¿Está jugando "sucio" Arabia Saudita?

"Navegamos en un océano de incertidumbres en el que hay algunos archipiélagos de certezas, no viceversa". Edgar Morin.

Arabia Saudita está haciendo cosas que no son del agrado de los poderes que realmente manda en Estados Unidos. Y cuando un chico, siempre sometido, se porta mal, las consecuencias son catastróficas. El "abusón de la cuadra" o "el guapetón de barrios" eso no lo perdona.

Vamos por parte.

1.El 15/03/20202 se publicó la información de que Arabia Saudita estaba considerando aceptar el yuan en lugar del dólar para fijar el precio de sus ventas de crudo a China. En este sentido, se estarían llevando a cabo negociaciones activas con Pekín sobre el ajuste de cuentas por parte de sus suministros de petróleo a China en yuanes.

Eso significaría ni más ni menos que la entrada de la moneda nacional china en los contratos para el crudo reduciría la dominación del dólar sobre el mercado global, y marcaría un avance en dirección a Asia como gran exportador mundial.

Es importante mencionar que China compra más el 25% de las exportaciones de crudo de Arabia Saudita. De ser pagadas en yuanes, las ventas impulsarían el prestigio del yuan a nivel global.

2.Como se recodará el 05/10/2022, la OPEP+, tomó la decisión de recortar la producción de petróleo en dos millones de barriles por día, ante lo cual EEUU acusó a Arabia Saudita de "ponerse del lado de Rusia" y dos días después, el secretario de Estado de EEUU, Antony Blinken, indicó que Estados Unidos estaba considerando diferentes opciones de respuesta en sus relaciones con Arabia Saudita.

El 11/10/29022, el presidente estadounidense, Joe Biden, dijo "que habrá consecuencias para las relaciones de su administración con la monarquía árabe, va a haber algunas consecuencias por lo que han hecho con Rusia".

El canciller saudita, Adel Jubeir, se convirtió en respondón y dijo que el alto precio de la gasolina en EEUU no es culpa de la política de Arabia Saudita, sino de la escasez de refinerías en el país norteamericano y recalcó: "Con el debido respeto, la razón de los altos precios en Estados Unidos es porque tiene una escasez de refinación que ha existido durante décadas", asegurando que su país no pretendía perjudicar a EEUU y que las acusaciones al respecto son infundadas.

Mientras tanto, la cancillería de Arabia Saudita, remató con lo siguiente: "Si bien el reino saudí busca mantener la solidez de sus relaciones con todos los países amigos, no acepta dictados y rechaza cualquier acción o intento encaminado a alterar los nobles objetivos en los que trabaja para proteger la economía global de las fluctuaciones de los mercados petroleros", enfatizando que la decisión de reducir la producción de petróleo fue tomada por unanimidad por todos los países del grupo OPEP+ y a través del consenso colectivo de sus Estados miembros "desde una perspectiva puramente económica".

Por último, este reino denunció que EEUU intentaba oscurecer los hechos con respecto a la posición de Riad sobre la crisis de Ucrania, un acto "desafortunado" que no cambiará la posición de Arabia Saudí al respecto.

3. El agua que puede derramar el vaso. El 10 de marzo de 2023 es un día para no olvidar al lograrse un acuerdo entre Arabia Saudita e Irán, mediante el cual ambas partes acercan posturas y finiquitan un acuerdo de normalización en sus relaciones, con la mediación, nada más y nada menos, que de la República Popular de China.

Hay quienes sostienen que ese deshielo iraní-saudí, es un logro diplomático genuino en el que se convenció a dos rivales a apostar por la paz. También se sostiene que los halcones de Washington D.C, siempre jactándose de que el poder militar de su país llevó orden a Asia Occidental, no pudieron impedir que dos rivales de la región, Irán y Arabia Saudí, acercaran posturas y finiquitaran un acuerdo de normalización. Eso, sin la intromisión de Estados Unidos.

