La Muerte de la Coordinadora (I)

La Muerte de la Coordinadora (I)

Javier Antonio Vivas Santana

El discurso mentiroso y pestilente del fraude por parte de los ex –
“dirigentes” de la coordinadora opositora ha significado la última de las
grandes farsas que estuvieron pregonando desde el 10 de diciembre de 2001,
cuando comenzaron un plan orquestado por los sectores imperialistas que
tenía como único propósito el derrocamiento del gobierno presidido Hugo
Chávez. Las grandes controversias que tenía esta dirigencia desde sus
propios comienzos terminaron por disolver el cubo de hielo en que siempre
estuvo envuelta la presunta unidad y que han llevado a la muerte de una
forma de hacer oposición, la cual esperamos por el bienestar del país que
más nunca se repita como forma de lograr alcanzar el poder.

Una oposición que tuvo el más completo apoyo mediático (tanto dentro como
fuera del país) a través de los medios audiovisuales y escritos, quienes
perdieron todo marco de objetividad y se dedicaron empecinadamente a
descalificar todas las acciones promovidas desde las esferas gubernamentales
en el ámbito nacional. De esta manera, lograron engañar fundamentalmente a
los sectores de clase media, quienes se convirtieron a su vez en la
“sociedad civil” que exigía casi a diario por los diferentes canales
privados de televisión y casi todo el espectro de radioemisoras y periódicos
nacionales y regionales que estábamos en presencia de un gobierno despótico,
corrupto, tiránico y violador de los derechos humanos.

Una oposición recalcitrante cuyo máximo nivel alcanzó el 11 de abril de
2002, cuando el sangriento Golpe de Estado ponía a Pedro Carmona Estanga por
sólo 48 horas en el poder, mientras el Presidente Constitucional era
secuestrado y puesto a las órdenes de los comandos militares que habían
promovido semejantes acciones con la finalidad de satisfacer los más oscuros
intereses foráneos. Afortunadamente la inmensa mayoría de esa Fuerza Armada
junto con el pueblo lograron desmontar esta vil patraña y restituir en la
presidencia a Hugo Chávez.


No obstante, esa misma oposición quien fue perdonada en parte por la
magnanimidad del propio gobierno, nuevamente volvió a sus andanzas
conspiradoras. La CTV siguió en manos de Carlos Ortega, Fedecámaras pasó a
ser conducida por Carlos Fernández, mientras que Pdvsa que había sido parte
del centro de operaciones de las acciones desestabilizadoras dirigidas por
Juan
Fernández también se mantuvo intacta. Paralelamente surgía en el escenario
político la mal llamada “Coordinadora Democrática”, especie de “tarjeta de
presentación” que les garantizaba con la anuencia de sus promotores del
gobierno de los Estados Unidos, el acceso a la comunidad internacional en
donde la Organización de Estado Americanos (OEA), jugaría un factor
preponderante en cada una de sus acciones por “tumbar” a Chávez.

Con el transcurrir de los meses de 2002, era común observar las marchas
gigantescas de esa “sociedad civil”; marchas a la que eran invitados
observadores internacionales de la propia OEA para que ellos pudieran
plasmar “in situ” la realidad que reflejaban las “encuestas” que afirmaban
que más del 70% de la población estaba pidiendo la salida del Presidente de
la República. Por otra parte, Tulio Alvarez (el mismo jefe de las
investigaciones del “fraude”), interponía casi a diario ante el Tribunal
Supremo de Justicia (TSJ), querellas tras querellas, ninguna con argumento
de peso que pudiera demostrar la culpabilidad del Jefe de Estado en algún
hecho punible. Incluso una de estas “querellas” fue interpuesta ante el país
español, en la Sala del famoso Juez Garzón, para que éste sentenciara en
contra del asesino de los venezolanos fallecidos el 11-A. Obviamente que
tales iniciativas, éstas verdaderamente fraudulentas, fracasaron de manera
rotunda.

Las mentiras de la coordinadora continuaban siendo explotadas por los
medios; los militares golpistas aparecen en la Plaza Altamira anunciando la
muerte del “régimen”, y haciendo la comparsa que iniciaba el 2 de diciembre
de 2002 el paro o “huelga general indefinida” llamada por Carlos Ortega,
Carlos Fernández y días después por Juan Fernández, jefe de las acciones
terroristas en la industria petrolera. Mentiras que serán analizadas en
próxima entrega. Pidamos a Dios por la paz entre los venezolanos

javiervivas_santana@hotmail.com


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Javier Antonio Vivas Santana

Lic. en Educación en las menciones de Ciencias Sociales y Lengua (UNA) Maestría en Educación mención Enseñanza del Castellano (UDO) Dr. en Educación (UPEL) Profesor de la Misión Sucre (2003 -2012)

 jvivassantana@gmail.com      @jvivassantana

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