Barquisimeto, 11 Dic. Venpres.- El director del vespertino Tal Cual y ex ministro del segundo gobierno de Rafael Caldera (1994-1998), Teodoro Petkoff, afirmó a los medios de esta región que con la aprobación de la Ley de Responsabilidad Social en Radio y Televisión (Resorte), Venezuela pasaría de la discrecionalidad de los propietarios de los medios a la discrecionalidad del Gobierno.
Esta ley, según Petkoff, está concebida como una amenaza permanente porque su aplicación dependería de la discrecionalidad de los funcionarios del Gobierno. "En el artículo 29 se encuentra todo el veneno de la ley, por cuanto le permitirá al gobierno sancionar a canales de televisión", según el editor.
Esta realidad se concretará básicamente si en su programación política o en los noticieros se violan conceptos tan vagos y tan generales como "incitación y apología a la guerra"; "incitación y apología al delito"; "incitación y apología al desorden público".
Igualmente destacó el concepto de "atentado contra la seguridad de la nación", que caben en cualquier pronunciamiento en un programa de televisión o cualquier imagen de un noticiero, los cuales podrían ser englobados discrecionalmente por quienes manejarán la aplicación de la ley.
Particularmente por la Comisión Nacional de Telecomunicaciones (Conatel), el Directorio de Responsabilidad Social y el Consejo de Responsabilidad Social, éstos dos últimos integrados fundamentalmente por funcionarios del Gobierno.
"Para decirlo de algún modo -dijo-, hemos pasado de la discrecionalidad de los dueños de la televisión a la discrecionalidad del gobierno. A mi juicio la ley está concebida como una amenaza permanente y como se dice popularmente es la espada de Damocles, que está colgada de un hilito".
Probablemente haya cierta inducción de autocensura, aseveró. Algunos de éstos probablemente preferirán ajustar su programación política de modo tal de comportarse políticamente correcta, según el criterio del Gobierno para no buscarse 'problemas'. "La ley está concebida de esta manera: pórtate bien, no eches mucha broma y no te pasará nada", según el ex - ministro de Rafael Caldera.
Agregó que la normativa contempla igualmente un conjunto de disposiciones transitorias, que hace que la aplicación efectiva comience para algunos artículos en tres meses y para los que tienen que ver con la producción independiente un lapso prudencial que se extiende de 9 meses a dos años.
Los 28 primeros artículos serían, en cierta forma, inocuos, porque están dirigidos a la programación convencional como novelas, películas, programas de entretenimientos y concursos, entre otros.
Consideró que si hace algunos años, los propietarios de canales nacionales privados hubieran creado un código de ética para manejar su programación, probablemente esta parte de la ley de contenidos no sería necesaria.
Advirtió que si lo relativo a la programación convencional de televisión se aplica, a lo mejor este medio mejora "un poquito". Tendría menos violencia gratuita y menos escenas inconvenientes.
Probablemente la sicología de niños, niñas y adolescente no sería tan afectada por la televisión nacional, que es bastante deplorable en términos generales, según el editor y ex - dirigente político de izquierda.
Agregó que no le extrañaría que sectores del Gobierno propusieran una ley para los medios impresos. "El Gobierno tiene una voluntad autocrática, de control sobre la sociedad, que no llegaría a descartar a priori que no tenga ese plan", según la opinión de Petkoff.