A pesar de los pesares tenemos Serie del Caribe

  • Venezuela da la bienvenida a ocho países, que participan, por primera vez en la Serie del Caribe de Béisbol Profesional, haciendo historia en este deporte y recibiéndolos con dos estadios espectaculares, el Monumental Simón Bolívar, en áreas de Poliedro de Caracas y el del Estado La Guaira, con una maravillosa vista al mar.

Mucho se hizo para ensombrecer a Venezuela, no sólo se le estigmatizó de tal manera que se ahuyentó a los turistas, se boicoteó a sus deportistas, se impidió que en nuestro país se celebraran competencia de corte internacional y hasta el deporte interno, caso del Béisbol Profesional, también fue boicoteado. Arruinar al país, no sólo materialmente sino, espiritualmente era el propósito de la derecha venezolana, de la mano del imperialismo norteamericano.

Algún día, como dicen en mi pueblo, los que se combinaron en este nefasto proyecto de silenciar, de estigmatizar nuestro país, tendrán que arrepentirse o el brazo de la justicia, aunque un poco ciega y sorda, actualmente, logre alcanzarlos.

A lo interno por razones exclusivamente de orden político y en ningún momento deportivas, se suspendió el Béisbol Profesional en Venezuela en la temporada 2002-2003, un político, jamás deportista que presidía la liga, Ramón Guillermo Aveledo, se prestó para esta maniobra, sumar al Béisbol, a un Paro Político, que estaban impulsado, a la sazón, contra el gobierno del otrora, Presidente de la República, Hugo Chávez Frías.

Con el falso argumento de que reanudarían el torneo deportivo, cuando "las condiciones del país así lo permitan", suspendieron definitivamente el campeonato. Si analizamos en retrospectiva, la medida, esta no fue tomada al azar, se pretendía con ella, sumir a los venezolanos a estado tal de incertidumbre y desesperanza, a la quiebra espiritual, a matar hasta la alegría, que no pudieran ni siquiera disfrutar del un deporte nacional como los es el Beisbol en nuestro país, al cual jugamos desde pequeños hasta con tapitas de refresco. De esta manera, por dictamen de la derecha venezolana y de políticos disfrazados de deportistas no se cantó más el conocido "Playball".

La maniobra no quedó allí, tuvo una segunda fase la Directiva de las Ligas de Béisbol de Grandes Ligas, en combinación con el Gobierno de Donald Trump, jugaron también su papel en boicot al béisbol venezolano, prohibiendo expresamente que Jugadores de ese alto nivel, admirados por nuestra afición, jugaran en los campos venezolanos.

Fue una medida esencialmente política y no lo ocultaron, representantes de la Ligas Mayores dijeron públicamente, que la prohibición estaba en perfecta coordinación con las medidas económicas sancionatorias, tomadas por el gobierno de los Estados Unidos contra Venezuela. Incluso la amenaza se cernía sobre los jugadores que violaran tal disposición. El que se atreviera a jugar, lo execraban de las Grandes Ligas. Así de virulento era el chantaje.

De esta manera pretendían quebrar no sólo económicamente a nuestro país sino, también espiritualmente, cerrando toda posibilidad de recreación, tratando de llevar a los venezolanos a estados de desesperación, a un estado de frustración, que permitiera tanto a los Estados Unidos, como a la derecha nacional, a canalizar este estado de odio, contra el gobierno, legítimamente constitucional. Ese fue el propósito de impedir la presencia en Venezuela, figuras resaltantes de ese deporte tanto nacionales como de otros países, incluyendo a los norteamericanos. Rendir el país, ponerlo de rodillas eran las intenciones comunes del poder imperial y de la derecha venezolana a su servicio.

Pero como dicen en Venezuela, "Es bueno el culantro, pero no tanto", poco a poco se han venido revirtiendo muchas de estas presiones, la verdad poco a poco sale a flote, el mundo progresivamente está viendo desde otra óptica la situación de nuestro país, y con el propio esfuerzo nacional se va perfilando un nuevo panorama, más esperanzador, que estamos seguro continuará en ascenso, a pesar de los intentos exteriores e interiores por evitarlo.

Así hemos llegado, al 2023, y Venezuela, superando obstáculos, zancadillas y Miguelitos made in Usa, hoy por hoy, presentará un espectáculo, como la Serie del Caribe, cuya sede nos habían, también, negado, marcando un precedente negativo en el deporte.

En un nuevo estadio monumental de Béisbol Profesional, que se considera el mayor de América Latina, que alberga aproximadamente 40.000 espectadores, sentados, y con otro estadio espectacular como el Jorge García Carneiro, en el Estado La Guaira, con una vista al mar envidiable. Recibiremos por primera vez en este torneo a ocho (8) equipos de Beisbol Profesional.

Venezuela, Puerto Rico, México, Panamá, Colombia, República Dominicana, Cuba y Curazao, tendrán competirán en esta nueva Serie del Caribe que marcará historia y estamos seguros que los invitados, regresarán a sus países, recordando el franco y cálido afecto de la fanaticada venezolana.

Disfrutaremos también, luego de esta veda impuesta por las sanciones imperiales, de la participación de estrellas de grandes ligas de diferentes países, a los cuales se les tenían prohibido jugar en Venezuela, amenazándolos con execrarlos de las lides del béisbol profesional.

Así, como dice el título de este artículo, a pesar de los pesares, a pesar de los obstáculos impuestos, Venezuela sale a la palestra y con la voluntad de su pueblo vuelve a los escenarios deportivos, orgullosa y mostrando, lo que siempre proyecta nuestro pueblo, la calidez de su trato hacia el extranjero y el respeto por la sana diversión. Ya lo demostramos recientemente cuando fuimos también, sede de la Serie Hípica del Caribe, la cual contó con el apoyo entusiasta de los aficionados a esas actividades y la presencia de estrellas rutilantes del mundo del hipismo internacional.




 



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Jesús Sotillo Bolívar

Docente en la UCV

 jesussotillo45@gmail.com

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