Educación, Cultura y Defensa Nacional

En virtud del problema y de las amenazas que el proceso revolucionario y
nuestra soberanía nacional en sus más diversos órdenes está comprendida. Se
hace necesaria y hasta vital la necesidad de que la ciudadanía se organice
para que defienda sus valores, su forma de vida y el territorio nacional.
Para los que señalan de que Venezuela está en crisis están totalmente en lo
cierto, y Venezuela está en crisis porque vive un conflicto histórico que
tenía que venir entre una clase política que surgió a raíz de la caída de
la dictadura de marcos Pérez Jiménez en 1958 y que han detentado el poder y
se resisten a perderlo y las clases populares, los excluidos de siempre que
tratan de incluirse en un sistema que sea, como lo señala el artículo 3 de
la Carta Magna: ?.

Un Estado social de Derecho y de Justicia?. En virtud de
ello, el 11 de Abril de 2002 se produjo el primer zarpazo de la oligarquía
fascista y terrorista que casi destruye la democracia venezolana. Y en
diciembre de ese mismo año, la misma oligarquía arremete con todo su poder,
para destruir el Estado Nacional venezolano. La meta de estos sujetos ,
como viudos del Pacto de Punto Fijo y de hecho, pensar de que ellos no
tienen proyecto es un error del tamaño de una catedral; realmente lo tienen
y consiste en líneas generales en desmantelar de manera pronta, oportuna y
eficazmente el Estado Nacional venezolano, poniendo nuestra sociedad al
servicio de los planes de desarrollo trasnacional promovidos por el Fondo
Monetario Internacional. Si entendemos que la educación es el medio que
capacita a las personas para conocer objetivamente la realidad, la cultura
es la percepción que tiene dicha persona con el colectivo de otros sujetos,
de la calidad de su relación con la variabilidad de procesos socio-
históricos que integran su realidad. Por ello, la cultura, que tiene una
gran importancia estratégica en la formulación de políticas públicas, ha
sido tanto en la IV como en lo que va de V República en una de las
principales víctimas del proceso de desnacionalización de la sociedad
venezolana iniciada en 1960 con la trivialización y el relegamiento de la
historia y la cultura nacionales y la creación de una burocracia cultural
improductiva. La política cultural del proyecto civilizatorio puntofijista
no ha muerto, estaba de parranda. Muchos diputados que dicenser
progresistas, lamentablemente sin mucha visión histórica, se aprestan a
servir de tontos útiles para mantener con vida aquella parte del proyecto
neo colonial. Por todas estas razones expuestas, la destrucción del Estado
Nacional es un requisito sine qua non que debe cumplir el imperio para
poder apoderarse de nuestro petróleo, de nuestras fuentes de producción de
energía eléctrica. Para lograr este objetivo, o ellos pensaban así hasta
hace algún tiempo, no era necesario de que el imperio pasase a la acción
directa, enviando ejércitos a tomar posesión del territorio nacional,
apoderándose de toda la infraestructura de P. D. V. S.A. y de la C. V. G.
Bastaba con desnacionalizar la mentalidad de los venezolanos, trivializar
los contenidos de nuestras formas culturales y fomentar el autodesprecio
por nuestro propio modo de vida.

Con esto se logro que muchos sectores de clase media y clase alta obtener
un tipo de venezolano egoísta, sin capacidad crítica, sin posibilidad de
definir su espacio en la historia nacional y menos en la internacional,
insensible a los problemas existenciales de su propio pueblo, ignorante de
los fundamentos de su propia cultura, alienado a los valores y a los
intereses geopolíticos y económicos del imperio. Para los sectores
populares, la cultura punto fijista trató de producir una sociedad
idiotizada, servil, deslumbrada de su propia miseria. Curiosamente, fue
allí donde la predica de Hugo Chávez pudo introducir un mensaje de
autoestima e identidad cultural positiva que ha permeado exitosamente hacia
los sectores medios e incluso altos de la sociedad venezolana. Recordando
al maestro Luis Beltrán Prieto Figueroa, el exponía en 1944 las tesis del
humanismo democrático, las cuales se fundamentaban en la formación del
hombre en la plenitud de sus atributos físicos y morales como factor
positivo del trabajo productivo y el dominio de las técnicas exigidas por
el desarrollo económico.

La educación, según Prieto Figueroa, debía capacitar al individuo para la defensa del sistema democrático, única garantía de la vigencia de los derechos civiles y políticos esenciales para el desarrollo de la persona humana. El objetivo fundamental de la educación era, pues, la transformación cualitativa de la sociedad y no ser como lo ha sido y lo sigue siendo por ahora, el principal instrumento de la desnacionalización de la mentalidad y de la cultura de los venezolanos.

