La revolución no debe ni puede admitirlo…

Sueldos que producen no sólo vergüenza sino indignación

Realmente es una vergüenza afirmar que tenemos un sueldo de 10 mil o quince mil bolívares mensuales (10 o 15 millones de los bolívares viejos) como funcionarios del Estado, en cualquier de las instancias de sus cinco poderes, tal y como lo dijo el presidente Chávez, palabras más, palabras menos, en su alocución del sábado 21 de marzo, en la oportunidad en que anunció al país las medidas anticrisis.

Más aún vergonzoso e indigno nos resulta cuando comparamos esos sueldotes con el salario mínimo de Bs. 799,00 que devenga la inmensa mayoría de los venezolanos, así como la muy escasa remuneración que reciben, por ejemplo, los bien sacrificados servidores de la enseñanza a todos los niveles, así como los profesionales de la salud en general, sobre todo los licenciados en trabajo social, los que además de tener muy bajos sueldos (muchos ganan el salario mínimo o un poco más, nada significativo), no son considerados como trabajadores asistenciales, como debería serlo, pues sus responsabilidades las adelantan, a todo evento, en equipo con los demás profesionales de la salud (médicos generales, radiólogos, psiquiatras, etcétera, etcétera), cercenándoles el derecho a tener un horario acorde al esforzado y duro trabajo que tienen, en el cual se mezclan infinidad de situaciones muy especiales, las más nada gratas por lo angustiosas y estresantes que son para los mismos pacientes y familiares, con los cuales deben articular y compartir de manera solidaria, así como encontrarle a las mismas salidas satisfactorias y sin demoras de ninguna naturaleza.

Ciertamente es una bofetada al pueblo esos sueldos escandalosamente altos, a los cuales hay que agregarle, para hacer mucha más criticable esa realidad, los bonos y paquetes de fin de año que tradicionalmente se acuerdan entre gallos y media noche, todo lo cual dan por resultado, en las mayoría de los casos, de una suma no menor a los cinco u ocho salarios mensuales.

El sindicato de trabajadores de la UCV, por ejemplo, está denunciando en los actuales momentos que las autoridades de la “casa que vence las sombras” estudian el proyecto de asignarle a la rectora un bono especial de 90 mil bolívares fuertes y 75 mil para cada uno de los decanos (90 y 75 millones respectivamente de los de antes), no obstante que la institución cuenta con 2.500 contratados que no han podido ser transferidos a la nómina fija porque no hay presupuesto para ello.

La Asamblea Nacional comenzó ya el estudio para su aprobación del proyecto de ley de emolumentos y esperamos que la misma constituya un freno en seco a tanto descaro y se haga justicia en un área que había quedado a la más completa discrecionalidad de los mismos beneficiarios, pues como igualmente lo destacó ese día el Comandante en su comparecencia en la tv, se reparten a fin de año hasta los sobrantes de las partidas del presupuesto que, extrañamente, no eran ejecutadas. ¿Qué les parece…?



oliverr@cantv.net



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Iván Oliver Rugeles


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