De Honduras a las bases militares en Colombia

Desde el 28 de junio del presente año, estamos frente a un intento de nueva ofensiva imperialista que trata de rescatar para sí, su papel de director indiscutido en la escena política y económica latinoamericana. El que lo logre o no y hasta donde lo logre, si es que lo hace, aún está por verse.

NO ES UNA DICTADURA SINO UNA DICTABLANDA

El golpe militar en Honduras, con su carácter preventivo nos da un indicativo del nivel de intolerancia del imperialismo y las burguesías locales a cualquier reforma, por tímida que sea. Para las clases explotadoras y opresoras no es suficiente con que a la cabeza de un gobierno esté un hombre salido de sus propias filas. No. Lo importante es que este o quién sea se ciña al libreto que le dicta el amo del norte, que no porque se halle debilitado por sus fracasos militares y políticos en diversos puntos del globo y la misma crisis económica, se halla impedido de actuar a su favor apenas se le presente la oportunidad. El imperialismo ha mostrado en Honduras y con lo de las bases militares en Colombia que no está imposibilitado de dar pasos adelante para tratar de cambiar la correlación de fuerzas, que sobre todo en Latinoamérica, le ha hecho perder la iniciativa política.

Ahora bien, el golpe en Honduras también muestra que la etapa abierta en América Latina, donde las masas muestran su capacidad de respuesta frente a políticas antiobreras y antipopulares, sigue viva y que el pueblo Hondureño ha entrado en esa onda de ascenso de masas y con una capacidad de movilización que tan solo se puede catalogar de heroica.

Hay que decirlo con meridiana claridad: La resistencia de las masas hondureñas que comienza desde el momento mismo del golpe de Micheletti es lo que ha impedido la instalación de un gobierno fascista. Es esta resistencia expresada en movilizaciones diarias y paros de algunos sectores laborales, sobre todo educadores y del movimiento campesino lo que tiene al gobierno de Obama en un estira y encoje de si dar apoyo total a la dictablanda, o si continuar presionando de manera gradual buscando una salida negociada, lo que completa el impedimento a Micheletti estabilizar su gobierno. Cómo añoran los grandes capitales los tiempos de Pinochet y Juan María Bordaberry.

RELACIÓN DIRIGENTES Y PUEBLO

Una demostración de cómo la historia no la escriben los héroes o dirigentes, sino que estos se hayan atados a la fuerza de la movilización de los pueblos, es esta historia reciente de Honduras. Si el problema de una salida negociada lo determinara Manuel Zelaya, ya todo estuviera resuelto. Este desde hace tiempo aceptó servir de títere bajo el plan del ex presidente Arias. El asunto es que los golpistas los más afectados o los afectados directamente con una vuelta de Zelaya, usa su grado de autonomía relativa, para frenar la vuelta de este, pues ello representaría una derrota política ante las masas y su “entierro”, a la vez que esta victoria se convertiría en un nuevo elemento moralizador y dinamizador de las masas. Ellos saben que para el imperialismo, la historia no es la misma. Cuestión aparte pero vinculado es la factura que cobrarían Chávez, Evo y Correa, con todo y su débil papel como impulsores de una consecuente resistencia al golpe que encabeza Micheletti. La otra cara del problema del liderazgo de Zelaya es que la dirección de la Resistencia en Honduras, está integrada por los cuadros medios y de base de las organizaciones populares hondureñas, la cual en ningún momento aceptó los términos de Arias para la vuelta de Zelaya. En ningún momento aceptó olvidar la convocatoria a una Asamblea Constituyente, lo que es un elemento explosivo en la “nueva” honduras.

LA DEBILIDAD DE LA SOLIDARIDAD DE LOS GOBIERNOS LATINOAMERICANOS

Cuando Chávez, Evo y Correa inicial la campaña contra el golpe, su imagen se crece en todo el continente pero cuando aceptan que la salida al golpe sea timoneada por la OEA y delegada en Arias, sencillamente entregaron su liderazgo en manos de gobiernos, que si bien le ladran al imperio, no toman ninguna medida seria que lo debilite, pues le tienen más miedo al movimiento de masas que está creciendo en las calles de toda Latinoamérica, que al propio imperio norteamericano. La entrega de la conducción política de campaña en contra del golpe y la restitución del hilo constitucional en Honduras a la OEA, no está desligada a la negativa a convocar concentraciones y movilizaciones de masas en el continente. En el caso de Chávez, este se retrotrae a los días posteriores del 11A cuando no desarrolla la capacidad movilizadora y cuestionadora de las masas reflejada en la estructuración de los Círculos Bolivarianos, surgidos de manera espontánea en todo el país, al convertirlos en simples gestores sociales. Esta no movilización de las masas en todo el continente, es un elemento que le ha dado capacidad de negociación “por arriba” al gobierno de Obama y las burguesías locales que le siguen fielmente.