El humanismo y el estudio de los problemas nacionales en nuestra educación
pasó a un segundo plano y se incentivó el modelo desarrollista consumista.
En la enseñanza de la historia y geografía no se tomaron en cuenta las
diferencias culturales entre los diferentes modos de vida dela población
venezolana, los cuales, por otra parte han sido objetados físicamente por
las características del desarrollismo urbano y rural. La televisión se le
dio el carácter de medio de educación informal, no para crear valores
culturales y sociales positivos, sino para desnaturalizar el proceso
creativo, cultivar la mediocridad, la vulgaridad y la violencia.

La cultura de masas se ha utilizado como una forma de evadir la realidad, de divulgar la sumisión a la dependencia económica, al consumismo y a la cultura neo
colonial. Los niños y niñas, ignorantes de su historia nacional y regional,
de la base física y geográfica que la sustenta, encuentran que ser
venezolano es hablar un mismo idioma, tener dinero a manos llenas, tener
hierro y petróleo, bonitas misses, estar al día en todos los cambios que
impone la moda comercial. Se trata, en suma, de la frivolidad transformada
en identidad cultural.

Todo proyecto político de país posee una dimensión cultural, la cual se
expresa en la diversidad de estilos de vida y formas socioeconómicas que
integran la sociedad económica nacional. Si la educación es el medio que
capacita a la persona para conocer objetivamente la realidad, la cultura es
la percepción que tiene dicha persona de su relación con el colectivo de
otros sujetos, de la calidad de su relación con la variabilidad de procesos
socio históricos que integran su realidad. Como lo han demostrado hasta la
saciedad la conspiración genocida y criminal de los medios de comunicación
social venezolanos, disociar, dislocar aquellas dos dimensiones, produce un
efecto letal sobre la vida social, sobre la vida de relación, sobre la
capacidad de conocer e interpretar equilibradamente la realidad social.

La capacidad defensiva de una Nación como Venezuela, rica en recursos
naturales, no se fundamenta solamente en la experticia de los ejércitos
para resolver los problemas estratégicos de espacio, tiempo y movimiento
que plantea una campaña militar. se fundamenta, primariamente, en la
posibilidad de contar con individuos ideológicamente comprometidos con la
salud y el destino de la sociedad, de la patria venezolana, que tengan una
formación y una capacidad intelectual y física adecuada para resistir al
enemigo bajo cualquier circunstancia, con suficiente creatividad
organizativa para sacar partido de sus propias debilidades materiales en la
tecnología militar. Como lo han demostrado los actos de terrorismo,
paramilitarismo y expresiones anti venezolanas de personas que apoyan el
frente subversivo que llaman Coordinadora Democrática, el sub producto más
letal del proyecto puntofijista que es la formación de un segmento
minoritario venezolano sin conciencia histórica, desconocedora de la
relación que existe entre historia, cultura y territorio nacional
venezolano. La campaña mediática anti nacional insertó en esas mentes, ya
alteradas por 40 años de políticas educativas y culturales perversas, el
cóctel conceptual ya probado con éxito por las minorías dominantes del
régimen del apartheid en Sudáfrica, que en nuestro caso integra una cultura
transnacional afincada en los valores cubano americanos de Miami,
de?supremacía blanca?basada en el racismo, en el intento de crear ?Enclaves
étnicos? en el sureste y este de caracas y de otras partes del país; de
promover una política de limpieza étnica y violencia física y judicial,
incluso el asesinato, contra todos aquellos que no pertenecen o comulgan
con la ideología de los grupúsculos racistas que habitan en dichos
enclaves. La peligrosa conducta de los dirigentes de dichas minorías y sus
seguidores se transparenta en los ya famosos partes de guerra transmitidos
por los medios televisivos y coreados por la prensa escrita, la radio y los
slogans de las marchas, donde se exalta la destrucción del Estado nacional
Venezolano, se clama a gritos por una invasión extranjera que pareciera hoy
más que nunca cercana y que constituye una amenaza y un peligro de
incalculables consecuencias a las que no estamos preparados
suficientemente, se prostituye el uso de la bandera nacional o se suplanta
con la bandera negra fascista con siete estrellas.


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Juan Martorano

Abogado, Activista por los Derechos Humanos, Militante Revolucionario y de la Red Nacional de Tuiter@s Socialistas (RENTSOC).

 jmartoranoster@gmail.com      @juanmartorano

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