Chávez es Chávez

El eterno propósito de la revolución  debe seguir su curso porque el cambio real y permanente está destinado a seguir ocurriendo en  nuestro país. Nada de detenernos a contemplar la confusión transitoria que quieren sembrar los enemigos de Chávez, del estado y la democracia venezolana. La revolución bolivariana es la vida que tenemos por delante para hacer el trabajo, desarrollar los proyectos y cumplir cada una de las tareas y metas propuestas; de allí que miremos el provenir de la patria con los ojos de la fe.

 La fuerza propulsora de la revolución tiene su fulcro en el liderazgo, la visión y capacidad de mando de Hugo Chávez, quien encendió de nuevo la llamarada de la esperanza, el fuego ardiente  de nuestro pueblo y del resto de los pueblos del mundo. No debemos desmayar ni un instante en apoyar al comandante Chávez durante la incesante y difícil lucha revolucionaria.

 Chávez es Chávez. Es nuestro líder, indudablemente. Es el guía y  constructor de un nuevo ideal de revolución, esa que es pacífica, democrática y contundente.  Chávez es un fenómeno político, tal como lo señaló recientemente el cineasta Oliver Stone. En contraposición, busquemos en los rastrojos de la oposición y sólo encontraremos escombros errantes que huyen cobardemente como los verdaderos “comefangos”. A cada paso que dan, en su huida cobarde van dejando la marca de las bestias, por su irracionalidad, su odio, su pensar distorsionado y planes descarriados. Y como no moran en la verdad, cada día se hunden en las tinieblas del rencor, que los arrastra hacia el exilio,  la clandestinidad o la mediocre lucha mediática   

 La locura real de la oposición es tratar de hacer lo que no se puede hacer: saltarse el tiempo constitucional, saltarse la realidad. Ya es hora, el tiempo es la mejor prueba de que ha llegado el momento para desenmascarar la inmoralidad y la intolerancia opositora y su lucha irracional contra el gobierno, la democracia y la legalidad. El discurso de “no más Chávez”, fue un delirio de la ignorancia, una creencia ficticia. De verdad, algunos personajes de la oposición dan pena ajena porque son individuos mentalmente defectuosos, socialmente ineptos, políticamente mediocres y pobres de espíritu. La ignorancia produce sospecha y la sospecha es incompatible con la rectitud.

  Chávez es Chávez. Es nuestro presidente legítimo y constitucional que en diez años ha ganado y ejercido el poder con plenitud, a través de los votos y con el respaldo y la conciencia de la mayoría del pueblo. Está demostrado que hay que apoyar sólo aquellos líderes que sean más adecuados para sobrellevar las responsabilidades sociales y políticas. Chávez está probado en el examen de estas y otras exigencias. De allí que hay que elegir aquellos individuos que sean técnicamente capacitados, intelectualmente competentes, socialmente leales y moralmente aptos. Gracias a dios,  no nos hemos equivocado  

  Siga adelante comandante Chávez. Lo más importante es que cada día avancemos hacia nuestra maravillosa transformación como seres humanos y como sociedad. Ante la muerte anunciada de la teoría capitalista los pueblos de mundo deben ir aprendiendo a vivir en el socialismo. Finalmente, Chávez es Chávez, aquí y más allá del sur de las fronteras.

Politólogo. 

eduardojm51@yahoo.es  




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Eduardo Marapacuto


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