El Comodato es la Solución Habitacional

Definición groso modo del Comodato: Es un contrato de préstamo de uso gratuito de una cosa no fungible por determinado tiempo. Rige para bienes muebles e inmuebles.

En el caso de la vivienda, debería estar claro que el Estado no podría dedicarse permanentemente a la construcción y venta de ella, por políticamente conveniente que resulte ofrecerlas, construirlas y vendérselas a las familias de menores y medianos recursos.

La construcción de vivienda es en sí misma una de las actividades más dinamizadoras de la economía. Como tal, bien puede dejarse en manos de la empresa privada, pero como esta suele frenar la oferta para garantizarse buenos precios, el Estado debe asumir el compromiso de suplir el faltante cada vez que surja un déficit habitacional.

La regulación de alquilares resulta contraproducente cuando sabemos que a menor tasa de ganancia menor interés en la producción. Los límites de precios también frenan la oferta privada con miras a e mejoras en los precios de venta.

Es un hecho comprobado que en estas sociedades quien tiene un bolívar busca un segundo, y para ninguna familia resulta limitante la tenencia de una casa; por el contrario, la vivienda ha sido una de las formas más seguras de atesoramiento rentable.

Sabemos también que en estas sociedades domina el aburguesamiento, que la ideología del consumismo y ostentación termina privando sobre las ponderaciones de humildad y conformidad cristianas.

Una familia que se forme en un barrio de categoría X tiene la tendencia a mudarse para otra zona siempre que esta resulte socialmente más acreditada. Digamos que el nomadismo burgués es la norma, y no el sedentarismo arcano.

En medio de esa realidad proponemos la figura jurídica del Contrato de Comodato. Una familia comodataria agradecerá la solución de su problema habitacional, se ahorrará los alquileres que hasta entonces cancela a terceros, dejará de vivir bajo la zozobra de un casero amenazante y dispuesto en cada momento a reclamar la desocupación para alquilarla al mejor postor.

El comodatario muy probablemente mejorará de posición económica y entonces querrá cambiar de aires, mudarse a otra zona, comprar su casa propia y dejar atrás condición de tal ya que sus hijos merecen otra vivienda ganada con esfuerzos propios.

Bien, cuando eso ocurra la vivienda vuelve al Estado para que este la sume a su acervo de soluciones habitacionales. El gasto por este concepto bajará mucho y el Presupuesto Anual de Ingresos y Gastos podrá dedicarse a la satisfacción de otras necesidades más perentorias.


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Manuel C. Martínez M.


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