Respuesta a Antonio Castejón

Antonio Castejón, ex­director de la OPSU, ha publicado en el Diario Panorama (sábado 09/10/10) un artículo referido a la política del gobierno bolivariano hacia las universidades. Me parece muy importante que se conozcan estas opiniones, pues permiten debatir públicamente temas que hasta ahora no han podido abordarse debido a la ausencia de planes, propuestas y programas escritos por parte de quienes han ejercido cargos de gobierno en el sector universitario bajo el período de Chávez. Sobre el mismo tenemos una serie de apreciaciones:

1. No comparto el fondo de la crítica que Castejón realiza a la política que desde el MPPEU realiza el gobierno bolivariano. Castejón habla de un conflicto entre el Ministro y los rectores (primer párrafo), pero luego incorpora a las “mayorías de las comunidades universitarias” en dicho conflicto con el Ministro (segundo párrafo). Es decir, Castejón usa un discurso ambiguo, en el cual coloca a los intereses de los rectores en el mismo plano que los intereses de las “mayorías de las comunidades universitarias”, y coloca a esos intereses en conflicto con la política que viene desarrollando el ministro Ramírez.

2. Creo que los intereses de los rectores de las Universidades Autónomas son los intereses de la burguesía venezolana y del imperialismo gringo. No creo, por otra parte, que las comunidades universitarias, en su totalidad, y ni siquiera en su mayoría, estén plenamente identificadas con el proyecto de la burguesía como clase. Por tanto, no deben juntarse los intereses de los rectores con los intereses de los universitarios en general.

3. El gobierno bolivariano no había enfrentado, hasta ahora, el poder omnímodo que la burguesía ha mantenido en las autónomas. Recién a partir de la designación de Edgardo Ramírez como ministro, es que se ha comenzado a enfrentar y controlar la inmoral entrega de recursos que por 11 años realizó el estado venezolano a los rectores burgueses de las universidades públicas.

4. Cuestiones tan graves, como son los fondos de pensión de los profesores universitarios, que nunca han pagado una sola pensión de jubilación, y que han sido controlados por décadas por la derecha universitaria, utilizando esos fondos para financiar todo tipo de planes político-académicos que la burguesía promueve en las autónomas, han sido abordados –como problema- por el actual ministro Ramírez. Una tonelada de millardos (de los viejos) manejada por la derecha, sin rendirle cuentas a nadie, utilizando dinero nuestro y de los aportes gubernamentales, en donde probablemente se han destinado hasta para beneficios personales de las elites universitarias, el ministro Ramírez, por primera vez, intenta poner orden y control en esa absurda e increíble situación. Resulta entonces que cuando alguien hace lo que debió hacerse desde hace tiempo, entonces es criticado, y se sale en defensa de los pobrecitos rectores, a los cuales se les confunde con toda la comunidad universitaria para que la defensa a la derecha pase desapercibida.

5. Castejón habla de establecer un diálogo para abrir paso a un proceso transformador de las universidades, pero nuevamente no queda claro si el diálogo debe ser con los rectores o con las comunidades universitarias. Pienso que el diálogo con los rectores debe limitarse a los meros formalismos, pues ha pasado suficiente tiempo como para saber que en ellos no existe ninguna voluntad de cambio al interior de las instituciones que dirigen. El diálogo debe ser con las comunidades, con los estudiantes, con los obreros, con los empleados, con los profesores. No he visto que el ministro Ramírez se niegue a un diálogo con estos sectores. Ciertamente su política pareciera no responder a planes precisos, pero en su descargo podemos decir que los anteriores ministros de educación universitaria tampoco tuvieron nunca plan alguno que guiara su desempeño. Para actuar proactivamente, creo que deberían sugerirse espacios y temas para el diálogo con los sectores universitarios, en vez de criticar en base a generalidades.

