor, desde su reflexiva atalaya discursiva, de los alaridos desesperados de la oposición. La lectura de ese material se me hace un símil de la “dictadura del proletariado”, algo así como una añorada “Dictadura del Profesorado Universitario” o el "odio ilustrado", del cual habló Nicolás Bianco, Vicerrector Académico de la UCV, en la oportunidad en que botaron de la universidad al bachiller Kevin Ávila. Tal aspiración, pensé de seguidas, soñando despierto, implicaría algo realmente revolucionario y que sería acometido rápidamente por los profesores “adelantados” de la UCV, a tono con sus “justas” aunque jamás plenamente satisfechas aspiraciones: la transformación de la Universidad en una institución exigente en grado sumo, donde sólo tendría cabida la excelencia en lo académico, en lo científico, en lo ético, para justificar las adecuadas remuneraciones del profesorado. Sólo académicos con probados méritos científicos, éticos y morales, con densos y arbitrados currículas, tendrían cabida en esa institución de la “Dictadura del Profesorado Universitario”. Y digo “DICTADURA”, porque sus exigencias están muy lejos de ser propuestas, huelen más a imposiciones ya que no están dispuestos a dialogar con nadie, salvo con sus pares de los “manitas blancas”. Una propuesta así sería el “referéndum de oro” de este “reducto” de la FAPUV.

Pero ¿Qué es la autonomía universitaria para esa multitudinaria mayoría del 3% de los profesores de la UCV? Tomo prestado el siguiente párrafo del eximio profesor (+) de LUZ y de la UBV, Vidal Chávez López, -www.aporrea.org/educacion/a37514.html, del 30/06/07-:

Poder fumar en clases; privatizar la educación; pintarse las manos de blanco; tener prendido el celular cuando estás en clases; jugar fuchie en las horas libres; cercenar el derecho que tienen los pobres a estudiar; que el padre Luis Ugalde se crea un súper rector vitalicio; golpear a los policías en las canillas sin ser castigado; que las agencias publicitarias preparen los discursos de los estudiantes de las universidades privadas; conspirar para derrocar gobiernos en alianza con empresas mediáticas; culturizarse viendo a Rctv (o GloboTerror); reconocer que no sabe qué es la autonomía universitaria...”.

Porque, ¿qué pueden significar expresiones como: “...Usted, Ministro, está dejando de lado a más de 40 mil profesores en todo el país y luego se atreve a hablar de democracia participativa y protagónica. El gobierno llega a acuerdos con los empresarios, previamente calificados de apátridas y delincuentes; dialoga y estrecha la mano del representante del mayor imperialismo existente sobre la tierra: el estadounidense, pero no se sienta a conversar con los profesores de las universidades venezolanas, de esas universidades de donde salió usted y de donde han salido la mayoría (sic) de quienes hoy nos gobiernan. En el pasado les sirvieron no sólo para profesionalizarse sino también de refugio; en el presente las hostigan, las irrespetan y las agreden”.

Pero, ¿no fueron los firmantes de estas “catilinarias” quienes se negaron a sentarse en las mesas de discusión? Ahora enarbolan las banderas de la disidencia más hostil con la pretensión de mantener en las tinieblas del atraso y el oscurantismo la universidad venezolana. Y en sus manifiestos planfetarios ni un párrafo, ni una frase en aras de la investigación, de la ciencia, la tecnología y la optimización académica. Para rematar expresando que no se venderán por “5 lochas porque no son peseteros”.

Bien, a Dios rogando y con el mazo dando, vieja expresión popular, cuyo significado es “que le pides a Dios y pretendes pasar por buen cristiano, pero en realidad estás maltratando a los demás, o actuando de mala manera...”.



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César Eulogio Prieto Oberto

Profesor. Economista. Miembro de Número de la Academia de Ciencias Económicas del Estado Zulia. Candidato a Dr. en Ciencia Política.

 cepo39@gmail.com

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