La mujer al acecho

Se están dando situaciones que levantan los ánimos. Las gracias de nuevos tiempos que rompen las reglas establecidas, de publicidad sobre todo, ventilan el callejón urbano colmado de contradicciones que ni los que las fomentan las entienden. Nuestras neuronas están contaminadas, nuestros huesos cansados, y nuestra ciencia cada vez más cómplice de la incredibilidad del hombre, antes que confianza, es preocupante su mal agüero que provoca en cambote, del mazacote que ha creado y la ha desbordado.

En esta situación desesperada, hallamos a ella, la mujer, incólume en su fe. La misma que te parió letra, lágrima y victoria. Sólo que ahora hay un detalle que desconoces, hombre, hermano. No te llevas una vez más el laurel cultivado por ella, si ella es la que se construye muy a tu pesar, a pesar de ti, aunque no lo manifiestes. La mujer viene por sí misma, por su valor. Sabe su lucha. Se está pariendo en las promociones que doblan a las masculinas; su poder es silencioso, tal cual el de Las Madres del Barrio, cimiento de Luz y Moral que no se publicita. Y menos ahora que la violencia se pavonea, la mujer sale enfática a lo que sea, sus dones la protegen, nada tiene que perder, sumando tras sumando, quiere cultivarse y defenderse primero, sabe que es muerta de a miles en México o Palestina, aún así en medio de la borrasca militar fascista, las mujeres de la Plaza de Mayo logran con su vuelta al mundo que han dado alrededor del gigantesco obelisco, los frutos hilada tras hilada. Mas todas ellas no buscan su brillo, lo más dignificante y vergonzoso. La justicia y la igualdad es su grito, emergencia, bandera, su esencia, a ella responden.

Sale del rincón del hogar, de la burka talibán, de la mirada al piso. Se proyecta en hechos. Se adueña de los espacios que la valoran. Suma una tras una, sabe que es ladrillo aunque se sueñe teja. Siempre mira su casa desde el jardín de su inocencia. Mirada como fin último, es el non plus ultra de la decadencia consumista, Sus días agotan las últimas píldoras a ritmo reggaetón y triple X en bacanales VIP. Pero la mujer como principio, nacimiento de un nuevo hacer no oculta sus poderes, mirada, sonrisa, ser, la razón por la que tiene matriz y suave la piel. Simple su enseñanza: La caricia no va a la guerra. La sangre que nace de sí está hecha para ruborizar las mejillas, para el encuentro esperado, para eso es hembra, compañera, madre. La sangre vertida en la violencia no es espectáculo de nada. De nadie. La vida es un misterio andante en esta maravilla que somos pasajeros, como tal conocer su disfrute, es parte de su chispa. Para eso también es Mujer.

La mujer no conoce su verdadera esencia porque aún se mide desde las reglas que hizo para ella su compañero y dueño, el hombre. Los intentos que está dando la humanidad para su sanación solo serán enderezados al entrelazar las dos esencias para su acción conjunta. El mundo en las manos del hombre, no ha detenido su desenfreno. Los más preclaros guías de todos los tiempos, hablan del abandono egótico para que el SER invada la vida, que el Ser de nuestro presente se hace vida y amor en lo que manifestamos. Hoy se puede analizar a simple vista, que el freno es de una emergencia inexorable, que el freno al hombre -ad litteram- luce como antorcha antes que dilucidar tesis socioeconómicas, antes que la mentira y falsas democracias exploten la paciencia de las masas. Y si hay alguien que está cansado ES la mujer. La madre de las masas. Conexión entre Tierra y Hombre.

Mujer es este viraje, este cambio. La hembra, mujer, madre Tierra lo ejecuta. Mujer-Ser debe asimilarlo; lo está asimilando. Hora del poder, lo que existe tiene poder, hora de conocerlo. De descubrirlo en lo que educa, mientras más se conoce de su ser-mujer, el hombre se libera. Nada que ver con homosexualidades. El dominio del hombre sobre su género acompañante, la mujer, lo llevó a separarse de ella, dio cabida a lo ofensivo que es cualquier cercanía o semejanza, o afinidad con ella. El miedo a la mujer es el peor enemigo del hombre. Se “masculinizó” más al pactar con la muerte del metal, para separar su camino del de ella, la execró. Hizo un solo camino. Y la mujer viaja el camino que le ha impuesto su compañero. Siglos ha. Si alguien ha creado la esclavitud ese es el hombre. La mujer su primera víctima.

Lo pragmático tiene sus dos vertientes que en el hombre significa además viajar en línea recta, en la mujer, saber adaptarse. Esto no es nuevo. Pero andar en línea recta implica los valores de ella, esto es, el tesón (pase lo que pase), tenacidad, gallardía: el honor, o el mantener vivos los principios. En la mujer en cambio, el aparato progenitor le infiere su tesón, honor, a la vida que gesta, léase, a la vida en sí, antes que la rectitud, que puede conllevar la aceptación de la muerte en aras a esa rectitud. Para la mujer, la vida ES la rectitud de donde se proyectan todas las demás vertientes. Es el ojal de entrada a SU hogar. Luego, todas las corrientes, doctrinas que manifiestan o ejercen el cultivo en favor de/a la vida, son femeninas, así tenemos que Educación es femenina, como lo es la Medicina, la Cocina, con sus afines, la justicia, nadie mejor que ella para dirimir, comprender. Mientras la vida humana más sabia es en estas vertientes, más fácil hará su acceso al conocimiento, o sea, más Mujer será. La revolución ES femenina, busca la protección y crecimiento de sus hijos.

La mujer debe conocerse, aprender a buscarse, sus arcanos, convalidarlos con su circunstancia actual, aprender a reunirse, apoyarse, que la mujer multiplica su energía al estimularse con la amistad femenina, nada que ver con homosexualidades, que los mitos y tabúes apresan su accionar diario, la encasillan en bochorno mercantil, que debe provocar su cultivo; aprender ir contra marea, que es con ella la marea macha, que es la mujer el centro de huracán, la que puede diluir la tormenta en vasta semilla de oxígeno más allá de la curva de sus caderas para el consumo, y si no, que lo descubra de sí misma, que es otro el mundo cuando está con un libro en la hierba, la visión de sus caderas son la curva del universo que la elevan.

Mujer es otra cosa. Alimento. No vallas. ¡Qué mirada imborrable cuando mujer está enamorada! A pesar de los pesares apuesta al hombre para la gesta trascendental que lo nació y lo nace a diario. Para la Paz. Beso del poder, Mujer es principio del mundo que aún desconocemos.

arnulfopoyer@gmail.com


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Arnulfo Poyer Márquez


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