A luchar contra las tendencias reformistas que desvían el proceso de la causa popular

A LUCHAR REVOLUCIONARIAMENTE CONTRA LAS TENDENCIAS
REFORMISTAS QUE DESVÍAN EL PROCESO DE LA CAUSA POPULAR

Roberto López Sánchez (historiador, profesor de LUZ).
Movimiento 13 de abril – Proyecto Nuestra América.

Existen multitud de documentos que analizan el mismo
problema fundamental que viene presentando el proceso
de cambios que lidera el presidente Hugo Chávez. La
página web Aporrea ha realizado un valiosísimo aporte
a la profundización de este debate. Realmente lo que
se plantea en Venezuela luego del histórico triunfo
obtenido en el referéndum del 15 de agosto, es la
disputa por el rumbo que toma la revolución. En aras
de aportar a este debate precisamos lo siguiente:

1) El triunfo de Chávez en el referéndum significa una
nueva y contundente derrota del imperialismo
norteamericano y de sus representantes en Venezuela.
Haber logrado el 60 % del apoyo popular luego de casi
seis años de gobierno es algo sin precedentes en la
historia latinoamericana. Este triunfo abre el camino
a la victoria de los candidatos chavistas en las
elecciones regionales del 31 de octubre, y coloca a
Chávez en una posición de fuerza electoral
prácticamente invencible con miras a los comicios del
2006.

2) El hundimiento electoral de la derecha
proimperialista, unido a su escasa fuerza
conspirativa, tiende a colocar el centro de las
contradicciones sociales al interior del propio
chavismo. Es decir, las disputas fundamentales ya no
se presentan en el terreno que hemos transitado en el
período 2001-2004, el de la conspiración imperialista
para derrocar por cualquier medio al gobierno de
Chávez. Ahora, la conflictividad social se está
trasladando a los propios partidos, movimientos y
sindicatos que apoyan la revolución.

3) Lo anterior no significa que el imperialismo no
pueda, incluso en el corto plazo, recuperar la fuerza
que desarrolló durante el año 2002. Mientras el
capital siga hegemonizando nuestra estructura
económica, siempre estará a la orden del día la
posibilidad de que cualquier sector dirigente del
proceso, civil o militar, sea comprada su conciencia
por el poder financiero de las multinacionales y
traicione la revolución del mismo modo que lo hicieron
Miquilena y tantos otros. Es decir, la
contrarrevolución puede volver a fortalecerse, pero
partiendo del interior mismo de la revolución. El
camino que siguió Miquilena pueden seguirlo otros en
el corto y mediano plazo.

4) El fortalecimiento de las tendencias que no desean
un cambio profundo ni en el aparato del Estado y mucho
menos en la estructura económica, es un fenómeno que
avanza a costa del desplazamiento de grupos y
movimientos populares organizados que han sido hasta
hoy un elemento clave y fundamental para lograr la
derrota de la oposición en el golpe del 11 de abril,
la huelga petrolera, la guarimba y el referéndum.

5) El peso cultural de la vieja política está ganando
la pelea al interior de las fuerzas pretendidamente
revolucionarias. Los partidos como el MVR, PPT y
Podemos no han logrado nunca desprenderse de las
prácticas clientelares y oportunistas que
caracterizaron a los partidos puntofijistas. Igual
fenómeno se presenta en muchas organizaciones
populares no partidistas. Esta circunstancia ha
impedido considerablemente la eficacia de los planes
de desarrollo económico y social que ha adelantado el
Estado venezolano en estos seis años de revolución.
Conquistas fundamentales del proceso constituyente,
como los Consejos Locales de Planificación como
expresión de la democracia protagónica y
participativa, o la reivindicación del derecho de los
pueblos indígenas a poseer sus tierras ancestrales, no
han logrado ir más allá de la letra impresa de la
Constitución Bolivariana.

6) Resalta la ausencia de una fuerza revolucionaria
nítidamente perfilada ante la población, que se
presente como alternativa ante las tendencias
neo-adecas que han infiltrado toda la estructura del
Estado y dominan a los partidos y grupos más
representativos del chavismo. Los revolucionarios
genuinos y consecuentes abundan en este proceso, pero
están dispersos, desorganizados, sin un programa
político que los aglutine, absortos en la actividad de
base o aislados en cargos administrativos, que les ha
impedido hasta ahora incidir con fuerza en la
direccionalidad de la revolución.

7) Las actuales contradicciones presentes en el
chavismo por la proliferación de candidatos a las
elecciones regionales, no necesariamente implican que
en alguno de los bandos enfrentados esté la razón o la
”línea justa”. En muchos casos, se están enfrentando
tendencias burocráticas que desean controlar y
fortalecer sus espacios de poder dentro del Estado.
Estas disputas se extienden al terreno sindical, en el
cual los sindicatos que se dicen chavistas se pelean
entre sí por ocupar el espacio dejado por el derrumbe
de la CTV. En todos estos conflictos figuran
igualmente fuerzas populares y revolucionarias que
enarbolan los principios que han guiado este proceso y
que son reivindicados constantemente por el presidente
Chávez, como son: la participación popular
protagónica, la economía social solidaria, los
intereses nacionales, la diversidad cultural, el
antiimperialismo, el integracionismo latinoamericano.

