La única oportunidad de la Revolución

El presidente Maduro no podrá sostenerse solo frente al gran capital, a pesar del gran apoyo internacional, al menos por la vía electoral, sobre todo por la extrema debilidad que ocasionan en el aparato de un estado burgués la burocracia y la corrupción; binomio que se constituye en un enemigo más poderoso que la maltrecha derecha venezolana; hasta el punto, que el vocero del poder trasnacional, con su Decreto Ejecutivo, Barack Obama, debió tomar la ofensiva política, ante la torpeza de esta derecha ineficiente; no tengo ninguna duda, que el Camarada Maduro, con la más sana intención, le ha echado un camión de bolas, frente a las graves amenazas que detectara el Comandante Chávez, expresadas en el “golpe de timón”; episodio que por cierto, enardece a la derecha enquistada en el alto gobierno. Todas las amenazas enfrentadas hasta ahora han sido derrotadas, al subestimarse al Presidente obrero.

Pero no basta la valentía frente al poder trasnacional, que a través de sus lacayos despliega las ciencias, técnicas y tecnologías para la dominación de nuestro pueblo con el fin ponerlo a su servicio como fuerzas de ocupación en el país, a través de la guerra de cuarta generación.

El bachaqueo, la especulación y el contrabando de extracción, entre otros flagelos lesivos a la salud económica del país, se desarrollan tranquilamente, operando casi sin riesgo alguno por densos sectores de la población, desde los estratos más bajos, pasando por la clase media y la burguesía; es una acción dentro de la guerra contra el pueblo, muy bien diseñada; fundamentada en una sociedad extractivista, tal como lo plantea magistralmente el Psiquiatra Heriberto González, sus videos circulan en la redes y recomiendo su análisis; se trata de la sociedad del dinero fácil, rápido y sin riesgo, de allí el empeño del Comandante Chávez de pasar de una cultura capitalista a cultura socialista.

El Poder Ejecutivo se encuentra frente a una guerra complicada; el ejército enemigo, es no convencional, por lo tanto, no uniformado que actúa a sus anchas con la complicidad del gran capital, comprometido con el golpe continuado y la corrupción de algunos funcionarios sin conciencia, que “gerencian” los procesos de suministro de alimentos a través de las instituciones del Ejecutivo Nacional ( MERCAL, PDVAL, MERCALITOS, BICENTENARIOS Y OTROS), incluso, a esto se suman las acciones descaradas de funcionarios policiales y guardia nacional, encargados de llevar el orden en las colas, los cuales, antes de que se inician las ventas en los supermercados, ponen repletos los vehículos policiales y militares de alimentos ante la mirada impotente de bachaqueros y no bachaqueros, al menos así ocurre, en algunas oportunidades en el Municipio Miranda del Zulia, no creo que sea diferente en el resto del país.

Ahora bien, ¿cuál es la única oportunidad de la revolución en este escenario?
En primer lugar, el gobierno debe concentrarse en el problema económico, con el diseño de políticas económicas fiscales, monetarias y cambiarias certeras, más allá de las “ofensivas económicas”, que por lo general, están fundamentadas en teorías y métodos de planificación tradicional, que atacan las consecuencias y dejan intactas las causas fundamentales de la crisis; por ejemplo, el múltiple anclaje cambiario del dólar: ¿es un problema ideológico, o es un problema económico?, si es un problema económico, como lo creo, debe ser asumido por los expertos en ciencias económicas, con una visión tecno política, que hay bastantes en la izquierda venezolana; por supuesto, incluir en el equipo otros actores que no necesariamente sean los economistas probos que se requieren.
Pero no puede ser cualquier equipo, sino, aquel que tenga tres atributos fundamentales: experiencia, conocimiento y liderazgo, es decir, capacidad de gobierno; permanentemente confundida con la gobernabilidad, que está referida a la relación entre las variables que se controlan y las que no se controlan.

En segundo lugar, el “ejército enemigo en la guerra económica contra el pueblo”, no es solo FEDECAMARAS, ellos son, el enemigo principal al interior del país, pero también, el “ejército enemigo”, lo constituyen hombres y mujeres de carne y hueso, muchos de ellos, en el caso de los bachaqueros, raspa cupos y especuladores, personas humildes sin conciencia revolucionaria, presas de la guerra de cuarta generación, que están presentes en muchos Consejos Comunales, en UBCH´s, Comunas, instituciones municipales, regionales y nacionales del estado del Estado a todos los niveles, cuerpos policiales y militares de todos los rangos, así como, ciudadanos y ciudadanas de barrios y urbanizaciones; frente a ellos, que aun son una minoría, debemos denunciarlos implacablemente y generar debates para demostrarles que el dinero fácil es una solución hoy y una desgracia en el futuro, del que ellos mismos no podrán escapar.

Por otra parte, el estado debe dar al pueblo muestras sinceras contra la corrupción, por ejemplo: ¿Dónde está el castigo para los responsables de facilitar el otorgamiento de 20 millardos de dólares a empresas de maletín? ¿Solo son castigables los “raspa cupos”? ¿Cuál es la responsabilidad de la banca pública y privada en las exportaciones fraudulentas?
En tercer lugar, las reservas éticas y morales del PSUV, los convencido de construir un verdadero partido de la revolución, desmarcados de quienes desde el poder constituido desarrollan tramposerías electorales internas para mantenerse en un “poder” que atenta contra el pueblo y el Gran Polo Patriótico, debemos sumarnos a lucha contra la guerra económica, la producción de alimentos y la reconstrucción del partido, convirtiéndole en una poderosa fuerza social y política, que trascienda lo electoral, y que, a decir del Comandante Chávez, sea capaz de interpelar la Administración Pública y Privada para proteger a los más desposeídos, situación que no es posible hoy, ya que, muchos de los jefes del partido, también son los mismos que dirigen la administración pública, como Alcaldes, Gobernadores, Ministros y otros funcionarios integrantes del poder constituido.

Finalmente, quienes escribimos, sin disminuir la capacidad de la crítica, debemos pasar a la acción y sumarnos a esa denuncia implacable contra el bachaqueo, la especulación, los raspa cupos y cualquier flagelo que atenta contra la posibilidad de transitar hacia socialismo.



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Roger Lázaro


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