La siembra...

El presidente Chávez en recientes intervenciones, en medio de la presentación de los candidatos del PSUV en distintas regiones se ha referido a la siembra, al producto de la siembra, siembra de años, de tesón, de esfuerzo y sacrificio, algo que pareciera formar parte de la conformación natural de Chávez. Hugo Chávez está demostrando ante el país, ante América Latina y el mundo la forma idónea de conjugar la teoría y la práctica comprometida hasta los tuétanos.

Ante tanta disposición, ante tanto arrojo, ante tanta pasión, no queda otra cosa que asumir el compromiso con la historia, el compromiso como pueblo, como colectivo, como conglomerado humano ubicado en un momento-espacio histórico en donde la fuerza telúrica de nuestros ancestros hoy se revelan con fuerza inusitada dispuesta a derrumbar todos los barrotes de ignominia que nos subyugaron durante siglos; esta realidad pasa desapercibida para los reaccionarios, para los inconcientes pero jamás para el pueblo; tampoco escapan a esta enorme fuerza quienes hoy asumen el reto de ser candidatos de este hermoso proyecto. Estar a la vanguardia de este momento histórico forma parte de esas cosas que se ubican en el momento y el espacio en donde la historia inicia las contusiones para los partos trascendentales y ese momento lo vive la patria de Bolívar, de Rodríguez, de Sucre y Guaicaipuro entre otros muchos de los sembrados en la tierra fértil de un país cubierto de gloria. No bastaron los intentos por convertirnos en un vulgar sultanato petrolero, en un conglomerado sumido en la ignorancia, la alienación y la enajenación; hoy más que nunca el espíritu de Bolívar nos llama, nos acicatea, nos impulsa y nos coloca ante el reto de trascender. La divinidad nos ofrece esta hermosa oportunidad, contamos en nuestro haber con el líder fraguado en medio de las contradicciones propias del sistema capitalista moribundo, contamos con el legado de rebeldía de nuestros antepasados y sobretodo contamos con el inmenso amor de un pueblo que otrora lo quisieron convertir en despojo y éste se reveló con el mero instinto de fiera herida para echar en polvoreda a los traidores. No en balde el febrero de 1989, en medio de tanto silencio, de tanta complicidad, de falta de luz, el noble pueblo de Caracas y de Venezuela entera puso su pecho para dar una clarinada que despertó la historia, luego, aquel trece de abril, en medio de horas aciagas, de traiciones y posiciones genuflexas, nuevamente este noble pueblo se alzó con las armas de la razón y su pasta histórica para barrer la traición. Posteriormente ocurrió lo del paro petrolero y nuevamente el pueblo nos dio la luz a los escépticos, a los pesimistas y nos volvió a indicar cual era el camino.

Ahora Chávez nos toca con su discurso, con su siembra, con su fuerza nos invita a dar el trascendental paso, el enorme salto hacia el futuro, salto histórico, concluyente, definitivo para que se cumpla una etapa y se inicie otra de mayor compromiso y fuerte definición en el rumbo necesario hacia el socialismo bolivariano, el socialismo venezolano. Quien no entienda este enorme compromiso histórico, que está por encima de las nimiedades, lo subalterno y lo mezquino la rueda de la historia seguramente los aplastará.

Por esta razón pasamos de lo sublime a lo concreto, a lo cotidiano a nuestra realidad y comentamos lo que consideramos por parte de algunos como una ubicación desfasada del momento histórico que vivimos. Sin pretender echarle las culpas a nadie en particular, sin embargo, con asombro observamos las exposiciones a través de distintos medios de algunos camaradas que en realidad no demuestran otra cosa que una terrible equivocación en la ubicación del momento histórico que vivimos; aunque parezca paradójico, contradictorio y hasta ridículo, hay quienes todavía insisten en el pasado y se cuadran en los pequeños espacios, en lo chico, en lo subalterno, en la bendita cuenta, en los números. Esta afirmación lo hacemos ante la terquedad de algunos partidos de izquierda, específicamente el PPT y el PCV, más el primero que el segundo, aunque pareciera que el primero termina direccionando la política del segundo. Con este comentario no pretendemos desconocer el peso histórico de estas organizaciones, de sus integrantes, de sus dirigentes, pero eso de colocar situaciones y disyuntivas en casos como: Barinas, con el traidor Reyes y mantener candidaturas que no tienen ninguna opción como la de Gustavo Hernández en Carabobo, Eduardo Linarez en Yaracuy, por nombrar los casos que conozco, generar estas situaciones no nos puede hacer pensar otra cosa sino que lamentablemente se sigue pensando en la parcela y no se está asumiendo el reto histórico que tenemos por delante.

Justamente es en estas circunstancias en donde es necesario recordar la siembra de Chávez, una siembra en medio de un desierto que ahora no es tal desierto, comienzan a brotar las semillas de un hombre que se da íntegro en el proyecto bolivariano, en el proyecto socialista y que hoy nos pide el máximo esfuerzo para barrer los vestigios de la derecha en todo el país; no se trata de una apreciación descabellada, en todos los espacios de la patria tenemos opción con los candidatos del PSUV, los mismos que fueron electos por las bases, excepto lo que haya que exceptuar, en este sentido, lo importante será entender el momento exacto que vivimos, el momento de dar el salto cualitativo, no solo cuantitativo, sino lo más importante, el salto cualitativo para de una vez comenzar con el encendido del motor principal de este proceso socialista que no es otro que la conciencia del pueblo, ojala esto los entendiéramos todos.

latojeda@gmail.com




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Luis Alberto Toro Ojeda

Publicista. Militante de izquierda. Integrante del Frente Bicentenario de Campesinos del estado Trujillo. Integrante del PSUV.

 latojeda@gmail.com      @latojeda

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