¿La OLP, una nueva ley de vagos y maleantes? Coincidencias del gobierno de hoy con los gobiernos de ayer

Y como quien llegó sin ser invitado conocimos a la Operación de Liberación y Protección para el Pueblo (OLP). Entre sus primeras "acciones" quedará para la memoria el "operativo" en la maltratada y olvidada Cota 905 dejando un saldo de 14 muertos y cientos de detenidos, así como la arremetida en el Barrio San Vicente del estado Aragua o en la Panamericana. La confusión y el asombro fueron las impresiones de los que nos enteramos por los noticieros de tales acciones. Sobre todo quienes vivimos en las barriadas y que sufrimos el tema de la inseguridad en mucho menor medida que el flagelo de la violencia asociada a la criminalidad como consecuencia de la pobreza.

La OLP se nos presenta, por sus métodos, como la otrora ley de vagos y maleantes porque va dirigida exclusivamente a la gente de los barrios, a los pobres, a los eternos excluidos, a quienes menos oportunidades tenemos. ¿Acaso se acabará con la violencia y la inseguridad si no se ataca a los grandes narcotraficantes quienes, como en todos los lugares del mundo, ostentan relaciones con la burguesía local, internacional, empresarios, banqueros, militares y altos funcionarios de gobierno? ¿Se podrá acabar con los "bachaqueros" o con los buhoneros mientras grandes gandolas y camiones pasan por la frontera con total impunidad y que son escoltadas por altos funcionarios militares de quienes cientos de miles de habitantes afirman que están en el macrobachaqueo? ¿Se podrá terminar con la delincuencia común si el ejemplo que da la Dirección Política de hoy es la misma que la burguesía de siempre: corrupción, impunidad y abuso de poder? ¿Podremos acabar con el malandraje si no se ataca a los corruptos que se llevaron, y aún se están llevando, los dólares de la nación, unos como empresarios y otros como funcionarios de la "revolución" y que han dejado a Venezuela arruinada y endeudada?

La política del "Plomo al hampa"

La violencia social es un flagelo que ataca a los sectores más vulnerables de la sociedad. Los barrios en los que vive la masa trabajadora, sea en el sector formal o no, son los que sufren con particular intensidad el fenómeno de la violencia social; especialmente aquella que se manifiesta a través del crimen. La puerta de la Morgue permanece llena de personas pobres clamando justicia sin mucha esperanza de conseguirla.

La "respuesta" a la inseguridad y la violencia por parte de quienes han ostentado el Poder ha sido por décadas la misma: se ve al crimen como un problema estrictamente individual y no social. Las OLP contra los "delincuentes de los barrios", contra los "bachaqueros", contra los estudiantes de los liceos públicos y no contra quienes nos han sumido en esta crisis profunda y de grandes proporciones, para ellos no existe OLP posible. Se llevaron 259 mil millones de dólares de la nación (donde destaca el desfalco a CADIVI), no hacen las importaciones de los insumos necesarios para la producción, hacen groseros negocios con la comida del pueblo, no cambian el modelo productivo porque atenta contra sus intereses; generan pobreza, hambre y miseria y pretenden acabar a través de la represión con las consecuencias y no con las causas.

Los sectores en los que habitan quienes vivimos únicamente de nuestro trabajo sufrimos la violencia criminal, la violencia institucional y la violencia de los órganos "de seguridad" del Estado hoy personificado en las OLP. En los barrios se vive el olvido, la indiferencia, la desidia, la criminalidad, la exclusión, la necesidad y hoy revivimos a través de la OLP el terror, el maltrato, el miedo, la indignación, la impotencia.

A veces nos preguntamos si por robar a un banquero o a un industrial (sector que ha expoliado los recursos de nuestro país, los recursos del pueblo y que en su acumulación delictiva de Capital nos deja con hospitales sin insumos, con escuelas con grandes problemas, con salarios de hambre), se puede asesinar o ajusticiar a las personas que cometieron un delito menor como es el robo de uno de sus carros (como el reciente caso de Poliaragua). No es mi intención justificar un delito con relación al otro, pero ¿la vida de un delincuente común (pobre) vale menos que una de las camionetas de un "flamante industrial"?   En el caso específico de Aragua fueron 4 vidas por la camioneta de un industrial.

Es la implementación solapada de la pena de muerte que criminaliza la pobreza y pretende hacer ver como "justo" a quien se ha llenado los bolsillos no solo a través de la explotación sino a través del desfalco a la nación, que en fin de cuentas es el desfalco al pueblo, sus derechos y que los lleva al abismo de la exclusión y la pobreza.

¿Prevenir un alzamiento popular?

Contradictoriamente quienes están hoy en el gobierno y que se hacen llamar "hijos de Chávez", se les olvida que están allí precisamente porque el pueblo se levantó contra el oprobio que significaron los gobiernos del "Pacto de Punto Fijo". Porque no solo éramos los excluidos, sin oportunidades, sino que también éramos a los que se le aplicaba la ley de vagos y maleantes. Es decir que los mismos que te convertían en excluidos, te criminalizaban. Por ello, una de las cosas que nos conectó con Chávez es que precisamente nos dio la sensación que eso no pasaría más, porque en primer lugar llegó con la firme intención de saldar la deuda social y porque una de sus primeras muestras fue precisamente la crítica descarnada que le hacía a tan vergonzosa ley, precisamente por criminalizar la pobreza, derogada poco antes de su llegada a la presidencia. Recobramos junto con Chávez la identidad, nos sentíamos interpretados por él y sabíamos que su relación con el pueblo era producto del respeto por nuestras luchas libradas contra el Estado hambreador y represor.

