El Imperialismo no es una idea trasnochada

Retomar la discusión sobre el imperialismo no debe tomarse como un intento de hacer una apología del término, ni de plantear equívocamente la discusión del tema en términos de "trasnochos”.

Más bien es una necesidad de la humanidad que hoy está auténticamente comprometida en la construcción colectiva de la paz mundial, para lo cual es imprescindible comprender las causas reales y profundas de los conflictos.

Si tan sólo se revisa superficialmente qué es el "Imperialismo", se encuentra en el diccionario de la Real Academia Española en su versión electrónica (http://www.rae.es), que la palabra significa "Actitud y doctrina de quienes propugnan o practican la extensión del dominio de un país sobre otro u otros por medio de la fuerza militar, económica o política". También significa "Sistema y doctrina de los imperialistas". Y define "imperialista" como persona "que propugna el imperialismo"; Estado "que lo practica"; partidario "del régimen imperial en el Estado".

Una revisión más profunda lleva a Lenin- haciendo la salvedad que las definieciones muy breves toman solo lo esencial, dejando fuera unos aspectos importantes, especialmente en las relaciones entre los diversos factores- a definir al imperialismo como una fase superior del capitalismo, en la cual se pueden distinguir cincos rasgos findamentales:

1) la concentración de la producción y del capital llegada hasta un grado tan elevado de desarrollo que ha creado los monopolios, que desempeñan un papel decisivo en la vida económica;
2) la fusión del capital bancario con el industrial y la creación, sobre la base de este "capital financiero", de la oligarquía financiera;
3) la exportación de capital, a diferencia de la exportación de mercancías, adquiere una importancia particular;
4) la formación de asociaciones internacionales monopolistas de capitalistas, las cuales se reparten el mundo, y
5) la terminación del reparto territorial del mundo entre las potencias capitalistas más importantes.

En el aspecto político, Lenin advirtió que la aspiración a la hegemonía del imperialismo es, en general, una tendencia a la violencia y a la reacción, no sólo para apoderarse de territorios para sí, sino también para el debilitamiento de quien lo adverse o quebrante su hegemonía.

En los últimos años, gracias a la concentración monopólica de los medios de difusión masiva, al concepto de Imperialismo se le negó como realidad política, y se descalifió a quien usase el término Imperialismo tachándolo de "trasnochado".

Sin embargo, hay evidencias de que esta idea no es producto de ningún trasnocho personal o "ideológico", sino de una observación política equilibrada y responsable sobre el estado concreto de la correlación de fuerzas en el ámbito geopolítico.

Más aún, ideólogos de la extrema derecha estadounidense - esos a los que algunos intelectuales nacionales le rinden pleitesía (¿por el financiamiento proporcionado desde fuera?)-, desde el año 2000 empiezan a hablar abiertamente de una nueva ideología, a la que nombran con el “trasnochado” término “imperialista”, por medios impresos, electrónicos, radioeléctricos, televisivos, cinematográficos, que en conjunto conforman la denominada "Industria de la Cultura" (Industria cultural), controlada y monopolizada por un grupo de grandes transnacionales en coalición con algunos Estados (entre ellos, EEUU).

Un repaso al trabajo de Philip Golub "La construcción de una ideología imperial"(Question #3, Sept. 2002), así como la lectura crítica de la realidad producida por algunos autores como Carlos Gabetta, André Corten, Martin Lozada, Edward W. Said y Walter Mignolo, entre otros, nos brindan información relevante acerca de cómo grupos y corporaciones defensores y promotores del sistema-mundo establecido, intentan su expansión geopolítica, geoeconómica y territorial, basándose en una especie de delirio triunfalista que propugna supuestas soluciones "inexorables", "inevitables" e "irreversibles", entre las que encontramos una nueva ideología imperialista.

Tales grupos, neo - conservadores, tradicionalistas y reaccionarios, se apoyan en los monopolios mediáticos para difundir globalmente la nueva ideología imperialista, con la cual intentan "justificar" la tentación imperial -hegemónica y excluyente- de EEUU de un "gobierno mundial de guerra fría, sin guerra fría", y de un "Estado globalizador" sustituto del viejo "Estado de seguridad nacional".

Veamos algunos ejemplos del nuevo discurso imperialista:

"Dado que las opciones no imperialistas se mostraron ineficaces (...), la lógica del neoimperialismo es demasiado fuerte para que la administración Bush pueda resistirse a ella" y "(el objetivo de EEUU) debe ser mantener a nuestros vasallos en estado de dependencia, asegurar la docilidad y la protección de nuestros tributarios, y prevenir la unificación de los bárbaros" (Zbigniew Brzezinski, consejero de Seguridad Nacional del ex presidente Carter).

