(Control de precios y suspensión del Control de cambio)

La Megadevaluación y la Megainflación

Existen dos variantes de devaluación monetaria: aquella que se mide en términos de divisas (paridad frente al dólar), en adelante devaluación I, y la que responde a subas de precios o inflación, en adelante devaluación II.

La variante II no es otra cosa que pérdida del poder adquisitivo de la moneda circulante con un valor nominal constante, y la otra variante también supone esta merma de poder adquisitivo pero también con un menor valor nominal frente a la divisa referencial.

Digamos que la devaluación I ataca el valor nominal de la moneda nacional bajo el ropaje de merma en su poder adquisitivo de divisas, mientras que la Inflación se limita al ataque del valor real. Desde luego, la variante I influye en la variante II por lo que la inflación tiende a cundir en los mercados nacionales.

De allí que cuando escribamos sobre devaluación debamos precisar de cual se trata. Por ejemplo, en Venezuela el año pasado se mantuvo constante el valor nominal del bolívar frente al dólar (Bs.2.150), pero durante los últimos 10 años nuestro bolívar ha devaluado sostenidamente su poder adquisitivo a una razón promediada de (25-30) % anual, a pesar de que aparentemente el bolívar mantiene una paridad constante frente al dólar. Esta paradoja se explica porque la industria nacional infla los precios para retirar el mayor numero de bolívares del mercado nacional, y de esa manera adquirir mayor cantidad de dólares, con paridad constante, que aunque se devalúen en el exterior aquella mayor cantidad de ellos garantizarían el capital inicial de dichos industriales.

Ese tipo de devaluación II por merma del poder adquisitivo frente al mercado de mercancías en general es verdaderamente bestial. Desde luego, está siendo disimulada por el freno de una devaluación frente al dólar que ya resultaría ridículo decretarla para una divisa como el dólar que se haya en picado desde hace varias décadas en los mercados exteriores. El valor y repunte sostenido del euro así nos lo confirma.

Entonces nos encontramos con un Estado que no sólo ha provocada pérdidas en el poder adquisitivo del bolívar mediante sus varias devaluaciones I, sino que silencia, tolera y hasta propicia la devaluación II, la de precios en los mercados nacionales.

Toda esta política empobrecedora de los trabajadores de ingresos medios y bajos parece importarle muy poco a una Administración Pública que limita sus favores y su distribución del Fisco Nacional en beneficio de menesterosos y marginados de todo tipo, a quienes con poco de dinero (devaluado I) mitiga el hambre y la sed de quienes acostumbrados durante generaciones y gobiernos pasados al aguante de hambre pareja, ahora ven el cielo con una migajas de petróleo en gotas entregado mediante “Misiones” varias.

Entonces, cuando la presente Administración Pública afirma que por ahora no habrá devaluación debemos preguntarnos de cuál de ellas se trata. Presumimos que se refiere a la devaluación I, ya que por razones obvias la inflación o devaluación II seguirá su curso normal mientras el dólar siga cayendo en los mercados internacionales como un efecto de la crisis financiera de reciente destape mundial nacida en EE UU y parte de Europa.

También deberíamos escribir sobre alternativas aliviadoras. Desde aquí proponemos un fuerte control de precios y una Suspensión del Control de Cambio.


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Manuel C. Martínez M.


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