Hoy, en medio de una profunda crisis que nos tiene no solo haciendo humillantes colas, sino sumidos cada vez más en una pobreza que avanza de manera acelerada, la respuesta del Gobierno es la represión. En las colas de los mercados para obtener alimentos vemos hoy funcionarios de la GNB o del PNB, que además de burlarse de la gente metiendo a sus amigotes sin hacer la cola o llevándose los productos por grandes cantidades, están prestos a apresar a cualquiera que se arreche y se atreva a protestar en alta voz. Lo que se pone de manifiesto es que la OLP es la forma que ha encontrado el Estado de evitar que el descontento se convierta en el "sacudón" que nos quedamos esperando que diera Maduro. Estas condiciones que estamos atravesando hoy nos demuestran que el Gobierno no ha tenido capacidad de resolver nuestras necesidades. Nuestro poder adquisitivo está totalmente destruido, la sensación es de ingobernabilidad.

La "moda" de altos funcionarios junto a grandes empresarios que se enriquecieron con los dólares entregados por el gobierno a precio preferencial es pretender manipularnos; unos con la fatua argumentación de la "Guerra Económica" y del "paramilitarismo infiltrado".   Peligroso caldo de cultivo para la xenofobia; y los otros con la descarada mentira "que necesitan más dólares para producir e importar" cuando en más de una década no han producido nada y han hecho de la importación desmedida y la práctica especulativa un gran negocio.

Lo contradictorio y lo tristemente paradójico es que el mismo gobierno que les ha dado esa prerrogativa a la burguesía y que los ha dejado actuar sin control porque son parte del mismo negocio, pretende hoy reprimir al pueblo que sufre las consecuencias de esa actuación de corte perverso y mafioso y que fue quien los ha sostenido como Dirección Política. Se olvidaron que al Chávez anticapitalista, al Chávez rebelde, al Chávez del "Aquí huele a azufre", al Chávez del "me la juego con los trabajadores" lo parió este Pueblo Bolivariano en lucha, porque estábamos asqueados y hastiados de los gobiernos adecos y copeyanos de ayer y es por ello que nos indignamos cuando el gobierno actual a quien llenamos de votos para continuar por la senda de la transformación, de la transición al socialismo, hoy se parece más a "ellos" que a "nosotros".

La hipocresía de la oposición de Derecha

Hoy escuchamos a una oposición que critica de manera descarnada la OLP, en su descarada disputa del voto "del pobre que anda arrecho y se puede abstener".

Son los mismos que se han equivocado desde siempre porque de verdad se creen que el pueblo tiene memoria corta, se les pasa por alto que fuimos los que conocimos esa misma "Ley de vagos y maleantes" que fue el subterfugio legal que criminalizó a la pobreza por 58 años y que quedó en la memoria colectiva como las violaciones a los derechos a la libertad, a la vida, a los allanamientos sin orden judicial, al ajusticiamiento, al asesinato y que fue el atajo legal que usaron por décadas para privar de libertad a dirigentes políticos revolucionarios. Esta ley la mantuvieron en vigencia los mismos que hoy pretenden manipularnos levantando una falsa bandera de los "derechos humanos".

Es la criminalización de la pobreza, ideada por los gobiernos del Pacto de Punto Fijo quienes son los verdaderos maleantes que se merecen cárcel por los delitos cometidos. Ellos son los mismos vagos que han vivido del robo y el desfalco a la nación. Solo por citar un ejemplo, tenemos a Ledezma, quien llenó de luto a familias de los barrios caraqueños, así como a las familias de los presos del Retén de Catia y a madres de estudiantes mientras se llenaba los bolsillos con el dinero del pueblo.

Lo doloroso de todo esto es que el gobierno con su implementación de la OLP pareciera que pretende actuar igual que los altos funcionarios de la Venezuela de la IV República. Pareciera que están de acuerdo con aquella premisa que dice "que para hacer cumplir las mentiras del presente, es necesario borrar las verdades del pasado". Se atreven a calificar de plagas a los "bachaqueros" quienes son productos de una crisis de las cuales ellos son responsables.

Por lo visto, el alto mando del gobierno "revolucionario" perdió todo reflejo con relación a los que viven únicamente de su trabajo, a los excluidos, en fin con la base fundamental que sustenta este proceso revolucionario...

…Nuestros muertos, nuestro pueblo y nuestra revolución no se lo merece…



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Zuleika Matamoros

Zuleika Matamoros, maestra de la escuela pública en la ciudad de Caracas. Publicadora del portal www.aporrea.org. Integrante del Centro de Estudios de la Realidad Latinoamericana (CER Latinoamericana). Miembro de la corriente política Marea Socialista.Luchadora Social. Maestra

 zuleika@aporrea.org      @Matamoros36

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