"Afganistán y otros territorios en ebullición imploran actualmente (a Occidente) que imponga una administración extranjera idónea..." (Max Boot, del diario Wall Street Journal, en "Argumento a favor de un imperio estadounidense", Weekly Standard, Washington, 15/10/01).

"Una entidad política que dispone de un poderío militar demoledor y utiliza ese poder para influir sobre el comportamiento de otros Estados, no puede sino denominarse imperio (...) Nuestro objetivo (...) conservar nuestra posición imperial y mantener el orden imperial" (Stephen Peter Rosen , Instituto de Estudios Estratégicos Olin de la Universidad de Harvard,)

"EEUU está dotado de capacidades imperiales"( Charles William Maynes, ex director de la revista “Foreign Affairs” )

"Al igual que la victoria de Roma... la victoria de EEUU en la II Guerra Mundial transformó la nación en potencia universal" (Robert Kaplan, aliado de George W. Bush, consultor de las Fuerzas Especiales del Ejército de Estados Unidos, e integrante de un think tank muy productivo, la New America Foundation NAF)

"Desde que Roma destruyó Cartago, ninguna otra potencia alcanzó las cimas a las que nosotros llegamos" (Charles Krauthammer, columnista neoconservador de The Washington Post) ... "Desde Roma, nunca había existido nación que eclipsara tanto a las demás" (Joseph S. Nye Jr., (, rector de la Kennedy School of Government, Univ. de Harvard), "Ni el imperio de Carlomagno (...) ni siquiera el imperio romano, pueden compararse... Nunca existió semejante disparidad de poder" (Kennedy).

En el libro de Richard Cooper, bautizado con el nombre de "El nuevo Imperialismo Liberal" (The London Observer, Londres, 7/4/02), donde se revela la aplicación política de "dos escalas" de valores diferentes:

"Entre nosotros debemos actuar según las leyes... En otras latitudes, ...debemos volver a los métodos más duros de la era precedente: la fuerza, el ataque preventivo, la astucia, en fin, todo lo necesario para ocuparse de quienes aún viven en la guerra de todos contra todos propia del siglo XIX (...) Entre nosotros respetaremos la ley. Pero cuando actuemos en la jungla debemos utilizar la ley de la jungla... donde el caos es la norma (...) aún cuando los términos de imperio y de imperialismo se han vuelto oprobiosos en Europa, las oportunidades y hasta la necesidad de colonización son tan grandes como lo eran en el siglo XIX... (lo que se necesita hoy en día) es una nueva forma de imperialismo... cuyo objetivo sea... aportar orden y organización".

Golub indica que Cooper posiblemente se inspiró en el historiador inglés de derecha Paul Johnson, quien dijo en 1993 que "ciertos Estados son incapaces de gobernarse a sí mismos (...) El mundo civilizado tiene como misión ir a gobernar esas zonas desesperadas... Hoy en día, EEUU y sus aliados (...) deberán no sólo ocupar sino también administrar Estados terroristas (...) los países que no pueden vivir en paz (...) no pueden aspirar a ser totalmente independientes" (The New York Times, 9/10/01).

Como se puede concluir de los ejemplos anteriores, el concepto de "imperio " es acuñado y se sustenta en la difusión masiva de ideólogos neoconservadores y de derecha estadounidenses, y no precisamente en “trasnochados de izquierda latinoamericanos”.

Dentro de este discurso imperialista, también cabe la nueva doctrina de defensa nacional del actual presidente de los EEUU: el “uso preventivo y unilateral de la fuerza” como “ejercicio del legítimo derecho a la defensa propia” ante lo que su gobierno considera "amenazas inminentes".

Tal doctrina (ya aplicada en Afganistan e Irak), subvierte los principios y valores en los que la ONU “sustentaba” la paz mundial, lo cual convierte al imperialismo, no en una noción "irrealista" producto de una confusión conceptual, sino en algo peor: en un claro programa político que élites poderosas intentan realmente implementar, incluso descalificando toda posición social alternativa y antiimperialista que la denuncie y la contraponga.

Fuentes: Publicación mensual "Question", Año I, · 3, Septiembre 2002, Caracas, Venezuela;
Links: http://www.eldiplo.org/dossier.php3?numero=39&dossier=39/D_05_34
http://www.primeralinea.cl/c_lemonde/09_resumen.asp ; http://www.venpres.gov.ve/archivo/Julio/02-07-2002.htm



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