Santiago de Chile, mayo 28 - Líderes opositores y de la izquierda
chilena impugnaron declaraciones sobre el golpe de Estado de 1973
ofrecidas por el expresidente Patricio Aylwin (1990-1994), a quien
acusaron de distorsionar la historia y de pretender enlodar la memoria
de Salvador Allende.
"Juzga a Allende (1970-1973) livianamente y a (Augusto) Pinochet
(1973-1990) con una benevolencia que irrita", afirmó el senador y
presidente electo del Partido Por la Democracia, Jaime Quintana, acerca
de opiniones de Aylwin en entrevista publicada la víspera por el diario
español El País.
"Pinochet representaba orden, seguridad,
respeto, autoridad, era popular", fueron algunos de los atributos
endosados al ex dictador chileno por el entrevistado, representante del
Partido de la Democracia Cristiana.
En tanto, de Allende señaló
que "terminó demostrando que no fue buen político, porque si hubiera
sido buen político no habría pasado lo que le pasó (...) El golpe se
habría producido sin la ayuda de Estados Unidos. Estados Unidos lo
empujó, pero la mayoría del país rechazaba la política de la Unidad
Popular, eso era evidente".
Quintana criticó las declaraciones
de Aylwin y confió en que "la historia juzgue esos años desde otra
óptica", al tiempo que estimó que "cuando se juzga a Allende de esa
manera uno se pregunta por qué en tantas partes del mundo hay
reconocimientos a su figura, hay grandes avenidas. Cuesta mucho
comprender esas palabras". El presidente del Partido Comunista,
Guillermo Teillier, también reaccionó molesto por las palabras de Aylwin
y subrayó que sin la intervención del gobierno estadounidense hubiera
sido muy difícil un golpe de Estado en Chile.
Teillier consideró
grave que un expresidente justifique un golpe de Estado justo cuando
ciertos sectores ultraderechistas chilenos pretenden hacer un homenaje a
Pinochet en el Teatro Caupolicán al igual que han querido hacer en el
Parlamento aludiendo a la democracia como argumento.
Asimismo el
Partido del Socialismo Allendista, a través de su presidente Esteban
Silva y del abogado Roberto Ávila, querellantes en la causa por la
muerte de Allende, respondieron severamente a las declaraciones
formuladas por Aylwin a El País.
Ambos militantes manifestaron
que no se puede negar la participación de la Democracia Cristiana en el
derrocamiento del gobierno constitucional de Allende, tal como consta en
informes senatoriales norteamericanos.
Los socialistas
allendistas remarcaron que Pinochet y Aylwin respondieron políticamente a
las necesidades del gran empresariado chileno y extranjero expresados
en un modelo político neoliberal.
"El compañero Allende es una
figura que los jóvenes han señalado como el chileno más importante de la
historia de Chile, nada puede ya enlodar esta imagen gigantesca que
inspira las luchas sociales del presente por un Chile mejor",
enfatizaron.