Bolívar vive, la lucha sigue

La oligarquía venezolana realizaba cada 24 de Julio actos protocolares y solemnes alusivos al nacimiento de Simón Bolívar, rindiéndole honores militares. Los rituales abundaban en discursos formalistas: Nacido en Caracas en fecha tal…, de nombre tal…, su padre fue…, su madre fue…, quedó huérfano a la edad de…, su maestro fue…, contrajo matrimonio con… y murió en… Sin embargo, en lo relativo a tales acontecimientos de la vida de Simón Bolívar la oligarquía oculta que:

· Naciendo en familia acaudalada combatió a los estamentos oligárquicos; primero a los realistas, y después, a los falsos independentistas de signo oligárquico.

· Recibió de Simón Rodríguez una educación para la libertad, centrada en la Igualdad y la Justicia Social.

· Murió en el exilio por haber sido perseguido por los falsos independentistas y expulsado de Venezuela.

Además de falsear por ignorancia, omisión o mala fe esos datos elementales de la vida de Bolívar, la historia oficialista escrita por la oligarquía, ha ocultado durante casi dos siglos aspectos tan destacados de su vida y obra como su compromiso radicalmente antiimperialista e integracionista de la América Meridional, centrado en lo social: educación y salud para todas y todos; abolición de la esclavitud y repartición de tierras para indígenas, afrodescendientes y campesinos. Tampoco han merecido reconocimiento y divulgación las ideas conservacionistas; ni aquellas sobre la influencia nefasta de la religión cuando ésta se pone al servicio de los intereses de los poderosos; o las que centran el papel de la economía en función de cubrir las necesidades de la sociedad en términos equitativos.

Reverdece la Revolución Bolivariana

Aunque el ideario bolivariano se mantuvo vivo durante el siglo XVIII, siendo la Guerra Federal la expresión más genuina de ello, en el siglo XX la oligarquía instauró la desmemoria y la tergiversación de los procesos histórico-sociales emancipatorios. El juramento por un pequeño grupo de militares patriotas en el Samán de Guere (Turmero,1982), de combatir las cadenas que oprimen al pueblo por voluntad de los poderosos, prendió nuevamente la llamarada bolivariana en los cuarteles. Unos años más tarde, la sublevación popular antineoliberal de los días 27 y 28 de Febrero de 1989, conocida como el “Caracazo”, provocó una conmoción en el país y determinó la radicalización revolucionaria en el ámbito militar, ya que se habían empuñado las armas de la República para masacrar al pueblo que exigía Justicia. Se conformaron dos bandos: quienes masacraron al pueblo siguiendo la lógica de la obediencia debida y dijeron “es una orden, no hay nada que hacer” y, quienes se detuvieron a pensar sobre la marcha de los acontecimientos sobre la esencia de su misión en resguardo de la República y la democracia, que ya no podían seguir siendo conceptos vacíos: ¿Cuál República y cuál Democracia y al servicio de quiénes? El pensamiento y el espíritu revolucionario de Simón Bolívar, Simón Rodríguez y Ezequiel Zamora aportaron las ideas y el ánimo para reemprender la causa patriota frustrada por casi dos siglos.

La causa bolivariana revolucionaria insurge en la palestra pública con las rebeliones militares de Febrero y Noviembre de 1992, cuyo objetivo fue el de convocar el Poder Constituyente Originario del pueblo venezolano para corregir el rumbo del país. Desde entonces, muchos acontecimientos han dado cuenta del resurgir bolivariano de Venezuela, entre ellos la convocatoria en 1997 del Congreso Anfictiónico en Caracas (171 años después del Congreso Anfictiónico de Panamá, convocado por Bolívar); el triunfo electoral en las elecciones presidenciales de 1998; la convocatoria a elecciones para convocar a la Asamblea Nacional Constituyente, el triunfo electoral en la conformación de dicha Asamblea y el triunfo electoral que refrendó la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela en 1999.

¿A qué apunta ese proceso?

El nivel de deterioro generalizado de la vida de la República, moral, educativo, sanitario, político, institucional, productivo, financiero, de infraestructuras físicas y de postración ante los dictámenes imperialistas de las grandes corporaciones transnacionales, despertó en el pueblo la necesidad impostergable de emprender cambios profundos para recuperar el camino iniciado por los próceres de la Independencia, para alcanzar una vida digna para todos y todas. La vida y obra de Simón Bolívar es ejemplo y fuente de inspiración de esa toma de conciencia social por las mayorías excluidas, que ahora celebran el nacimiento del Libertador no como una fiesta oficial signada por el formalismo del Estado burgués, sino como una fiesta popular, ya que Bolívar, como tantos otros hombres y mujeres patriotas cobran vida en el sentir popular.

