La FAES. Reflexiones sobre la (in)seguridad en Venezuela (LXXXVIII)

Recientemente el equipo de Caracas Chronicles me realizó una entrevista sobre las actuaciones de la Fuerza de Acciones Especiales (FAES) en el marco de la conflictividad política actual, que se puede leer en este enlace: https://bit.ly/2UjNtYT. Tomo como base algunas de sus preguntas iniciales para ofrecer una panorámica sobre este grupo especial de la PNB.

¿Bajo qué precepto se funda este grupo táctico especial y cómo opera?

Los "grupos tácticos" o de "acciones especiales" son conformados por efectivos previamente seleccionados y entrenados en tácticas de asalto y de combate, equipados con armas y equipos especiales de índole militar, que deben intervenir solo en situaciones extremas y de alto riesgo, tales como secuestros, toma de rehenes, enfrentamientos armados, arrestos peligrosos, etc. Una característica común de este tipo de situaciones es que en estos casos las policías preventivas y de investigación son rebasadas en armas, tanto en calidad como en cantidad, u ocurren en lugares de difícil acceso para ellas. Estos grupos representan la máxima expresión de los criterios de intensidad en términos de uso de la fuerza letal, manejo de armas de guerra, así como del entrenamiento correspondiente, que se requiere en situaciones de máxima complejidad, consideradas extremas y muy excepcionales. El problema radica en el traslado de estas situaciones de excepción a la práctica rutinaria de los cuerpos de seguridad en general, sin una rendición de cuentas posterior, ni justificación de este tipo de intervenciones. Sin contar, además, el efecto de modelaje que estos grupos tienen sobre el resto de la institución de la cual forman parte, así como sobre otros cuerpos que por sus competencias no deberían poseer grupos de esta naturaleza.

Según nuestra legislación el único cuerpo policial que puede tener este tipo de grupos es la PNB, la FAES está adscrita a esta institución. Así que no hay que perder de vista que cuando actúa la FAES actúa la PNB. En consecuencia, la responsabilidad de su actuación recae directamente en cabeza del Ministro de Interior y del Presidente de la República. A pesar del mandato legal la policía científica (CICPC), la GNB y la policía política (SEBIN) también tienen este tipo de grupos comando.

La FAES fue activada el 14 de julio de 2017 por el propio Presidente de la República, con un discurso y una intencionalidad política claramente bélica, para "combatir el crimen y el terrorismo". La FAES entonces tiene apenas un año y siete meses de creación y la PNB una década, a pesar de su breve historia, ya se posicionan como la segunda institución más letal del país después del CICPC, posiciones que antes ocupaban la extinta Policía Metropolitana y la GN (componente de las FAN). De esta manera la PNB, gracias a la operatividad de la FAES, es responsable de al menos el 32% de las muertes por intervención de la fuerza pública en el país. En el año 2016, antes de la creación de la FAES, la PNB era responsable del 22%, el año siguiente, con solo 6 meses de funcionamiento de este grupo táctico, este porcentaje creció 10 puntos. Esto lo detallaremos pronto en una investigación que realizamos para Provea.

El protagonismo que viene tomando la FAES a partir de la merma de la terrible campaña de las OLP ha sido significativo, toda la racionalidad y la práctica mortífera de estos operativos policiales militarizados la monopoliza ahora este grupo de la PNB.

¿Cuál es su modus operandi? ¿Cómo acciona comúnmente?

Como ya he señalado su entrenamiento y formas de proceder son esencialmente militares, ellos deberían intervenir solo en situaciones extremas donde se requiere una alta capacidad de fuego. Toman militarmente una zona concreta, como si fuesen un ejército de ocupación y generalmente "cazan" a sus objetivos. No es una lógica de seguridad ciudadana en la que se debe prevenir o detener en el marco de la legalidad a un delincuente, no, en su caso ellos entienden que tienen que llegar a "dar de baja" a "elementos" que no son personas sino enemigos. Desaparece el mundo del derecho e impera la lógica de la guerra, o peor aún del exterminio, porque en la guerra hay al menos dos bandos con una capacidad de fuego más o menos equivalente, pero en estos casos la asimetría es total. En las guerras se espera que el número de heridos sea similar al de fallecidos o superior, y que ambos ejércitos tengan bajas, pero en estos casos casi nunca hay heridos, solo se cuentan cadáveres de los jóvenes racializados de nuestros barrios. Tampoco se observa un número similar de víctimas fatales pertenecientes a los cuerpos de seguridad, la mayoría de los funcionarios víctimas de homicidio (73%) no fallecen en estos contextos. En términos, generales cuando estudiamos las muertes en manos de las fuerzas de seguridad del Estado, en estos encuentros, la relación entre policías y civiles fallecidos es de uno por cada 122; es decir, que por cada policía fallecido en enfrentamiento, mueren 122 civiles.