OBAMA Y SU ESTRATEGIA

El grado de acuerdo o no de Obama con el golpe no es el punto en discusión para los revolucionarios. Pudiera ser que no lo estuviera a plenitud, pero ello no significa que sea una ficha contraria a la intención del golpe y he allí, que ante la parálisis de los gobiernos burgueses o pequeñoburgueses, nacionalistas o no del continente americano, implementa un segundo paso como es la declaración pública de un acuerdo con el gobierno de Uribe para usar 7 bases militares, con tropas y personal plenamente protegidos ante cualquier hecho de violación de derechos humanos. El no dar el apoyo abierto a los golpistas, más que un problema de legalidad, donde tenga que tomar ciertas medidas contra los mismos producto de ciertos acuerdos internacionales, tiene que ver con esas heróicas masas hondureñas, que con una dirección que ha negado la utilización de toda la fuerza de la clase obrera, no se ha desmovilizado ni un día, desde la destitución de Zelaya.

Al no producirse la caída de Micheletti, con todo y que en el transcurso de los días, varias han sido las deserciones de golpistas “originarios”, Obama le coge el pulso a los gobiernos latinoamericanos y apuesta al triunfo de su “ofensiva” general, el cual logra en la reunión de Bariloche. Todos los gobiernos, desde los más “radicales” hasta los más conservadores, terminan aceptando que los gringos tienen derecho a montar públicamente bases militares donde les plazca y los gobiernos le permitan. Todos firman un documento conciliador, donde el triunfador, aparte de Obama es Uribe.

Que ya los gringos estaban usando varias bases militares colombianas. El problema es que ahora lo anuncian con bombos y platillos. Nada de disimulo y con un acuerdo que le confiere inmunidad ante cualquier violación de los derechos humanos del pueblo colombiano. Y con unas burguesías que terminan aceptando, lo que nunca debió ser.

Este segundo paso del imperialismo norteamericano en la dirección de recuperarse de las derrotas sufridas en el continente, no es todavía un triunfo asegurado, pero es un avance con repercusiones en todo el sur del continente latinoamericano, con objetivos prioritarios puestos sobre Venezuela, Bolivia y Ecuador. Una vez más los gobiernos latinoamericanos, muestran que no son capaces de sostener una política de plena independencia y soberanía frente al capital norteamericano y su gobierno. Es la eterna historia descrita por León Trotsky en su Teoría de la Revolución Permanente.

Como un tercer elemento en esta ofensiva norteamericana y muestra de las inconsecuencias de los gobiernos suramericanos, están las maniobras navales militares Panamax 2009, que se van a desarrollar con la participación de los gobiernos de Argentina, Honduras, Belice, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Estadonas Unidos, Guatemala, Holanda, Nicaragua, Panamá, Perú, República Dominicana, Uruguay y Paraguay, con el supuesto objetivo de estar prestos ante cualquier ataque contra el Canal de Panamá. Con estas maniobras, los gringos se siguen garantizando ser los directores de las tácticas y la estrategia militar de los mismos países, que dijeron cuestionar la instalación de bases militares en Colombia.

Estos 3 elementos muestran que Obama, es el mismo musiú con diferente cachimbo el que está a la cabeza del gobierno de Washington y que así como movió tropas de Irak hacia Afganistán, en función de tratar de evitar una nueva derrota militar y mantener el control norteamericano sobre dicho país, así mismo da tímidos pasos en América Latina, con el mismo objetivo.

LAS PERSPECTIVAS DE TRIUNFO DE LA ESTRATEGIA DE OBAMA

La estrategia imperialista de retomar el control absoluto de la política en América Latina no está decidida por los pasos dados por Obama por varias razones. En general, la dinámica ascendente de la lucha de masas en América Latina no se ha frenado. Incluso una derrota frente a Micheletti y en Chile, no garantiza el ciclo de ascenso en esta parte del continente. En Argentina hay importantes elementos que nos dicen que el proletariado está entrando con nuevos bríos en la escena de la lucha de clases. En Brasil, sucede algo parecido detrás del proletariado argentino y conste que en el ámbito de la lucha de clases internacional, estos dos países son de los peso pesados del continente. Pero hay más y es que en ningún momento el pueblo hondureño se ha visto derrotado y una victoria contundente o bajo el manto de una negociación no está descartada (1), lo cual pondría al pueblo y a los trabajadores en particular, en una posición mucho más avanzada, más fuerte de cuando se produjo el golpe militar que intentaba prevenir, precisamente una radicalización social.

El peligro de una derrota en Venezuela, tampoco se ve, con todo y la carencia de una dirección política revolucionaria, cuestión que ha sido un problema desde los propios inicios de la revolución bolivariana. Es más, hoy existen una importante radicalización del movimiento obrero que viene enfrentando la crisis económica con una fuerza no vista desde los años ´70 del siglo pasado. Y esta capacidad de lucha se ha visto acompañada por un proceso de organización que ha superado ya el desastroso estado en que fue dejado por las fuerzas sindicales y políticas de la derecha y la izquierda cetevista. Hasta estamos en presencia de un proceso de construcción de una coordinación sindical, que tiene ejemplos en la Federación de los Trabajadores automovilistas, en el MASAY en el estado Yaracuy y en la anunciada unificación de los sindicatos portuarios en Puerto Cabello, tan solo por mencionar algunas. El mismo crecimiento de importantes núcleos de la izquierda marxista, más allá de sus limitaciones políticas y organizativas, es un buen síntoma de las posibilidades, a corto plazo, de derrotar nuevas intentonas golpistas.

