Roma, 13 Nov. Venpres (Bertha Tamayo).- Italia vive una jornada de luto y
llora sus 19 militares muertos en Iraq durante un atentado de la
resistencia, mientras surgen voces que cuestionan la decisión del gobierno
de mantener las tropas en ese país del golfo Pérsico.
Señala un reportaje de Prensa Latina que la conmoción todavía reina en
territorio italiano que recibió ayer con sorpresa la noticia del
fallecimiento de sus soldados en ese estado árabe, la mayor cifra de
perecidos en fuerzas destacadas en el exterior después de la Segunda Guerra
Mundial.
Quizás por eso se duda de las razones de la llamada misión de paz y
crecen las voces de políticos opositores, otras personalidades y de la
población, quienes nunca estuvieron de acuerdo con el despliegue de más de
dos mil 400 militares en suelo iraquí y reclaman su retorno.
Al pedido de los partidos Refundación Comunista y Verdes de que regresen
las fuerzas, le salió al paso el primer ministro Silvio Berlusconi, quien
los mandó a silenciar y enarboló la bandera del patriotismo, reiterando que
permanecerán allende los mares.
Mientras, la parada de las criticas la subió el Partido Demócrata,
principal de la oposición, al denunciar Pietro Folena que Berlusconi mandó
los militares a Iraq para hacerle un favor a Estados Unidos.
Pero la demanda de retirada se registra hasta en las filas de la policía
militar, lo cual se puso de manifiesto en una entrevista brindada al diario
brasileño O Globo por el jefe de ese cuerpo en la importante región de
Lazio, el mariscal Ernesto Pallota.
Pallota denunció que las tropas italianas están involucradas en una
guerra y no en una misión de paz, como dice Berlusconi y su principal
aliado, el gobierno estadounidense.
El mariscal también llamó al ejecutivo a reflexionar sobre la razón de
por qué se muere en ese estado lejano.
Paralelamente, el Consejo de ministros decidió este jueves declarar duelo
nacional el día del sepelio de esos muertos, pero todavía no ha precisado
cuando será, no se sabe si por indefinición o temor a protestas antibélicas.
Por su parte, para observar en el lugar el sangriento atentado viajó a la
localidad de Nassiriya, en el sur iraquí, el ministro italiano de Defensa,
Antonio Martino, quien al presenciar los escombros comparó el ataque con el
"registrado en Nueva York y Washington", en septiembre del 2001.
La repercusión de la acción causó también conmoción y alarma
internacional, con una primera reacción de mensajes de condolencias de todas
partes del mundo.
Luego con la reflexión, países como Japón, comprometidos con Washington a
enviar tropas a suelo iraquí, de inmediato se retractaron y dijeron que por
ahora no existen las condiciones para desplegar sus fuerzas allí.
Pero además, Francia pidió una reunión de la ONU para aprobar una
resolución sobre la transferencia inmediata de los poderes a una asamblea y
gobierno iraquí.
Precisamente, el gobernador estadounidense de Iraq, Paul Bremer, quien se
encontraba en Washington, retornó a Bagdad para acelerar el traspaso de
poder y la elaboración de una nueva Constitución.
La víspera, el canciller británico, Jack Straw, adelantó que se podría
devolver el gobierno a los iraquíes antes de lo previsto, con lo cual se
reconoce la presión que ejerce la resistencia con los atentados contra los
ocupantes.
Desde antes de la invasión anglo-estadounidense, en marzo último,
Washington fue advertido por Francia, Alemania y Rusia sobre las
consecuencias negativas que podía provocar la guerra contra Iraq y luego
también demandaron la transferencia del poder a los nacionales.
Sin embargo, esas recomendaciones no fueron escuchadas, lo cual algunos
medios de prensa internacionales adjudicaron a las riquezas del estado
árabe, en particular el petróleo, algo más fuerte que cualquier otra
consideración.
Con el incremento de los atentados y la muerte de cerca de 260 soldados
norteamericanos después que Bush declaró el fin de la guerra el pasado 1 de
mayo, ahora la Casa Blanca cambia de estrategia.
Por ello, planea traspasar el poder y formar un ejército con iraquíes,
con la pretensión de seguir manejando el país, pero con un bajo costo de
vidas estadounidenses.
Para disminuir sus bajas, además, contaba con la participación de tropas
de otros Estados, pero la extensión de los atentados, de los cuales hasta
ahora eran blanco los estadounidenses, a otros contingentes ponen en peligro
esos proyectos.