Ese acuerdo de Arabia Saudí, un socio cercano de Estados Unidos, lo hace con Irán, que, además, además de representar un enemigo gringo, representa una "amenaza" para su aliado incondicional del Medio Oriente: Israel. Cualquier pelusa, sobre todo, porque tanto Irán como Arabia Saudí permanecen en lados opuestos sobre el conflicto en Yemen, que aún no se ha resuelto.

Según algunos analistas, el simbolismo de las firmas en el documento final, con el apoyo de China, sin la presencia de un solo funcionario estadounidense, hizo evidente los fracasos de un enfoque hacia Asia Occidental que priorizaba la beligerancia y la confrontación sobre la cooperación y la imparcialidad. En resumen, la política estadounidense ha terminado jugando un papel desestabilizador en la geopolítica de la región, incentivando políticas como la agresión militar, e incluso el apartheid.
Este acuerdo fortalece los argumentos de los defensores de la política exterior no intervencionista. La hegemonía estadounidense en Asia Occidental ha sido un proyecto innegablemente desastroso para ellos mismos, pero sobre todo para los pueblos de esa región.

Estos nuevos pasos están aislando a EE.UU. en la región, incluso sus intentos por apartar a Irán del escenario regional e internacional se han topado con la resistencia de muchos países del mundo. Por supuesto, China ha aprovechado la coyuntura y se ha involucrado con éxito con los principales antagonistas en Asia Occidental recomendándoles que no apoyen los deseos de EE.UU. e Israel de escalar la tensión.

Efectivamente, China está evidenciando que sí es posible avanzar por el camino de la paz en contra de la guerra, bandera siempre levantada por la "diplomacia de los Estados Unidos".

Sobre este importante hecho, se pronunció el ex secretario de Estado de EE.UU. Henry Kissinger y dijo que ese acuerdo entre Irán y Arabia Saudí bajo la mediación de China en Pekín, generaría "un cambio sustancial en la situación estratégica" de la región de Asia occidental y que complicaría las cosas para el régimen israelí, en tanto el régimen de ocupación ya no podría intentar presionar a Irán tan fácilmente como solía hacerlo antes de que se firmara el acuerdo

A partir de ahora, el régimen de Tel Aviv habrá de "tener en cuenta los intereses chinos" si quiere seguir intentando "montar presión sobre Irán".

También dijo: "China ha declarado en los últimos años que necesita participar en la creación del orden mundial. Ahora ha dado un paso significativo en esa dirección" al mediar en el acuerdo entre Teherán y Riad.

Por su parte, el columnista de asuntos exteriores del The Washington Post, David Ignatius, reconoció que "Estados Unidos ya no es la potencia indispensable en la región. "China ha reclamado una parte" del poder para actuar como intermediario entre las naciones regionales y citando otro ejemplo del creciente poder de China en la región, señaló que otro actor regional importante, los Emiratos Árabes Unidos, también había comenzado a "cortejar" a Pekín.

En conclusión, diríamos que el Estado saudí hasta ahora ha sido una especie de "caja negra" o "bola de billar", esto es, impenetrable, de acuerdo al principio de la teoría de realismo, pero, por estas últimas acciones, puede comenzar a ser una nación donde ahora sí se diga y vocifere que se violan los derechos humanos, no se respeta la democracia y la libertad, principios del idealismo o liberalismo y, que, por tanto, vamos por ella, dirán las fuerzas fácticas (entre ellas el lobby judío), que son las que mandan en EEUU



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Franklin González

Doctor en Ciencias Sociales, UCV. Sociólogo, Profesor Titular, Ex Director de la Escuela de Estudios Internacionales de la UCV. Profesor de Postgrado en la UCV, la Universidad Militar Bolivariana de Venezuela y en el Instituto de Altos Estudios ?Pedro Gual? del Ministerio del Poder Popular para las Relaciones Exteriores. Fue embajador en Polonia, Uruguay y Grecia.

 framongonzalez@gmail.com

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