El correcaminos y el coyote

Creo que todos hemos visto y disfrutado de las comiquitas de esta serie. El coyote de la misma (caninus escualidus), que no es coyote cojo, siempre hambriento, gasta cuantiosas sumas de dólares cuya procedencia se desconoce, en proveerse de los más sofisticados equipos de la AGENCIA ACME para tenderle trampas al veloz correcaminos (aquila unum), quien siempre termina eludiéndolas y para colmo, sin que él tenga que intervenir directa o indirectamente, las trampas indefectiblemente se vuelven contra el coyote, mientras el correcaminos, desde lejos, lo observa sonriente y sacándole la lengua. Pero el coyote es terco y no pierde la esperanza de montar en la olla y devorar al correcaminos, mas como está convencido de la imposibilidad de atraparlo por sus propios pies ya que la velocidad de éste es tan grande en comparación con la suya que cuando el coyote va de ida el correcaminos ya viene de regreso, no vacila en seguir recurriendo a la AGENCIA que le suministra sus trampas y le asesora en su montaje. No le importa endeudarse con ella porque sabe que si logra devorar al correcaminos la AGENCIA lo premiará a cambio de disponer a su antojo del inmenso territorio en el cual habita el correcaminos.

La ¡y que oposición! venezolana se comporta exactamente igual que el coyote de la serie y como tal, cada vez que inventa una trampa para tratar de derrocar al Presidente Chávez, sale con las tablas en la cabeza, sin necesidad de que éste haga uso de ningún recurso de fuerza, y viendo cada vez más mermados sus ya escasos seguidores, ante quienes ya no tiene ninguna credibilidad por el repetido uso de la mentira en todas sus actuaciones anteriores, cada una de las cuales aseguraba que sería infalible para el logro de su descabellado propósito.

Y para completar la semejanza, quien provee los fondos y equipos a la ¡y que oposición! es también una AGENCIA norteamericana y la forma de pago a esta AGENCIA es también la misma: la entrega de las riquezas naturales y de la soberanía del país.

Pero existe, sin embargo, una notable diferencia respecto a las comiquitas que no causa ninguna risa, y es que en las comiquitas el único que resulta siempre perjudicado es el taimado coyote, en tanto que en la vida real la más perjudicada es Venezuela, ya que con cada intento de derrocar a Chávez se producen desajustes que afectan el avance del proceso y causan malestar y zozobra en la población, tal como se vió en el último fallido intento, la tan promocionada "Operación Guarimba", con la cual estaban seguros de lograr su nefasto propósito y en cambio lo que obtuvieron fue nuevas deserciones entre sus filas, que se vieron sometidas al secuestro impuesto por unos cuantos aventureros fanatizados por la propaganda mediática, que no saben a ciencia cierta qué es lo que buscan, sino que son simples instrumentos de quienes sí realmente saben lo que quieren y no tienen escrúpulos para tratar de lograrlo


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Ño Leandro


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