La mayor seguridad posible para el pueblo venezolano

¡La desaparición del malandro!

Una niña o niño que a corta edad haga algunas maldades con cosas, animales o personas y no se corrija por sus padres o allegados, de grande con seguridad será una persona malvada. El niño o niña que por falta de llamarle la atención en el hogar se habitúe a no estudiar, a despojar a otros niños de sus pertenencias, a no decir la verdad, a lastimar a los animales y a otros niños, infaliblemente va encaminado a la delincuencia, por lo que en unos años más se convertirá en ladrón, mentiroso, desleal, intrigante y maltratará físicamente, o asesinará, a otras personas; por eso es que sin duda el buen cuido y la buena manera de tratar a los niños en el hogar es fundamental para lograr se desarrollen y sean en el futuro buenos ciudadanos. Es necesario que de ahora en adelante el gobierno implemente la enseñanza de las madres de métodos teórico y práctico sobre la crianza física, moral e intelectual de sus hijos, y así obtener en el futuro un nuevo hombre, una nueva mujer, en cuanto a los sentimientos de solidaridad y fraternidad, pues de no hacerse este esfuerzo y dejar que todo siga igual como hasta ahora, nunca se comenzará a combatirse la maldad que existe en muchos de nuestros coterráneos. Nuestro Simón Bolívar, fue muy atinado cuando alertó de que moral y luces eran nuestras primeras necesidades, y la inseguridad en que vive la sociedad venezolana actual se debe a que los gobiernos nunca le hicieron caso a este sabio consejo.

La revolución bolivariana está en la obligación de implementar una GRAN MISIÓN, construir a un nuevo venezolano, ello consistiría en atender a todas las madres y padres, con preferencia a las jóvenes parejas para dictarles cursos sobre los mejores métodos a utilizarse en la crianza del niño, apoyados en material didáctico sencillo, para que todas las madres y padres adquieran el conocimiento de cómo deben tratar a su niño en el hogar y educarlo en cuanto a los principios éticos y morales, cómo actuar al observar algunas conductas anormales del infante, que hacer para que cambie las malas tendencias y a donde acudir en ayuda si el problema se agrava. Ahora bien, como la educación, el modo de comportarse en sociedad del ser humano viene del alma, viene del corazón, en el niño es la madre su mejor maestra, y ésto se sabe que es así, por lo que el Estado debe de ocuparse de preparar a la madre para que de una forma científica enseñe a su niña o niño, pueda reaccionar pronta y celosamente cuando vea tal o cual incorrecto comportamiento en ese pequeño ser y sepa a donde acudir para buscar un consejo experto. La educación en los primeros años de vida de los seres humanos es esencial, sin una buena educación en sus hogares y en la primera etapa escolar es imposible contar en el futuro con una población con aliento de avance, ya que los pueblos se irán pervirtiendo irremediablemente y entonces reinará la envidia, el odio, el resentimiento, la ignominia, todos esos males que vienen del espíritu, de un espíritu atormentado por la vileza, la avaricia y el desdén; en donde la mente sucumbe ante el mal sentimiento.

Si, la buena educación en los niños es un inmenso bien que se hace a la patria. Hoy la influencia de la moral, tanto en las niñas como en los niños de este país es nuestra primera necesidad y el Estado tiene que estar conciente de ello, él tiene que saber que es en la formación del niño en donde está la clave de su futuro comportamiento. Basta de perder el precioso tiempo, hay que actuar ya, hoy mismo, para que el porvenir de nuestra nación sea en un futuro próximo el más halagüeño; sea aquel país soñado por nuestro Libertador. El niño es un ser humano muy tierno y por ello necesita mucho afecto y mimo, él debe ser enseñado sabia y generosamente, esperando que en próximos años se pueda contar con un buen hombre, aquel que a sus padres, interpretando a Simón Bolívar, pueda decir: “Ustedes formaron mi corazón para la libertad, para la justicia, para lo grande, para lo hermoso. Yo he seguido el sendero que ustedes me han señalado, ustedes han visto mi conducta y por ello no habrán dejado de decirse, todo eso es nuestro, nosotros sembramos esa planta, la regamos, la enderezamos tierna, y ahora robusta, fuerte y fructífera he aquí sus frutos; ellos son nuestros y lo vamos a saborear…”


joseameliach@hotmail.com


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José Manuel Ameliach


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José M. Ameliach N.

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