Las elecciones más importantes del mundo

Estas son las primeras elecciones democráticas que se celebran en este país. Al pie de la letra. Todo un inventario de caos con la intención, las riquezas con las ganas, las huellas con la osadía confluyen en este punto vertebral del tiempo culminado, necesario. Sin ironía de profecías. El efecto aún sorprende a muchos paisanos, no aptos ni despiertos para lo que nos proponemos. Una decena de elecciones, las primeras elecciones. Como en las anteriores, el tono de referendo acapara nuevamente primordial la característica de este otro sufragio. Obvio, dos sistemas opuestos antimagnéticos uno de otro, se repelen en sus principios, fines y métodos.

Las elecciones han sido y son un divertimento de los potentados para sostener el velo de esperanza de los débiles. El hecho que un débil llegue a la cima del poder no es porque la bondad del sistema la haya permitido, sino porque la naturaleza del allegado ya forma parte del equipo. El egoísmo es la llave fundamental de la codicia, léase, del capitalismo, o libre mercado (es tan ladrón ese sistema que hasta el término "libre" se lo atribuye como propio). La codicia es invasora, es su naturaleza y comienza con el otorgamiento de poderes a supuestos elegidos, que si el primogénito, que si al varón, a los hijos legítimos, al clan que más ostenta, a la doctrina religiosa que viene arropada en su "comprensión" al desvalido, la secular hipocresía, ley de los invasores, la codicia por generaciones.

Es imposible por lo tanto, que los opositores se ciñan a las reglas que en ellos sólo es farsa, imposible que escuchen cuando esas reglas sólo están para domeñar al rebaño, por lo que si el rebaño alcanza a la cima, es para solventar una mala racha momentánea, lo otro se resuelve con guerra, un filtro que elimina las semillas que puedan ser árboles, y vuelva la cizaña al campo abandonado.

La codicia se hace poderosa y asume a la fuerza humana para acrecentar su poderío, crea reglas de convivencia y porque ella existe -según ella-, existe lo demás; ese es su criterio siempre y cuando esa fuerza humana que trabaja no fastidie el poder de la codicia, el capital, todo funciona, y funciona SIN funcionar, porque es vital que se asuma de conciencia el costo de un funcionamiento. Mientras más cueste la escalada, más seguro está el capital.

Por ello, desde nuestro terruño el capital se siente invadido. En sus parámetros y en su esencia. La fuerza de trabajo descubre cada vez más su importancia, ella es la riqueza y lo más importante, ES la riqueza principal, la vida humana, todo el poder para ella. La competencia es irrelevante, pues el contrincante no es el hermano sino nuestras carencias comunes y personales que son innumerables.

Confluyen presiones de distintos sectores para cambios urgentes para la convivencia del género humano. Lo ecológico es el esclavo más paria, que aún ni atisban tangencialmente ni enfermos ni insurgentes. Lo ecológico tiene en estos días críticos una principalidad a propósito ignorada. En ello todo el género humano está enfermo salvo las civilizaciones primigenias, a flor de extinción.

Pero por algo se comienza.

En la república donde el botín es fortuna sin dificultad ninguna, se celebran unas elecciones muy singulares, una más de la decena que lleva, pero éstas tienen a las dos fuerzas productivas en pleno choque presentarse al mundo con sus propios ejércitos; la fuerza de trabajo exhibe al mundo su capacidad de elegir desde su DEMO (familia, cuadra, parroquia, alcaldía, provincia o estado), a sus dirigentes para ejecutar los planes del DEMO, fiscalizados por el DEMO. La fuerza del capital no va tanto por ganar, sino para advertir al "capital superior", el jefe, el peligro que corre si la fuerza de trabajo se hace eco y cargo de lo que aquí ocurra. Pese a ello, estas son las primeras y más demo-cráticas elecciones que jamás hayamos tenido, si se quiere con las pautas jacobinas que divulgaban que al pueblo no le hace falta nada para que se gobierne pues sólo el conoce sus calamidades, al contrario de la girondina que pregona los derechos fundamentales, aunque al pueblo había que darle conocimiento par que pudiera ser gobierno.

Por ello, en vista de nuestras fallas más elementales, el proceso que transitamos está optando una vía ecuánime con la inversión multimillonaria hacia la educación, al tiempo que pone en manos de su fuerza de trabajo su propio destino. La otra cara de la producción es totalmente prescindible.

Imposible que se cotejen con las mismas armas, a más que las armas del capital no están en las elecciones que como dije, son un divertimento para él. PODER es otra cosa, por lo que este proceso con presidente y todo no es aún ni en sueños poder de nada.

Pero no es así la fuerza que lo mueve, que mueve a la insurgencia, que de risible, pasó a ser potencia, y hoy está a punto de ser acuñada de terrorista. Algo frena la acción militante del capital: su crisis como nunca antes se reflejara, oportunidad hasta para los incompletos marxistas, la acción que revierta el orden por añadir a uno más en la mesa: El Planeta, el no invitado, sólo materia de producción, el que más emplaza los cambios inevitables: el más convincente, no existen mejores parangones de igualdad que los mostrados por semejante padre, o madre como mejor les plazca.

Socialismo es respeto por todo. Si algo debe estar por elegir no sólo es esta caja chica llamada Venezuela que contiene inmensas fortunas, sino que el chance va por otra vía que no es simplemente la energía, o la velocidad de poder que los hidrocarburos aventajan a otras fuentes, sino que debe ser el principio de otro mundo. De nada sirven las peroratas de hacer mil refinerías y hablar de contaminación. PONER LOS PIES EN LA TIERRA, la energía es el conocimiento y éste deriva hacia lo útil, la fortaleza consciente que de él obtenemos; desde la primaria se debe fomentar sobre el uso energético de otras fuentes, el aire, la luz solar, el agua. El hecho de utilizar fuentes que se cotizan porque sólo existe en muy pocos "sub-territorios", implica codicia sobre esos escasas vetas, socialismo es irradiar al mundo de lo que hacen las fuerzas humanas, con la misma importancia con que admito que tengo un caramelo muy sabroso y tú en cambio no tienes nada… eso también es egoísmo por re o por fa si no fomentas revolución hacia la energía.  

Son las elecciones más importantes que celebra el planeta, un menjurje jacobino-girondino-marxista-zapatista-guevariano-cristiano y póngale usted más guiones y añadidos, lo cierto que con todas las fallas, es el punto de partida que los días que vivimos nos ofrece el planeta al dolido genio humano, dentro de la alegría de estos soles hermosísimos, brisas vigiladas, a pesar de los huracanes extraños (¿Haarp?), a pesar de la falta de argumentos  que risibles nos ofrece el artrítico capital. 

arnulfopoyer@gmail.com



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Arnulfo Poyer Márquez


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