Los relatos de los testigos y familiares son terribles, ejecuciones, falsos positivos, simulaciones de enfrentamientos, amedrentamiento posterior de familiares y vecinos para que no denuncien, seguido de un largo y dramático etc.

¿Cuántas denuncias tiene? ¿Por qué son señaladas por estos excesos?

Desde su nacimiento las denuncias por ejecuciones son cada vez más numerosas. En un seguimiento que hicimos con casos de prensa a nivel nacional la PNB tenía en su haber para el año 2017 al menos unas 363 persona fallecidas, el 32% de las víctimas totales a nivel nacional, pero esto es una muestra muy pequeña porque la fuente son los casos que llegan a los medios de comunicación.

Según cifras oficiales, en 2017 murieron 4.998 personas en manos de las fuerzas de seguridad del Estado, es decir, unas 14 personas al día. Lo que opera en el país es una masacre por goteo, de la cual la FAES de la PNB es una pieza clave. Si tomamos estas cifras pudiera estimarse que, posiblemente, las víctimas de la PNB rondaron aproximadamente las 1.500 personas, que es la cifra que representa el 30% del total nacional.

¿Por qué tanto exceso? Esa es la consecuencia cuando se tiene carta blanca para ejercer el poder de manera ilimitada, sin controles, consecuencias legales, ni responsabilidad ulterior, por tiempo prolongado. En Venezuela vivimos desde hace años en un estado de excepción que se ha convertido en la regla, ese es el marco perfecto para que opere la necropolítica, donde la administración de la vida y la muerte por parte de quienes detentan el poder se ejerce de manera discrecional, arbitraria, sin ningún tipo de disimulo.

¿A dónde recurren habitualmente las víctimas de sus excesos?

En principio deben acudir al Ministerio Público y a la Defensoría del Pueblo, pero estas instituciones pierden cada vez más legitimidad y confianza entre las personas. Cuando hablas con los familiares de las víctimas es común escuchar cómo los fiscales terminan defendiendo a los funcionarios justificando la ejecución de estas personas. Es un estado de indefensión muy grande, estas personas son triplemente victimizadas: primero son víctimas del sistema político y económico que las excluye y las condenan a la pobreza; en segundo lugar, son victimizadas por la delincuencia y la violencia social; y en tercer lugar las victimiza el propio sistema penal que no solo les asesina a sus hijos, después de muertos los estigmatiza junto a sus familiares, quienes luego están condenados a vivir un calvario en búsqueda de justicia.

¿La FAES tiene competencia para el control de manifestaciones o disturbios?

Si bien la FAES pertenece a la PNB, esta división no tiene entre sus funciones el control de manifestaciones o protestas, para ello la PNB cuenta con otra división especializada en Orden Público, que tiene un entrenamiento específico y que posee armamento no letal para la contención de este tipo de eventos. Son espacios diferenciados del mismo cuerpo con funciones muy distintas, que no deben mezclarse ni confundirse. Es muy delicado que se use al FAES para el control de manifestaciones porque no tienen ni la formación, ni los recursos para ello, y las consecuencias serían fatales, ya que su entrenamiento no es de contención sino de ataque letal. En los acontecimientos de los últimos días se han hecho diversas denuncias al respecto, eso hay que investigarlo, se han señalado a funcionarios de las fuerzas de seguridad del Estado, entre las que destacan la PNB y su división de FAES, así como la GNB, en estar involucrados en al menos el 36% de las muertes de los últimos días motivadas a la conflictividad política en el país. Este porcentaje es superior al que observamos en los conflictos del año 2017. Además, en esta ocasión la cantidad de muertes diarias resulta alarmante, en 2017 era de aproximadamente 1 diaria, ahora en apenas 3 días de conflicto, entre el 22 y el 25 de enero, se contaban casi 30.



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Keymer Ávila

Abogado graduado en la Universidad Central de Venezuela (UCV). Máster en Criminología y Sociología Jurídico Penal, UB (Catalunya). Investigador y Profesor de Criminología en la UCV.
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