¿Cuándo fue que San Juan, el santo del patrón, trajo esos tambores…De dónde los sacó?

Desde la perspectiva de una mujer afrovenezolana

Así es como el Ministerio de la Cultura y su filial, el Centro de la Diversidad Cultural, en estos tiempos de Pedagogía para la descolonización, actúan como los otrora patrones coloniales, que imponían sus visiones como leales consumidores del Sistema Colonial Esclavista.

Explicándome a lo referido, comparto. ¿Qué podrían tener que ver los tambores con el San Juan, para asumir al mejor estilo del pasado colonial, el apellido de los ahora amos, según la aceptación de la postulación de "los siempre tambores libres a gusto de sus dueños", ahora, "a tambores cuyo santo católico, apostólico romano, pasa a ser el dueño", y los apellida como el amo colonial? Este, es mi asunto afroepistémico.

Según la Unesco: "El patrimonio cultural no se limita a monumentos y colecciones de objetos, sino que comprenden también tradiciones y expresiones vivas heredadas de nuestros antepasados y transmitidas a nuestros descendientes, como tradiciones orales, artes del espectáculo, usos sociales, rituales, actos festivos..." En cuanto al Patrimonio Cultural inmaterial, "…se refiere a las prácticas, expresiones, saberes o técnicas transmitidas por las comunidades de generación en generación. El patrimonio inmaterial proporciona a las comunidades un sentimiento de identidad y continuidad: favorece la creatividad y el bienestar social, contribuye a la gestión del entorno natural y social y genera ingresos económicos. Numerosos saberes tradicionales o autóctonos están integrados, o se pueden integrar, en las políticas sanitarias, la educación o la gestión de los recursos naturales"

Por otro lado, inmaterial se asocia a espiritual, imaginario, abstracto o ideal. Sin embargo, este tipo de patrimonio puede ser mueble, como los utensilios utilizados por los aztecas, mayas, incas.

Entonces pasemos de nuevo al tema. No tengo claro, qué se postuló para la aceptación. El twiter del ministro habla de los Tambores de San Juan, y Telesur se refiere a la Fiesta de Tambores de San Juan. Puedo suponer entonces, que habrán sido postulados como bien mueble si son los tambores, como tradición o actos festivos, si es la Fiesta o los rituales que llenan de contenido a la misma.

Sin embargo, el asunto que me compromete afroepistemicamente, a mirarme en tales acciones y sus interpretaciones posibles, de mero ejercicio, porque ya compartí en el comienzo de esta reflexión, abierta al público lector, lo que considero como la expropiación de los tambores.

Los tambores en su por sí mismos, siguen fabricándose. Quien conoce bien, sabe que los artesanos de las comunidades afrovenezolanas elaboran estos instrumentos en el marco de un ritual y con determinadas especificaciones, apegadas a las tradiciones ancestrales. No sé, si la alarma por las empresas del capitalismo, que han comerciado y lo siguen haciendo con los robos al legado africano y la creatividad de sus descendientes -tal como lo hiciera la lucrativa empresa del sistema esclavista en el pasado, cuando utilizando como materia prima a nuestra ancestralidad africana, los secuestró, esclavizó y los redujo a la más oprobiosas humillaciones- esté reproduciendo copias de nuestros instrumentos identitarios, utilizando materiales que en mucho procurasen imitar falsescamente, los golpes y sonidos que emiten los tambores originales, los cuales por cierto, son ejecutados por los tamboreros. No sé entonces, si el resguardo que se postula, es que estos tambores no se hagan, por ejemplo, de plástico, aluminio u otro material. Si, por ejemplo, se propone alguna legislación institucional a respecto.

El tambor como objeto físico tiene un creador, el que lo fabricó. Si se declaran los tambores como patrimonio cultural e inmaterial de la humanidad, esta declaratoria discrimina, deja de lado, invisibiliza a los parranderos, los cultores, los generadores, productores y creadores de esa tradición en torno al San Juan; sin embargo, en esa guarda custodia, ¿habrá que pedir permiso para que nuestras comunidades continúen fabricando sus tambores? Digo… Porque desde el momento que el patrón colonial, se apropia de la tradición y bajo el formato de consulta a las comunidades, postula a los tambores, como de San Juan, o a la Fiesta, como de los Tambores de San Juan, los tamboreros son desplazados como los dueños legítimos, o sea, son expropiados los tambores para ser propiedad del santo patrón.

Necesitaría pues, revisar lo que estoy estimando como errores; pues a mi modo de ver, el verdadero patrimonio cultural son los parranderos, dueños históricamente y que le han dado a esa manifestación cultural nuestra, las características que ahora se les expropia para dárselas al San Juan. Claro, eso señalando además, como haríamos, con el San Juan de Payara, el San Juan de los Morros, el San Juan de Puerto Rico, que no tienen tambores, ni hay fiesta alrededor de eso… Hasta hoy no he visto que se le haga fiesta ni rumba, a esos San Juanes; ni los sacan a la calle a parrandear ni ese tipo de cosas. Así que me permito recordar a los santos del patrón y a los patrones del santo, que estas fiestas que están en los pueblos afrovenezolanos, están hechos a imagen y semejanza de nuestros pueblos. Pueblos que hicimos nuestra reinterpretación, de esos santos patronales católicos, apostólicos, romanos bien alejados de las doctrinas de la iglesia que en su tránsito histórico ha tildado de brujería nuestras creencias ancestrales. Por cierto, que ya nos pasó con los Diablos Danzantes que les pusieron el apellido colonial, Corpus Christi cuando todos sabemos que Corpues Christi no trajo Diablos, como el San Juan trajo tambores.

Los tambores siguen siendo para nosotros un símbolo de libertad, rebeldía, cimarronaje e insurrección y no, el código de la dominación bajo el nombre ni apellido de ningún santo de la institucionalidad eclesiástica católica apostólica romana e imperialista.

Así que, pensando en la postulación a esa aceptación, en nombre de una celebración tradicional afrovenezolana, hecha por instituciones que desde el viejo contenido de posicionamiento de sus santos patrones y su mirada neocolonial, expreso:

Nuestros tambores siempre van a sonar el día de San Juan, el día de San Benito, el día de San Antonio, entre otras manifestaciones afrocatolicas; pero siempre, siempre, serán nuestras interpretaciones en el marco del legado de nuestros ancestros, desde nuestra resistencia y rebeldía, en nuestros términos y visión. Así, que si hay algo que celebrar: explíquense. El santo de los católicos, jamás llevó tambores. Y la narrativa que describe al San Juan Bautista histórico, dice que se encontraba en el río Jordán bautizando; lueguito, que fue echado en la cárcel por el rey Herodes, a petición de Salomé su hijastra y la madre de esta, y finalmente que fue decapitado, a petición del mencionado dúo… En ninguno de los momentos del tránsito bíblico, se refiere a que tuvo tambores. Con ello, quiero señalar, que el mayor error, en esta postulación fue llamarla La fiesta de, o los tambores de San Juan. Pues la fiesta y sus tambores, nunca llevaron el apellido de ese santo católico, ni de ningún otro. Desde esta perspectiva, es necesario abrir el debate sobre esta celebración de la aceptación de tal postulación de los tambores de San Juan, como patrimonio cultural inmaterial. Y preguntarnos para donde estamos sumando, ¿a la pedagogía de la desmemoria o a la pedagogía de la descolonización? De ser a esta última, entonces…

¿Y la descolonización, pa cuando?



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