6. Por otra parte, no tengo muchas esperanzas de que los cambios en las universidades autónomas vayan a generarse desde ellas mismas. Históricamente los grupos sociales no actúan para limitar sus privilegios, y menos aún los grupos de elite. En el caso de nuestras universidades, existen grupos elitescos del profesorado, que controlan la ejecución presupuestaria (presupuesto que supera al de muchos estados de Venezuela), que controlan el ingreso de profesores, empleados y obreros, que reparten favores y dominan redes clientelares, y es casi imposible creer que ellos van a aceptar por las buenas la modificación de esa estatus de poder que detentan desde hace décadas. Las universidades autónomas sólo podrán modificarse desde afuera, con la presión de la sociedad, con los requerimientos del ejecutivo, y con las modificaciones a la ley que debería aprobar la Asamblea Nacional.

7. Nosotros vimos de cerca el desempeño de Castejón como director de la OPSU, y de Luis Acuña como anterior titular del MPPEU. Realmente ignoro cuáles eran esos “acuerdos importantes en áreas fundamentales de la política universitaria” que Castejón y Acuña habían realizado con las autónomas (¿con los rectores?), y que ahora no se continuaron. Pero si estoy claro que ambos nunca trabajaron ni acordaron nada con los sectores bolivarianos de las universidades. Esos tres años fueron de distanciamiento absoluto entre el MPPEU y los grupos de profesores bolivarianos; por lo menos aquí en LUZ ocurrió así, y esta opinión que digo es casi unánime dentro del colectivo bolivariano de profesores del cual provino Castejón para alcanzar su cargo dentro del gobierno.

8. Debemos interpretar entonces que Castejón se lamenta del distanciamiento que ha ocurrido con la derecha universitaria, del alejamiento con los rectores oposicionistas, de la no continuidad de los programas que la burguesía y el imperio desarrollan desde nuestras instituciones. Bueno, yo no me lamento de eso, y por el contrario felicito al ministro Ramírez por su conducta que intenta poder orden en las universidades.

9. Al final de su escrito, Castejón dice que las comunidades universitarias también deben rectificar, para abrir “su propio proceso constituyente” desde adentro. Pero este llamado parece un simple adorno, pues el objetivo claro de su artículo es cuestionar la política del ministro Ramírez y exigir públicamente al gobierno bolivariano una “rectificación”. Algo así como destituir a Ramírez y volver a colocar a personajes nefastos como Acuña. ¡¡¡Vaya propuesta!!!

10. Creo que es positivo que cada quien ocupe su espacio dentro del espectro político. Escribir para salir en defensa de los rectores escuálidos, alguien que nunca escribió propuesta alguna para transformar revolucionariamente las universidades mientras estuvo al frente de la OPSU, demuestra el fundamento socialdemócrata de quienes respaldan por carambola este proceso de cambios socialista y revolucionario.

11. Es cierto que el gobierno debe rectificar en su política hacia las comunidades universitarias, específicamente en todo lo relacionado a la política salarial y los incentivos a la investigación. Se nos debe aumentar el salario, se debe reanudar el PPI (reformulándolo si se quiere, pero no suspendiéndolo), se deben pagar oportunamente sueldos y demás beneficios contractuales. Pero esto no tiene nada que ver con salir en defensa de los rectores de derecha ni de las elites políticas universitarias.

12. También es urgente una modificación de la Ley de Universidades, estableciendo mecanismos democráticos para elegir sus autoridades, así como mejorar los procesos de ingreso y evaluación de los docentes, el control y supervisión de la ejecución presupuestaria. Hay que realizar esfuerzos legislativos y políticos que permitan debilitar el poder de la derecha dentro de las universidades autónomas. Ese debería ser el objetivo central de la política del gobierno bolivariano, objetivo que parece motivar al ministro Ramírez, y que objetivamente nunca pasó por la mente de personajes como Acuña y Castejón. Mientras se concilie con la derecha, nunca avanzará la revolución dentro de las universidades. El único camino es el de la confrontación política con la derecha dentro de las universidades. Los intereses de la revolución, los intereses del pueblo, no se pueden conciliar con los intereses de la burguesía y el imperialismo.

13. Respaldamos al ministro Ramírez, y la rectificación que solicitamos es en función de un plan más agresivo de confrontación, en múltiples y simultáneos escenarios, para derrotar a la derecha dentro de nuestras universidades. Desde las autónomas es posible que el gobierno bolivariano desarrollo sus propios planes académicos, y en ese sentido ofrecemos nuestras capacidades, experiencias, programas y proyectos que ejecutamos diariamente.

