Kévin Ávila: estudiante con mayúsculas

Escribimos estas líneas, cuando ya es un hecho concreto, el objetivo rectoral de expulsar al camarada estudiante de la Escuela de Trabajo Social, Kévin Ávila. La decisión es tan torpe, que no pudieron conseguir la unanimidad, los tres (3) votos estudiantiles se abstuvieron de acompañar tamaña arbitrariedad y, como era de esperar, los votos en contra de la representación revolucionaria y gubernamental en el seno de ese cuerpo, en que la transitoriedad es la palabra que reina. Ya, próximos a conmemorar un nuevo aniversario del Día del Estudiante, este regalito llena de incertidumbre y rabia, a la vez, a todo aquel/aquella que lleve en su sangre el tránsito por las aulas de estudio. La derecha fascista universitaria, deja en evidencia su presunta autoría intelectual en los hechos que condujeron a la suspensión de las actividades, académicas, de investigación y administrativas, durante tres días. Dos vehículos quemados que, prontamente, serán sustituidos por vehículos nuevos, último modelo; el terror y la conmoción generada por una acción irresponsable para, finalmente, lograr obtener su trofeo: la expulsión de un estudiante, por disentir de la opinión de la rectora. Vaya “democracia” ésta que se practica en nuestra “casa vencida por la sombra”.

Compárese lo allí ocurrido, con la toma estudiantil de la UBV-Zulia. Universidad bandera de la Revolución Bolivariana, en que grupos estudiantiles, a través de la toma de las instalaciones, marchas y trancas de vías públicas, iniciaron acciones para llamar la atención de las autoridades de esa universidad, sobre las pésimas condiciones en que desarrollan sus actividades académicas; a las/los cuales, pasado poco tiempo, se les unirían los trabajadores y trabajadoras, tanto administrativos y de servicios, como las/los docentes. Como bien señalaba el camarada José León en artículo publicado en Aporrea sobre el tema (http://www.aporrea.org/educacion/a132191.html): “Los «tomistas» ya lo dije hace rato pero lo digo ahora más claramente, están pidiendo a gritos que la autoridad se apersone, hablan incluso de viajar hasta Caracas. Autoridad, poder, decisiones… todo lo que «piden» (porque desde la posición –y localización- asumida sólo se puede pedir) es que el poder se haga, que advenga, que ocurra, que acaezca…” A falta de ministra, que se apersonara en la búsqueda de la solución del conflicto, el camarada Presidente, Hugo Chávez, tuvo que atender el problema y plantear las soluciones: “El presidente de la República, Hugo Chávez, se pronunció ayer a través de Venezolana de Televisión (VTV) sobre el cierre de las sedes de la Universidad Bolivariana de Venezuela (UBV) en el Zulia, que han mantenido algunos estudiantes desde el pasado 28 de septiembre. Prometió que los servicios estudiantiles serán mejorados y encargó al ministro de Energía y Petróleo, Rafael Ramírez, encontrar una nueva sede en Maracaibo para la universidad. “En Maracaibo los muchachos han estado protestando porque conseguimos una sede que no tiene las condiciones y ellos están reclamando una nueva. Le dije a Rafael Ramírez que busque un edificio de Pdvsa o de alguien que lo quiera vender para ver cómo lo compramos y lo arreglamos para la nueva sede de la Universidad Bolivariana en Maracaibo”, explicó el Presidente vía telefónica en VTV…” (Panorama, 15-11-11).

Por estos hechos, no hay un solo estudiante expulsado. Aquí se puede apreciar, claramente, dos maneras de tratar los problemas. En la UCV, se reprime la opinión del contrario, en la UBV, se respeta la opinión de quien disiente. Se trata de dos modelos del ejercicio democrático universitario, en la UCV se practica el viejo lema Betancourista: “dispare primero y averigüe después”, mientas que en la UBV se propicia la participación y la crítica, como bien lo ha aseverado el camarada Chávez: “La Universidad Bolivariana, es motor, es vanguardia, es caballo, es lanza, es bandera, de un nuevo modelo educativo de liberación. Ustedes son actores fundamentales de esa vanguardia, siéntanse orgullosos mujeres y hombres. Parafraseando a Martí, yo lo voy a decir aquí, con la Universidad Bolivariana tengo yo mi suerte echada. Este proyecto yo lo siento aquí en el alma, y no voy a despegarme un solo día de su suerte, de su camino y de su destino”. (Fragmentos del discurso del Presidente Hugo Chávez, en la entrega del edificio sede de la CVG al Ministerio de Educación Superior. 8-11-2003).

