Las trabajadoras, Olga García, Toñi Martín e Inés García, se habían negado a acogerse al plan de prejubilación de la empresa, que ellas consideraban "bajo coacciones y no voluntario". Tras denunciarlo ante la Inspección de Trabajo, las tres fueron despedidas.
García lamentó que el suyo no será el único caso de despidos que habrá, ya que cuando estuvieron en la sede de Nestlé en Barcelona la jefa de Recursos Humanos ya les dijo que "sobraba gente".Por su parte, el presidente del Comité de Empresa de la planta asturiana de Nestlé, Marcelino Menéndez, señaló que la empresa había hecho un “reajuste de plantilla”, prescindiendo de un 40 por ciento, el mismo que el de caída de ventas y producción.
Asimismo, miembros del Comité y de la empresa, como también familiares, amigos y representantes sindicales se concentraron a la puerta de los juzgados para apoyar a las tres despedidas.
Las tres empleadas de la planta de la multinacional en Gijón, donde se elabora la tradicional Fabada Litoral y otros platos típicos regionales enlatados, ha presentado demandas de nulidad de los despidos al considerar que se han producido como represalia por haber rechazado una oferta de prejubilación.
Las tres despedidas cuentan ahora con edades entre los 55 y los 57 años y con cotizaciones de hasta 40 años. Sólo en Nestlé, estas mujeres llevan trabajando entre 32 y 37 años.
No obstante esto, la empresa Nestlé y las tres trabajadoras despedidas llegaron hoy a un acuerdo económico por el que recibirán, además de los 45 días por año trabajo de indemnización la cantidad de 15.000 euros, como ayuda al pago de la Seguridad Social para poder alcanzar la jubilación con 65 años y no con 61.
Esta, como otras muchas empresas transnacionales, está usando la crisis para recortar el gasto social en (trabajadores) y aumentar así sus ganancias