Monetarismo, BCV y dolarización

El arroz con mango, que han venido empleando los directivos del BCV, como política monetaria, ha fracasado. A tal punto, que el autor de tal desaguisado, léase: Jesús Farías, sale en su defensa, exclamando que no se trata de un experimento neoliberal, sino todo lo contrario. Por ahora, solo podemos constatar que la inflación sigue gozando de muy buena salud, como instrumento de pulverización de los ingresos de la familia venezolana, y aún continúa generando mucho descontento. Ha sido, quizás, el instrumento de guerra más eficiente utilizado por el imperialismo y sus agentes internos, léase: Fedecámaras, Consecomercio, Lorenzo Mendoza, mafias del transporte privado y bachaqueros, contra el Gobierno Bolivariano. Pero, ¿Qué es Monetarismo? James K. Galbraith, nos explica que es eso: "La famosa definición de Friedman fue la proposición de que "la inflación está en todos lados y siempre es un fenómeno monetario." Eso quería decir que el dinero y los precios estaban vinculados. Pero más allá de eso, Friedman creía que el dinero era una variable de la política monetaria – una cantidad que el banco central podría crear o destruir cuando quisiera. Si se crea demasiado, habrá inflación. Si se crea demasiado poco, la economía podrá colapsarse. Siguiendo esa dinámica, la cantidad correcta generaría el resultado deseado: precios estables en lo que Friedman llegó a denominar la tasa natural de desempleo. El intento y efecto de esta línea de razonamiento fue la defensa de una proposición básica del capitalismo: que los mercados libres e irrestrictos son intrínsecamente estables." (El colapso del monetarismo y la irrelevancia del nuevo consenso monetario, James K. Galbraith, 24 de Junio de 2008). Quizás, usted no esté al tanto de quién es Milton Friedman, autor de la teoría monetarista, pero debe saber que es también, el autor de la política de genocidio económico ejecutada por la Junta Militar que llegó al poder luego del derrocamiento del Presidente Salvador Allende, en los años 70. De hecho, el propio Friedman, dirigió en el terreno, la implantación de su política. André Gunder Frank, en agosto de 1974, le dirigía carta abierta al Departamento de Economía de la Universidad de Chicago, desde donde los Chicago´s boy´s como se les conoció entonces, dirigían la política económica de la dictadura pinochetista. Frank, en términos similares a Galbraith, le precisa a Friedman: "La conclusión "técnicamente necesaria" y pretendidamente "no política", que Ud. Milton aún trata de imponernos, es que la inflación no tiene nada que ver con la alzas de precios dictadas por los monopolios (…), sino que se debe sencillamente a un exceso dinero, y especialmente al excesivo dinero creado por los gastos gubernamentales." (Capitalismo y Genocidio Económico, André G. Frank). Al adjudicar, la pretendida causa de la inflación en el excesivo dinero en manos del público, Friedman, concluye en que su reducción sería el mejor antídoto para reducir la inflación. En dicha conclusión, basó su política económica la Junta Militar: "El gasto fiscal debe ser reducido y ello solo se puede hacer a través de un programa que contemple una combinación de las siguientes medidas: a) reducción importante del número de funcionarios públicos; b) reajuste de remuneraciones bajas en el sector público; c) cierre de actividades e instituciones públicas de escasa productividad para el país; d) traspaso de ciertas actividades al sector privado. El Fisco puede mejorar su situación también por la vía de vender activos que posee de los más diversos tipos desde automóviles hasta empresas productivas…Respecto a las empresas estatales, muchas de ellas deben traspasarse al sector privado" (18 de mayo de 1974). Recomendaba, en el diario El Mercurio, para días después insistir: "Por consiguiente, aunque resulte impopular, las remuneraciones del sector público…deben la mayor parte, deteriorarse, mejorando las menos." (25 de mayo de 1974).

El mensaje del discurso monetarista, se sustenta en que la política monetaria puede reducir la inflación de forma permanente y a un costo razonable. En Chile, los costos se reducían –sustancialmente- mediante una represión brutal que aplicaba la dictadura militar, en sometimiento del pueblo chileno. El neoliberalismo, se autodefine como filosofía de la libertad, pero es incompatible con la concepción actual de los derechos humanos, entendidos éstos, como derechos básicos, económico-sociales políticos y culturales. El Programa Monetarista, tiene tres rasgos distintos (1) La defensa de un Estado pequeño y de los libres mercados, (2) mayor énfasis en la contención de la inflación, que en la reducción del desempleo y (3) un deseo de evitar una política gubernamental activa, prefiriendo el imperio de la ley a la discreción de los hombres y mujeres. Por ello, proclaman la independencia de los bancos centrales, clave para poner en práctica una política monetaria y de precios, sin interferencia de la mano del Estado.

"La inflación se produce cuando la cantidad de dinero aumenta, más rápidamente que la de bienes y servicios; cuanto mayor es el incremento de la cantidad de dinero por unidad de producción, la tasa de inflación es más alta". (Friedman, 1983, 353). La misma visión, desde la izquierda: "No se trata de la visión monetarista, que todo lo explica a través de los indicadores monetarios y condenan a priori cualquier excedente de liquidez. No obstante, desde cualquier perspectiva es obvio que el crecimiento desmesurado de la masa monetaria genera inflación y perturba el desempeño de la economía. De tal manera que no proponemos estrangular la gestión pública con la restricción monetaria, sino de recoger progresivamente los excedentes reales de liquidez y reducir la generación de dinero inorgánico." (Jesús Farías: la ausencia de estadísticas es un problema grave, 11-07-2018). La ecuación de la cual se hace partícipe Farías, es simple: el Estado emite moneda para financiar inversión social (gasto, según la ortodoxia neoliberal), y para la concepción monetarista la inflación es un problema monetario, más inversión en lo público es causa de más inflación. Así, queda reflejado el problema como que quien es el responsable de la inflación es el Estado, siendo el responsable de propiciar aumentos de precios por gastar y emitir moneda. Restringiendo inversión social, podrían bajar los precios, pero la derecha va más allá, como Maduro es el responsable de invertir en lo social, debe irse y punto. Así, la inflación desaparecería. Si bien, estimamos que Farías no es partícipe de tan absurdo criterio, sí colabora en su proyección hacia el colectivo nacional, a través de la mediática derechista, y su reconocimiento de que la emisión monetaria es causal de inflación.