Esta actuación, de las autoridades transitorias de la UCV, no es distinta de la postura que asumieron, en aquellos tumultuosos años previos al golpe de Estado fascista de abril de 2002. Aquellos años, en que la pasión, despertada por la llegada de la Revolución Bolivariana a Miraflores, contagiara de su espíritu de cambios a estudiantes, obreros/obreras, empleados/empleadas y a un reducidísimo grupo de profesores y profesoras ucevistas. “Corría marzo 2001, las inquietudes de los trabajadores y sectores de los estudiantes se conjugaban en un solo objetivo: la Transformación de las anacrónicas estructuras de poder que se habían instaurado en la UCV, en ello avanzaron hasta llegar a la histórica Asamblea Universitaria Constituyente del 28 de marzo de 2001, que se realizaría en el Aula Magna, la cual se abarrotó en su estadio inferior y su balcón, repleta fundamentalmente de empleados/empleadas, obreros/obreras y estudiantes, unidos bajo una sola consigna: Constituyente Universitaria. Finalizada la misma, un pequeño grupo de estudiantes creyó conveniente informar al Consejo Universitario de tan notable acontecimiento y se dirigió al Salón de Sesiones a solicitar un derecho de palabra, allá otros acontecimientos derivarían en lo que se conocería como la “toma del salón de sesiones del CU” (http://www.aporrea.org/educacion/a101645.html).

Ese hecho, de gran trascendencia en el ámbito universitario, dividiría al Gobierno Revolucionario en dos toletes, por un lado, quienes verían con simpatía el surgimiento de un auténtico movimiento universitario que clamaba por la Revolución de las anacrónicas estructuras universitarias y, por el otro, aquellos que, ocupando posiciones de poder gubernamental, cerraban filas con la derecha fascista, en la defensa y mantenimiento del status quo, aún vigente, en nuestras instituciones universitarias. Dieciocho (18) estudiantes expulsados y el dirigente de los trabajadores, para aquel entonces, AEA, hoy SinatraUCV, el camarada Eduardo Sánchez, fue el resultado de la reacción posterior a las acciones que desencadenaron en la toma del Salón de Sesiones del Consejo Universitario. Así actúa la derecha fascista universitaria, contra quienes osan desafiar su dictadura, nada distinto harían si llegaran a retomar el poder político en nuestra República Bolivariana de Venezuela, como lo demostraron los días 12 y 13 de abril de 2002. No se crean ese cuento que han echado andar sus precandidatos/precandidatas, recuérdense del cuento de la Caperucita Roja: “El lobo aprovecha para engañar a caperucita y llegar antes a casa de la abuelita, a quien se come, y luego ocupa su lugar para engañar a caperucita y comérsela también…”

Hoy, como ayer, el Gobierno Revolucionario y con él, los revolucionarios y revolucionarias, se encuentran divididos/divididas en cuanto a la postura a asumir sobre el tema universitario, la ministra Yadira Córdova, al legitimar con su presencia previa, el Consejo Universitario convocado para el viernes 18, ha propiciado la medida de expulsión del camarada estudiante Kévin Ávila, envalentonando al deslegitimado y transitorio cuerpo universitario. “La ministra para la Educación Superior, Yadira Córdova, participó en el Consejo y aseguró que llevará la preocupación de las autoridades universitarias por los hechos de violencia ocurridos en la UCV al seno del Ejecutivo. La ministra dijo que en varias universidades se han visto acciones violentas y eso lo rechaza un gobierno defensor de la paz y la justicia social. Córdova cree, sin embargo, que es necesario que la propia universidad discuta sus estrategias para coordinarse con los organismos policiales, sin afectar su autonomía…” (Globovisión, 18-11-11). Palabras de la ministra al salir de la sesión del Consejo Universitario, repitiendo el mismo discurso de las autoridades de la UCV, como si la violencia la propiciaran las/los estudiantes, las/los trabajadores universitarios. O acaso no es violencia suministrarle comida podrida a las/los estudiantes en los comedores universitarios; o no proveerles de libros actualizados sus bibliotecas; o no cancelarles sus deudas a las/los trabajadores; o impedirles poder expresarse en el seno del Consejo Universitario. Pero esa violencia, no existe en criterio de la ministra de un gobierno que se proclama como Revolucionario y obrerista.

