Auge y ¿caída? de Velázquez

No deja de sorprender la espectacular denuncia del ministro Jesse Chacón en contra del magistrado Luis Velázquez Alvaray: diputado, constituyente y periodista a juro, pues el título realmente se lo forjó en un curso de mediana exigencia.

Recordemos cómo llegó Velázquez al Tribunal Supremo de Justicia: como el hombre todopoderoso, adalid de la justicia que en nombre del presidente Chávez cometió todos los atropellos y desmanes en contra de personas, algunas de ellas honestas a toda prueba como la magistrada Yolanda Jaimes o la periodista Rafaela Cusati. Y digo en nombre del presidente Chávez porque era así como justificaba todas sus acciones. “Tengo instrucciones del Presidente”; “El Presidente me dio carta blanca”; “Todo esto lo voy a voltear patas pa’ arriba”…Se le oía decir una y otra vez…

Su llegada al TSJ marcó definitivamente el momento de gran cisma y entonces los 32 magistrados, electos por la nueva Ley del TSJ (algunos), también redactada por Velásquez, se dividieron en magistrados pro Velásquez, magistrados anti Velásquez y magistrados “ni ni”…La lucha interna significó también la salida de Iván Rincón del TSJ, apoyado por el vicepresidente José Vicente Rangel, y Nicolás Maduro pudo imponer en la presidencia del Alto Tribunal a Omar Mora Díaz quien en las primeras de cambio se vio francamente neutralizado por Velázquez Alvaray.

Al poco tiempo LVA llegó a la Dirección Ejecutiva de la magistratura (lo que antes era el Consejo de la Judicatura, recuerdan?), brazo ejecutivo del TSJ, organismo mil millonario, receptor de los cuantiosos recursos del Poder Judicial. No conforme con ello, también logró quedar como presidente de la Comisión Judicial, para desde allí ejercer todas las acciones “por instrucciones del Presidente Chávez” contra la corrupción, los jueces flojos, ineficientes y corruptos, y sanear así nuestro Poder Judicial. Bueno, y ¿qué pasó, entonces? Velázquez, mediático, (más que el propio Tarek), amparado en un buen manejo del discurso (daba a los periodistas lo que pedían: noticias, anuncios para primera plana, titulares y la posibilidad de que tu noticia “abriera periódico”, tubazos y publicidad generosa para los medios golpistas), comenzó a denunciar la corrupción que encontró en la DEM. Dijo en marzo de 2005, en una estruendosa rueda de prensa, que allí habían “raspado la olla” y que en junio de ese mismo año, al concluir la auditoria que ordenó hacer, daría los nombres de los supuestos corruptos. Fue un compromiso ante el país y ante los periodistas que cubren judiciales, pero que nunca se concretó. Ni el país ni los periodistas, llegada la fecha, le exigieron al magistrado la información prometida. Al poco tiempo debió pedir disculpas públicas a la magistrada Yolanda Jaimes, ex directora de la DEM por meterla en el saco de corruptos que supuestamente había encontrado allí. En el estado Lara ejerció una acción espectacular para desmantelar una banda de jueces corruptos. Los destituyó a todos, pero después tuvo que reenganchar a algunos porque no cumplió con los procedimientos. Algunos de esos jueces y juezas fueron a buscarlo al TSJ, pero Velásquez se escondía tras sus escoltas para no ser visto por los afectados…Un buen día se le ocurrió destituir al propio juez Mikel Moreno, incluido en una lista de no menos 20 jueces más. Le pararon el trote en la Comisión Judicial, sobre todo la magistrada Deyanira Nieves, al ver el resto de miembros que se trataba de algo más visceral que legal…

Una de sus primeras decisiones tuvo que ver con el instituto “Preston University”, cuyo permiso de laborar en Venezuela fue revocado por el Ministerio de Educación por atentar contra la soberanía educativa del país. Velázquez revocó una decisión del propio TSJ (Sala Político Administrativa) que impedía a este instituto actuar en Venezuela, y ahora intenta finalizar allí un “doctorado” que le cuesta Bs.60 millones mensuales…

Ahora mete en el mismo saco a toda la Sala Plena, y uno lo ve descompuesto y sin lentes, compartiendo honores con los más conspicuos golpistas de los medios de comunicación (fue como ver a Pompeyo Márquez sentado al lado de Carlos Ortega!!!). Bueno, menos a la magistrada Carmen Elvigia Porras, ex adeca, cuestionada por los tachirenses, de dudosos credenciales pero sí de mucha influencia (¿Cómo diablos llegó esta señora al TSJ?), y a Evelyn Marrero, porque ese día no asistieron. Porras, quien fue destituida por el propio Velázquez de la Escuela de la Magistratura, afirmó hace pocos días que “menos mal” que no había ido a la Plena (para no avalar la millonaria compra de los terrenos de Ciudad Lebrun)…¿Solidaria la doña no?

Velázquez siguió con su camino de glorias. Muchos empleados del TSJ veían con asombro cómo doce poderosas motos marca BMW, zigzagueaban por el centro de Caracas, a toda velocidad, protegiendo al también poderoso carro oficial que trasladaba al otrora poderoso magistrado Velásquez hasta su sitio de trabajo.

¿Y ahora qué? Lejos de escandalizarnos por las denuncias sobre presunta corrupción administrativa deberíamos alegrarnos porque al menos éstas no se esconden como sí ocurrió en el pasado, cuando vivíamos en una gran sociedad de cómplices. Es cierto que un escándalo tapa a otro, pero es preferible que el propio gobierno se investigue y genere su propio mecanismo de protección contra el virus maligno. Una especie de firewall criollísimo, de la quinta república.

Auge y ¿caída? de Velázquez…Esperemos…

Luisana Colomine
Periodista


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Luisana Colomine

Profesora de géneros periodísticos y periodismo de investigación en la Universidad Bolivariana de Venezuela (UBV). Comunista.

 @LuisanaC16

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