La Paz del Guerrero

Las mujeres y los hombres que han padecido la preparación para el combate, vivido las angustias del enfrentamiento armado, sufrido las heridas y laceraciones físicas y sicológicas de la lucha, arriesgado vida, libertades y sueños en medio de un conflicto bélico, vivido de cerca la muerte de un amigo o compañero, son los que más conocen y valoran el sentido real, existencial, vivencial, de la Paz.

Y los pueblos que la han vivido, sea como agredidos por fuerzas propias y extrañas e, incluso, aquellos pueblos que sirven de instrumentos de sus gobiernos para integrar ejércitos de conquista y rapiña de otros pueblos, también terminan entendiendo el sentido y la importancia de la Paz, como base de su seguridad, bienestar y felicidad de la Humanidad.

Por eso, cuando el Teniente Coronel Hugo Rafael Chávez Frías, ejerciendo el supremo mando de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana con grado de Comandante en Jefe, en su condición de Presidente Constitucional de la República Bolivariana de Venezuela, se dirigió desde la tribuna de oradores de la 64 Sesión Ordinaria de la Asamblea General las Naciones Unidas para hablar de la Paz, lo hizo con pleno conocimiento y conciencia acerca de la importancia que tiene para Venezuela, Nuestra América y la Humanidad, los esfuerzos que debe hacer la O.N.U. y sus Estados Miembros, para resolver todas las situaciones de conflicto armado internacionales y nacionales que afectan la paz y la seguridad internacionales, con el fin de que las riquezas de este bello planeta azul y las maravillas inventadas, creadas y producidas por la mente y la fuerza de los seres humanos, sean dedicadas, enteramente a generar “ la mayor suma de felicidad posible, la mayor suma de seguridad social y, la mayor suma de estabilidad política” en el planeta, tal como lo sonó nuestro Libertador Simón Bolívar para Nuestra América.

El comienzo del siglo XXI ha sido suficientemente aleccionador sobre el efecto destructivo de la guerra, el daño humano y material irreparable de sus consecuencias y los efectos devastadores que los conflictos armados tienen sobre la construcción de una verdadera comunidad internacional basada en la Paz, la Solidaridad, la Cooperación para el Desarrollo y el Respeto de la Dignidad de las Personas y los Derechos Humanos.

Esas trágicas experiencias de la Humanidad en el siglo XXI, tienen como referencias, los efectos devastadores de las dos guerras inter-imperialistas de los años 1.914-1.919 y 1.939-1.945, las guerras anticoloniales de Asia y Africa, los conflictos antiimperialistas de Indochina y el Medio Oriente y las decenas de conflictos regionales, interestatales e intra-nacionales, que suman más de cien millones de personas asesinadas en las guerras, cientos de millones mutilados y fallecidos por hambres y enfermedades en los escenarios bélicos y pos-bélicos e, incalculables daños al patrimonio material y cultural de los pueblos, los cuales han significado años de atraso para el desarrollo de la Humanidad y de resentimientos y recelos entre los pueblos.

Sin embargo; también las guerras - y Colombia, Afganistan e Irak son prueba de ello - han generado una conciencia civilizatoria que arroja dos conclusiones fundamentales: ahora son imposible las guerras victoriosas, porque los daños a los pueblos de los Estados o fuerzas contendientes les son insoportables y, por otro lado, la guerra carece de la legitimación y apoyo moral y social de la inmensa la mayoría de la Humanidad, lo que impide justificar y, mucho más, apoyar su existencia; salvo que, en el extremo de la imposibilidad de imponer la Paz y estando en peligro la propia sobrevivencia de un pueblo, una Nación o un Estado reconocido, el agredido apele a su derecho legítimo a la rebelión frente a la opresión o, a la resistencia, en contra de una fuerza agresora, con el seguro apoyo de quienes desde la Paz en el Mundo, defendemos la Justicia.

De allí que el comandante Hugo Chávez Frías, al desenmascarar los enigmas del discurso de presidente de los Estados Unidos, Barak Obama, ante la misma Asamblea General de la ONU, al hablar de Paz, pero adquiere bases militares en Colombia, permite apoyos al Golpe de Estado de Honduras y activa la Cuarta Flota en los mares de Nuestra América, confirmó que el gobierno revolucionario de la República Bolivariana de Venezuela, tiene una clara y consistente política de Paz en su pueblo, con sus vecinos y con todos los pueblos del Mundo, la cual esta basada en la Constitución de la República y en respeto a los principios consagrados en la Carta de las Naciones Unidas y relacionada con políticas de cooperación, solidaridad, e integración de los pueblos para el desarrollo sustentable y sostenible, con Justicia Social y, en el marco de un mundo multipolar, en donde se democraticen los organismos internacionales y se garantice la Paz y la seguridad internacionales, el respeto a la dignidad de las personas y la protección de los derechos humanos. Pax Semper!

yoelpmarcano@yahoo.com


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Yoel Pérez Marcano


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