¿Qué celebramos?

Celebramos el advenimiento en la América Morena de un ejemplar revolucionario que luchó por su pueblo y derrotó al ignominioso imperio español, que sumió a estas tierras en el más grande genocidio, etnocidio y saqueo de la historia de la Humanidad.

Celebramos la gesta bolivariana, que ya no está apresada en los libros sino que está en las calles y campos de Venezuela, porque está siendo retomada por el pueblo para reconstruir la República y, más allá, tender puentes de solidaridad y cooperación a todos los pueblos del mundo, especialmente a los pueblos hermanos de la América Meridional, con los cuales compartimos un origen y un devenir comunes.

En su Discurso de Angostura, pronunciado ante los legisladores del Congreso de Angostura (actual Ciudad Bolívar) en Febrero de 1819, al que Bolívar calificó como “fuente de la autoridad legítima, depósito de la voluntad soberana y árbitro del destino de la nación”, esgrimió algunos argumentos que en su opinión debían regir el rumbo de Venezuela, esas ideas tienen hoy plena vigencia:

Sobre los riesgos y responsabilidades que entraña la democracia afirmó: “Sólo la democracia, en mi concepto, es susceptible de una absoluta libertad; pero ¿cuál es el gobierno democrático que ha reunido a un tiempo, poder, prosperidad y permanencia?”

Sobre la responsabilidad del ejercicio de Soberanía afirmó: “¿No dice el Espíritu de las Leyes que éstas deben ser propias para el pueblo que se hacen? ¿Que es una gran casualidad que las de una nación puedan convenir a otra? ¿Que las leyes deben ser relativas a lo físico del país, al clima, a la calidad del terreno, a su situación, a su extensión, al género de vida de los pueblos? ¿Referirse al grado de libertad que la Constitución puede sufrir, a la religión de los habitantes, a sus inclinaciones, a sus riquezas, a su número, a su comercio, a sus costumbres, a sus modales? ¡He aquí el Código que debíamos consultar, y no el de Washington!”

Advirtió Bolívar sobre la dificultad de la (…) “ciencia de crear y conservar las naciones con leyes propias, justas, legítimas, y sobre todo útiles. No olvidando jamás que la excelencia de un gobierno no consiste en su teórica, en su forma, ni en su mecanismo, sino en ser apropiado a la naturaleza y al carácter de la nación para quien se instituye.”

Señaló Bolívar que el goce de la Libertad y la Democracia dependían del equilibrio y estabilidad de las instituciones: “Que se fortifique, pues, todo el sistema del gobierno, y que el equilibrio se establezca de modo que no se pierda, y de modo que no sea su propia delicadeza, una causa de decadencia. Por lo mismo que ninguna forma de gobierno es tan débil como la democracia, su estructura debe ser de la mayor solidez; y sus instituciones consultarse para la estabilidad. Si no es así, contemos con que se establece un ensayo de gobierno, y no un sistema permanente; contemos con una sociedad díscola, tumultuaria y anárquica y no con un establecimiento social donde tengan su imperio la felicidad, la paz y la justicia.”

La falsa conciencia inculcada por la oligarquía adormeció a gran parte del pueblo, aprovechándose de la riqueza petrolera que les permitió premiar la ignominia de los traidores, comprar las conciencias de algunos de quienes por su formación académica o intelectual o por las posiciones que ocuparon en las instituciones de la social, debían haber tenido mayores cuotas de responsabilidad social y, confundir a amplios sectores populares, repartiendo migajas y ofreciendo un progreso que nunca llegó para las mayorías.

Intentaron borrar de la memoria histórica popular las raíces de la nacionalidad americana y de la República, pero la Revolución Bolivariana ha rescatado del exilio el ideario y el espíritu bolivarianos, confirmando lo expresado por el poeta de la Patria Grande Pablo Neruda: “Bolívar despierta cada cien años cuando despiertan los pueblos”, idea también recogida en una de las consignas más recurrentes en las manifestaciones callejeras del pueblo bolivariano: “Bolívar vive, la lucha sigue”...


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