El problema de las bases militares en Colombia y la amenaza que representan para nuestros países, no es nada despreciable, pero hay que verlo dentro de este contexto social latinoamericano y porqué no, de una derrota militar del imperio en Afganistán y en Irak, de una profundización de la crisis económica capitalista que traduzca sus efectos en una fuerte respuesta del pueblo norteamericano contra el gobierno de Obama y que le produzca una parálisis parcial en sus intenciones de invadir a alguno de los gobiernos de América Latina.

Pero podemos añadir, ¿quién dijo que la actual situación en Colombia se va a mantener estable, que le permita al gobierno de Álvaro Uribe y a Obama mantener las bases tal y cual hoy existen?. Es que acaso los elementos de radicalización del pueblo colombiano no nos pueden levantar las esperanzas de que, en medio de la crisis económica y social, las condiciones no puedan cambiar, tal y como sucedió en Ecuador, aún cuando Uribe decida plantear la reelección y ganar unas elecciones? ¿Acaso no se puede producir una situación, no solo en Colombia sino que integrada al contexto latinoamericano que le hagan prácticamente imposible al imperialismo usar sus tropas en alguno de los países que hoy se encuentra bajo amenaza?.

NUESTRA TAREAS

Ninguna revolución puede basar su triunfo en las condiciones externas al país donde se da, aunque entendemos que la solidaridad internacional puede ser determinante para frenar las fuerzas imperialistas, como pasó después del triunfo de la revolución bolchevique en el 17, o lograr el cese de la agresión militar, como en el caso de la revolución vietnamita. La fuerza fundamental de toda revolución tiene que venir de su propia clase obrera el pueblo. Y ello se da por la unidad política que le permite golpear al enemigo externo e interno, como lo hizo la revolución cubana a partir del derrocamiento del dictador Fulgencio Batista.

El proceso social revolucionario venezolano, se encuentra más fortalecido en lo interno y en lo externo a cuando se produjo el primer triunfo electoral del presidente Chávez. Los trabajadores y el pueblo oprimido se encuentran en niveles de organización muy superiores a cuando entonces. Su conciencia política también es superior que se expresa en su apoyo a una salida socialista y al rechazo a las fuerzas políticas de la IV República. También se expresa en su creciente nivel de combatividad contra patronos privados y el mismo público y todo sin desviarse hacia posiciones de derecha. A nivel continental, son varios los pueblos latinoamericanos que se empiezan a levantar contra las condiciones de explotación y opresión existentes, habiendo colocado gobiernos que no responden automáticamente a los dictados del imperio ni de las oligarquías y burguesías dominantes.

Pero todo esto no basta para consolidar nuestro triunfo y derrotar las amenazas externas, que tienen su base de apoyo social y económica en nuestro propio territorio. Está muy bien denunciar al imperialismo y su sistema de explotación en el mundo entero. Está muy bien denunciar los golpes de estado reaccionarios. Es excelente denunciar las bases militares en Colombia, pero no es suficiente, pues las multinacionales imperialistas tienen sus bases de operaciones contrarrevolucionarias no solo en las bases militares denunciadas, sino en cada multinacional instalada en territorio venezolano. Sino expropiamos estas multinacionales que operan en Venezuela, estaremos durmiendo con el enemigo adentro, que se fortalece con la explotación de nuestra clase obrera.

El movimiento obrero y popular venezolano, tiene que asumir la tarea de expropiar los monopolios nacionales y multinacionales en Venezuela, sin indemnización y bajo control obrero. Tenemos que asumir el fortalecimiento de las milicias formándolas en cada empresa, centro de estudio y barrio, para propinarle una derrota contundente a las políticas agresivas imperialistas, que hagan nula su política de amenazas desde bases militares en Colombia, o donde las instalen.

Las fuerzas marxistas revolucionarias, tenemos una responsabilidad de primer orden en propagandizar en el seno de las masas, estas ideas, estas propuestas para ganar el derecho a formar parte de la dirección de la revolución socialista en Venezuela.

1. Este artículo se escribió antes de que Manuel Zelaya entrara clandestinamente en Honduras. Este hecho pone un nuevo elemento de inestabilidad para los golpistas y más cuando ahora el mismo dice que el no está de acuerdo con el Plan Arias. No podemos afirmar que Zelaya entra ayudado por el gobierno norteamericano, pero lo cierto es que va a tratar de apaciguar al movimiento de masas, que ha venido construyendo una dirección de lucha, que tiene diferencias con el Zelaya que aceptó hace unas semanas el Plan Arias. Por los momentos, solo añadiremos al artículo, que ahora menos que nunca creemos que el plan o estrategia de Obama, ande por los caminos que le fueron diseñados y que su futuro hoy más que nunca depende de las respuestas que le demos los pueblos de América Latina.



eltopoobrero@yahoo.es,


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