14. Sólo así se podrá colocar el conocimiento científico al servicio del desarrollo independiente y soberano del país, en función de resolver los grandes problemas que afectan al pueblo y que mantienen nuestra subordinación al capital multinacional.

*Roberto López Sánchez: Profesor de la Facultad Experimental de Ciencias de LUZ, Coordinador de la Unidad Académicade Antropología, Investigador, PPI nivel II, con más de 30 publicaciones científicas.

 

Maracaibo. 10 de octubre de 2010.




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Roberto López Sánchez*

Roberto López Sánchez (Caracas, 1958). Historiador. Profesor Titular de la Universidad del Zulia (1994-2019). Magister en Historia de Venezuela y Doctor en Ciencias Políticas. Luchador social, activista del movimiento estudiantil y profesoral, vinculado al trabajo obrero, campesino, ambientalista, indígena y cultural desde 1977. Participante de la lucha armada revolucionaria (1977-1988); miembro del Frente Guerrillero Américo Silva. Sometido a persecución política y juicio militar en 1982. Actividad revolucionaria clandestina durante 1982-1988. Fundador de la Unión Nacional de Trabajadores-Zulia y miembro de su comité ejecutivo (2004-2012). Integra el consejo consultivo de la Federación Bolivariana Socialista de Trabajadores del Zulia (organismo que sólo ha sido convocado en una oportunidad en cinco años). Ha sido director de las Divisiones de Extensión y de Formación General; Secretario Docente de EUS; Coordinador de la Unidad Académica de Antropología, del Diplomado en Consejos Comunales (cinco cohortes graduadas) y el Diplomado en Formación Sindical con (cinco cohortes graduadas) en la Facultad Experimental de Ciencias (FEC). También ha coordinado la Zona Zulia-Falcón del Ministerio del Trabajo (2004). Ha publicado: El movimiento de trabajadores en Venezuela durante la revolución bolivariana: 1999-2012 (2017); Movimiento estudiantil y proceso político venezolano (2007); El protagonismo popular en la historia de Venezuela (2008-2015); Los Consejos Comunales y el Socialismo del Siglo XXI (2009); y Venezuela ante la globalización, la crisis mundial y los retos de su desarrollo (2012), además de 5 capítulos de libros científicos, 45 artículos científicos y 50 ponencias en eventos nacionales e internacionales. Es miembro del Programa de Estímulo a la Investigación (PEII), nivel C. Egresó en pregrado con 19,41 puntos de promedio (LUZ, 1994). Ha dirigido 10 proyectos de investigación en la FEC-LUZ. Actualmente dicta semestralmente las materias de Historia de Venezuela, Historia de América, Intercambios económicos y simbólicos, y Poder y Movimientos Sociales, en la Licenciatura en Antropología de LUZ. Ha dictado los seminarios Lucha de clases en el siglo XXI. Movimientos sociales y formas de participación política; y El análisis marxista y la sociedad global del siglo XXI, en el programa de Doctorado en Ciencias para el Desarrollo Estratégico de la Universidad Bolivariana de Venezuela, en Maracaibo. En la División de Extensión de la FEC desarrolla anualmente seminarios sobre: Crisis política en Venezuela; Marxismo y Antropología; Movimientos Estudiantiles en Venezuela; Movimiento de Trabajadores en la Venezuela Contemporánea; Crisis Económica Mundial y su repercusión en la economía venezolana; Movimientos Sociales y Protagonismo Popular en la Historia de Venezuela (dictado también en el Centro Internacional Miranda -CIM- y en Fundacite-Mérida en 2016); y el seminario La Lucha Armada en el Oriente de Venezuela: 1965-1990, en el CIM (2017). Es coinvestigador en el Proyecto: “Historia de los frentes guerrilleros Antonio José de Sucre y Américo Silva: 1966-1990”, Centro Nacional de Historia (2016-2017). Investigador principal en el proyecto “Identidades en el estudiantado de la Universidad del Zulia” y del programa de investigación “Universidad del Zulia: comunidad, organizaciones e identidades” (2017-2019).

 @cruzcarrillo09

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