La contrarrevolución monetarista, que ha encontrado sustento en el camarada Farías y en la directiva del BCV, se ha convertido en un experimento económico que ha tenido un alto costo social, sin resultados positivos que puedan ser mostrados a los venezolanos y venezolanas. Es hora de exigirles rendición de cuentas, sobre sus actividades en materia de política monetaria y de precios. Evaluarlos, públicamente, y aprobar o denegar su continuidad en los cargos. Al menos, esa es una exigencia que nos permitimos como pueblo, que padece sus atribuciones y ejecutorías negativas en sus cargos. La realidad, nos dice que la moneda nacional: el Bolívar, se ha devaluado a niveles históricos; a tal punto, que compite con el dólar y el peso colombiano en el mercado nacional, como mecanismo de intercambio de valores. Por otro lado, es un hecho innegable, que la inflación sigue galopando con su efecto negativo sobre los ingresos de trabajadores, trabajadoras, pensionados y pensionadas. Innegablemente, las medidas coercitivas imperialistas afectan perversamente en esa situación, pero también, afectan las medidas eminentemente de carácter capitalista neoliberal, que profundizan –negativamente- la situación monetaria, en exclusivo, de la competencia y responsabilidad de la directiva del Banco Central de Venezuela, BCV. Peor aún, la iniciativa del Petro, asumida por el Ejecutivo Nacional, fue desvirtuada por esa directiva, saboteada, más bien, al congelar la criptomoneda como unidad de cuenta, invariable por los últimos seis meses, para impedir el crecimiento de la masa monetaria, ya que de corregirse su valor, automáticamente se incrementarían salarios y pensiones. Con ello, auspiciaron la segunda muerte del Petro, matando la confianza en la criptomoneda; la primera muerte, la ejecutó Trump con su Orden Ejecutiva prohibiendo su comercialización.

La inflación en Venezuela, tiene múltiples causas. La experiencia mundial, desmiente a los monetaristas: "El índice de precios al consumidor de los Estados Unidos no sobrepasó el 10,3 % de 2008 a 2012 mientras que la emisión monetaria fue de casi el 160% en el mismo período; en el Reino Unido marcó 16,4% habiendo sido su emisión casi un 203%, para Brasil la variación de precios resultó de 27,6 % y habiéndose expandido su emisión casi un 123% y China tuvo una variación de precios del 16,6% para un crecimiento de la emisión de poco más del 100%; en el período ya señalado." (Fuente: Banco Mundial). El caso venezolano, es patético: "Entrampado en el cuento monetarista, el BCV ha disminuido 69% la cantidad de dinero en términos reales desde enero 2018 hasta mayo 2019. A pesar de ello, ni ha logrado controlar la inflación que desde esa fecha asciende a 1.195.928%, ni el ataque a la moneda que en el mismo período ha sido 269.102%. Con el agravante de que ha contribuido al desfinanciamiento real de toda la administración pública; al recorte y al deterioro, de hecho, de la prestación de los servicios públicos, así como a la disminución en 58% del salario real de sus trabajadores." (Trampa monetarista, P. Curcio, Últimas Noticias, 15-07-2019).

El balance final del ejercicio de la contrarrevolución monetaria, puesta en ejecución por el BCV, no puede ser más dramático: inflación galopante, destrucción del Bolívar y el Petro, galopante dolarización de la economía nacional, destrucción del ingreso de los venezolanos y venezolanas, imposibilidad de acceso a bienes fundamentales para la subsistencia de importantes sectores de nuestra población, generación de un régimen de apartheid económico entre venezolanos que tienen acceso a dólares desde el exterior y venezolanos que tienen ingresos en bolívares, destrucción de las cajas de ahorros de la clase trabajadora, en fin, un estado de indigencia generalizado, democratizado. Sí, después de concluir este balance no compartimos la urgencia de la rectificación y evaluación de la gestión de los directivos del BCV, no entendemos entonces el sentido, que se le da al criterio de la corresponsabilidad como principio Constitucional. Principio, que regula la relación entre el Estado y sus instituciones y la sociedad venezolana, compartiendo responsabilidades, entre ellas, hacer cumplir la Constitución y demás leyes de la República, en el objetivo de cumplir lo establecido en su Preámbulo: "…establecer una sociedad democrática, participativa y protagónica, multiétnica y pluricultural en un Estado de justicia, federal y descentralizado".

Chávez, en su dialéctica bolivariana, resumía las causas de la inflación en la sencillez de su verbo encendido: "Vamos estabilizando los precios. Es la única manera de derrotar la inflación! Porque mientras la burguesía controle la mayor parte de la producción de alimentos...allí está el comercio... ¡Seguiremos sufriendo la inflación!" (Hugo Chávez Frías, Alocución desde la Planta Industrial Diana, 02-05-2010)



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Henry Escalante


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