La zorra y las uvas

De todos es conocida la fábula de Esopo que este artículo lleva por título, la de la zorra hambrienta que salió en busca de comida murmurando para sí:¡que hambre tengo!. y una tortuga que alcanzó a oírla le dijo: mira esa parra con esas uvas tan apetitosas. La zorra se acercó a la parra y comenzó a saltar hacia los racimos sin lograr alcanzar ni una uva. -Salta más alto­- le decía la tortuga, pero la zorra por más que se esforzó no pudo alcanzar ni una uva, optando por marcharse, no sin exclamar en voz alta: esas uvas no valen la pena, todavía están muy verdes.

La moraleja de la fábula es: Muchos desprecian con sus palabras lo que no pueden lograr con sus obras.

Ante la abundancia de "cambures" que ofrece el panorama electoral, se ha despertado el voraz apetito de muchos políticos. Del lado del gobierno, el liderazgo de Chávez ha sabido imponer un criterio de unidad ante cada opción electoral, logrando presentar en casi todos los casos un solo candidato a cada cargo, pero del lado de la ¡y que oposición! se desató una lucha encarnizada entre los aspirantes quienes luego de caerse a dentelladas entre sí no pudieron ponerse de acuerdo y ahora cada "cambur" es disputado por varios candidatos. Tan sólo para las gobernaciones se han postulado casi 150 candidatos, es decir, un promedio de más de seis candidatos por gobernación.¡Que muestra tan elocuente de unidad! y así aspiran a salir de Chávez. Diría el filósofo Joselo: ¡Por eso es que los matan!.

Entre esa multitud de candidatos y precandidatos descuella especialmente Antonio Ledesma, uno de los pescueceadores más notables de la Coordinadora Fascista, quien ha hecho denodados esfuerzos por alcanzar una de esas postulaciones y poder así, nuevamente, vincularse a la nómina del Estado como lo estuvo a lo largo de muchos años disfrutando de los privilegios que esto le concedía, pero el individuo tiene tan malos antecedentes y tan poco arrastre popular que ha sido rechazado hasta por el mismo mini partido que él fundó, con lo cual "se le fue el gozo al pozo" y ahora, al igual que la zorra de la fábula, anda despotricando de los que hasta ayer eran sus aliados en la perversa confabulación contra el Presidente y que milagrosamente (¿o fraudulentamente?) lograron reunir el número de firmas requerido para formalizar su inscripción ante el C.N.E.

Si no fuera risible por la notable semejanza del comportamiento de este personaje con el de la zorra de la fábula (aparte de la semejanza física con el tío de Herman Monster), podría calificarse de deplorable el espectáculo que ofrece este individuo, descalificando ahora a todos aquellos que "de chiripa" lograron postularse a posiciones que él desearía para sí, pero que imposibilitado de hacerlo por el rechazo que provoca, producto de su obra, pretende no haber participado en la rebatiña por cuestiones de "principios", como si esa palabra tuviera algún significado para él y los de su grupo.

Como diría el amigo Eugenio Carrasco:¡No me jodan!


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Ño Leandro


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