Lease: José Miguel Vivanco

Carta a un mercenario




Señor

José Miguel Vivanco

Director

Human Rights Watch

Washington




Señor Vivanco,



Debo confesarle que inicialmente me molestó cuando leí que el vicepresidente venezolano José Vicente Rangel lo había trataba a Ud. de mercenario. Era que todavía no había leído su insólita y malintencionada declaración, donde tendenciosamente le pide a César Gaviria, en su condición de Secretario General de la OEA, que active la Carta Democrática de la OEA en Venezuela.



¿Cómo se atreve Ud. a hacerle semejante solicitud a Gaviria tratándose de un gobierno encabezado por el Presidente Chávez que, a instancias suyas, incluye el referendo revocatorio en su Constitución, referendo revocatorio al cual ahora se somete en gesto loable de demócrata que ningún otro presidente latinoamericano había protagonizado hasta hoy?



¿Por qué no acude Ud. a la OEA para protestar por la falta de independencia de poderes en Colombia, donde Alvaro Uribe, en acto ominoso, violentando todo principio democrático y ético, ha comprado abiertamente la conciencia de los congresistas para que modifiquen la Constitución, aprobando la reelección al cargo de Presidente de la República, porque aspira a gobernarnos otros cuatro años más?



Ningún colombiano desconoce hoy el tráfico de influencias que a través de puestos públicos y prebendas ha adelantado la administración Uribe Vélez en el Congreso de la República. Los debates en el Congreso y los artículos de prensa que se han dado abundantemente sobre el tema han sido el objeto de la comidilla diaria del mundo político y de la gente del común. ¿Es eso un respeto a la separación e independencia de poderes que Ud. pretende defender? ¡Qué diferencia con Chávez que promueve el revocatorio y se somete a él! Y Ud. se atreve, en acto digno de pirata, a señalarlo como enemigo de la democracia. ¡Cuánta falta hace la presencia de Cristo para que lo señalara a Ud. con sus parábolas demoledoras!



Solo me queda repetirle el versículo de Job que dice: "Si el mal era dulce a su boca, si lo ocultó bajo su lengua, si allí lo conservó y lo retuvo, y lo guardó en medio del paladar, su comida se corrompe en el estómago, y se vuelve veneno en su interior. Tiene que vomitar las riquezas que tragó, la Vida las hace salir de su vientre" Job 20, 12 –15



Atentamente,


GLORIA GAITÁN JARAMILLO

Colombiana – c.c. 20’144.757 de Bogotá



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Gloria Gaitan Jaramillo


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