La medida asumida por el Consejo Universitario adolece del principio de legalidad, como bien lo ha manifestado el Prof. Miguel Alfonso: “Lamentablemente en el día de hoy, 18 de noviembre del 2011, el CU de la UCV tomó la decisión de expulsar por un (1) año al estudiante de Kevin Ávila de la Escuela de Trabajo Social por haber insultado a la Rectora de la Universidad en una Asamblea de la comunidad de la Escuela de Administración y Contaduría que se estaba realizando en el mes de mayo en la Facultad de Farmacia. En esta decisión, la delegación estudiantil se abstuvo completamente y los profesores Miguel Alfonzo y Alesi Baldo votaron negativamente debido a que se aplicó una figura de la Ley de procedimientos administrativo (LOPA) para que fuese el CU el que tomara la sanción y no la autoridad correspondiente, de acuerdo a la Ley de Universidades vigente. Estamos hablando de la figura del Avocamiento, por lo que hace ilegal la forma en que se realizó el proceso al estudiante…” (http://www.aporrea.org/educacion/a133862.html).

La Constitución Bolivariana que nos dimos a partir de 1999, es muy clara: “El debido proceso se aplicará a todas las actuaciones judiciales y administrativas; en consecuencia: La defensa y la asistencia jurídica son derechos inviolables en todo estado y grado de la investigación y del proceso. Toda persona tiene derecho a ser notificada de los cargos por los cuales se le investiga, de acceder a las pruebas y de disponer del tiempo y de los medios adecuados para ejercer su defensa. Serán nulas las pruebas obtenidas mediante violación del debido proceso. Toda persona declarada culpable tiene derecho a recurrir del fallo, con las excepciones establecidas en esta Constitución y la ley. Toda persona se presume inocente mientras no se pruebe lo contrario. Toda persona tiene derecho a ser oída en cualquier clase de proceso, con las debidas garantías y dentro del plazo razonable determinado legalmente, por un tribunal competente, independiente e imparcial establecido con anterioridad. Quien no hable castellano o no pueda comunicarse de manera verbal, tiene derecho a un intérprete…” (Art. 49, CRBV).

Rechazamos el “Estado de Excepción” que han declarado las autoridades de la UCV, no tienen facultad legal para tomar una decisión de ese tipo. La Libertad de Expresión, tiene plena vigencia en todo el territorio de nuestra República Bolivariana de Venezuela. Ese cuento que ha echado a rodar por Globovisión, el vicerrector Nicolás Bianco de que, al gobierno del Presidente Chávez le quedan menos de diez (10) meses (http://www.globovision.com/news.php?nid=208637), en clara manifestación de que anda en algo raro contra el sistema democrático vigente en nuestra Patria, es completamente falso. Ya se creen que Chávez no es Presidente y actúan en consecuencia, vaya “democracia” que nos promete dar, este “premajunche” candidato al rectorado de la UCV. Las instancias jurídicas y legales, vigentes en nuestra República, están abiertas para hacer valer los derechos constitucionales que tiene el estudiante Kévin Ávila, camarada militante del Psuv, ex candidato a diputado al Parlatino por ese partido, quien, desde su trinchera de lucha, además de excelente estudiante, se dedicó a la construcción de una referencia revolucionaria estudiantil, y de seguro, se presentaría como candidato con grandes posibilidades de derrotar a las/los candidatos que presentaría la rectora al estudiantado, con su movimiento político de manos adecas, el venidero 2 de diciembre. Esta expulsión elimina esa posibilidad, y evidencia una clara injerencia de las autoridades de una universidad en los asuntos estudiantiles.

En este Día del Estudiante, fecha de conmemoración de la bravía resistencia del movimiento estudiantil contra la dictadura perezjimenista, urge levantar las banderas de lucha, pero esta vez, contra la tiranía de la oligarquía profesoral y su régimen de oprobio. !!!LA DICTADURA UNIVERSITARIA Y EL ESTADO DEMOCRATICO, DE JUSTICIA Y DE DERECHO SOCIAL, SON INCOMPATIBLES. LA DEMOCRACIA VERDADERA, SOCIALISTA, DEBE SER ESTABLECIDA EN EL ÁMBITO UNIVERSITARIO!!!

henryesc@yahoo.es


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Henry Escalante


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