8) Esta realidad que se extiende por todo el país
exige que los revolucionarios intervengan
decididamente denunciando a los sectores que se oponen
al cumplimiento de las ideas fundamentales de esta
revolución bolivariana. Hay que combatir a los
aventureros y oportunistas que se disfrazan bajo un
pretendido discurso radical para embaucar a sectores
populares y ponerlos al servicio de proyectos
personales. En los meses que siguen, la disputa por
definir el rumbo que toma la revolución signará la
realidad política venezolana. De lo que hagamos los
revolucionarios depende el futuro de la patria. Hay
que dar un paso al frente, hacerse presente en la
lucha de tendencias, contribuir cada día a perfilar
mejor un programa revolucionario a la vez que se
desenmascara a los reformistas y oportunistas. La
construcción de plataformas unitarias, la edición de
periódicos y documentos para la discusión, el trabajo
conjunto en las comunidades, son elementos a
fortalecer en lo inmediato. Deben constituirse fuerzas
revolucionarias en los sindicatos, en los medios
alternativos, entre los estudiantes, profesionales,
campesinos, cooperativistas, ecologistas, indígenas,
en todas las misiones, al interior de las
instituciones del Estado, en las fuerzas armadas.
Proponer un Plan Nacional de Emergencia que profundice
las conquistas de la revolución mediante la
movilización del pueblo y el ejercicio de la
contraloría social. La historia no espera, debemos
llenar el vacío de dirección revolucionaria que ha
tenido este proceso desde 1999. Y esa dirección
revolucionaria sólo puede construirse si considera la
diversidad presente en las tendencias transformadoras
que existen en el país. Ningún grupúsculo podrá estar
en capacidad de incidir realmente en el proceso
político venezolano. Construir una fuerza
revolucionaria de dimensiones nacionales, que arrastre
tras de sí a toda esa energía transformadora que el
pueblo ha manifestado reiteradamente desde 1989. Ese
es el reto que asumimos, para estar a la altura del
glorioso legado de nuestra historia.

Maracaibo, Septiembre de 2004.


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Roberto López Sánchez/PNA.Movimiento 13 de abril-Zulia

Roberto López Sánchez (Caracas, 1958). Historiador. Profesor Titular de la Universidad del Zulia (1994-2019). Magister en Historia de Venezuela y Doctor en Ciencias Políticas. Luchador social, activista del movimiento estudiantil y profesoral, vinculado al trabajo obrero, campesino, ambientalista, indígena y cultural desde 1977. Participante de la lucha armada revolucionaria (1977-1988); miembro del Frente Guerrillero Américo Silva. Sometido a persecución política y juicio militar en 1982. Actividad revolucionaria clandestina durante 1982-1988. Fundador de la Unión Nacional de Trabajadores-Zulia y miembro de su comité ejecutivo (2004-2012). Integra el consejo consultivo de la Federación Bolivariana Socialista de Trabajadores del Zulia (organismo que sólo ha sido convocado en una oportunidad en cinco años). Ha sido director de las Divisiones de Extensión y de Formación General; Secretario Docente de EUS; Coordinador de la Unidad Académica de Antropología, del Diplomado en Consejos Comunales (cinco cohortes graduadas) y el Diplomado en Formación Sindical con (cinco cohortes graduadas) en la Facultad Experimental de Ciencias (FEC). También ha coordinado la Zona Zulia-Falcón del Ministerio del Trabajo (2004). Ha publicado: El movimiento de trabajadores en Venezuela durante la revolución bolivariana: 1999-2012 (2017); Movimiento estudiantil y proceso político venezolano (2007); El protagonismo popular en la historia de Venezuela (2008-2015); Los Consejos Comunales y el Socialismo del Siglo XXI (2009); y Venezuela ante la globalización, la crisis mundial y los retos de su desarrollo (2012), además de 5 capítulos de libros científicos, 45 artículos científicos y 50 ponencias en eventos nacionales e internacionales. Es miembro del Programa de Estímulo a la Investigación (PEII), nivel C. Egresó en pregrado con 19,41 puntos de promedio (LUZ, 1994). Ha dirigido 10 proyectos de investigación en la FEC-LUZ. Actualmente dicta semestralmente las materias de Historia de Venezuela, Historia de América, Intercambios económicos y simbólicos, y Poder y Movimientos Sociales, en la Licenciatura en Antropología de LUZ. Ha dictado los seminarios Lucha de clases en el siglo XXI. Movimientos sociales y formas de participación política; y El análisis marxista y la sociedad global del siglo XXI, en el programa de Doctorado en Ciencias para el Desarrollo Estratégico de la Universidad Bolivariana de Venezuela, en Maracaibo. En la División de Extensión de la FEC desarrolla anualmente seminarios sobre: Crisis política en Venezuela; Marxismo y Antropología; Movimientos Estudiantiles en Venezuela; Movimiento de Trabajadores en la Venezuela Contemporánea; Crisis Económica Mundial y su repercusión en la economía venezolana; Movimientos Sociales y Protagonismo Popular en la Historia de Venezuela (dictado también en el Centro Internacional Miranda -CIM- y en Fundacite-Mérida en 2016); y el seminario La Lucha Armada en el Oriente de Venezuela: 1965-1990, en el CIM (2017). Es coinvestigador en el Proyecto: “Historia de los frentes guerrilleros Antonio José de Sucre y Américo Silva: 1966-1990”, Centro Nacional de Historia (2016-2017). Investigador principal en el proyecto “Identidades en el estudiantado de la Universidad del Zulia” y del programa de investigación “Universidad del Zulia: comunidad, organizaciones e identidades” (2017-2019).

 @cruzcarrillo09

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