La revolucuón es una obra colectiva

Al establecer algunos de los antecedentes históricos, digamos directos, del actual proceso revolucionario bolivariano no se pueden sustraer aquellas luchas populares y políticas que surgieran inmediatamente a la caída de la dictadura del General Marcos Pérez Jiménez en 1958, teniendo en el Partido Comunista de Venezuela (PCV) uno de sus principales impulsores, las cuales en poco tiempo devendrían en una lucha armada que - con la participación también del extinto Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR)- marcaría gran parte de la década de los 60, siguiéndose el ejemplo cubano. Aún cuando existe una clara diferenciación en cuanto a tiempos, actores sociales, metodologías y contexto internacional, hay un cordón umbilical que une a aquel pasado con el presente: el anhelo secular de liberación nacional y la necesidad humana de romper con el poder hegemónico del capitalismo mediante la implantación del socialismo, produciéndose en consecuencia el cambio radical de la sociedad. En un primer nivel, estas luchas significaron el esfuerzo y sacrificio de mujeres y hombres de izquierda y progresistas, cuya sangre heroica salpico los campos, las calles y las cárceles de Venezuela, animados ellas y ellos de un espíritu revolucionario que, en la mayoría de los casos, quiso representar una vanguardia de igual tenor, pero que escasamente tuvo su incidencia en el pueblo.

Esto obligó a que muchos sectorializaran la lucha popular, emprendiendo nuevas vías y formas de organización, manteniendo vivo así ese afán de redención social latente en los sectores populares hasta que el creciente deterioro y deslegitimación de las elites gobernantes permitieron pensar que las condiciones objetivas y subjetivas ya habían madurado lo suficiente para hacer finalmente la revolución socialista, en especial luego de las masivas protestas populares del 27 de febrero de 1989 contra la imposición del paquete de medidas económicas neoliberales, ordenado por el Fondo Monetario Internacional (FMI). No obstante, hoy se plantea que la revolución bolivariana sea parte de una obra colectiva, partiendo desde abajo, sin descartar la desaparición de las vanguardias, pero sí buscando su total transformación; cuestión que también debe extenderse necesariamente a lo interior de los partidos políticos que aúpan la revolución y el socialismo, de modo que se construyan redes y conjuntos diversos de articulación social, basados en la profundización de la democracia participativa y protagónica en manos del pueblo.

En este sentido, cada uno de los diferentes actores o sujetos sociales se hace protagonista de los cambios políticos, económicos, sociales y culturales que modificarán raigalmente las clásicas relaciones subordinantes y verticalistas presentes en la sociedad y en la mayoría de las organizaciones sociales y políticas, además del Estado, negadoras y secuestradoras todas de la voluntad general. Así, -según la reflexión de Isabel Rauber en Desafíos actuales de la política- “más importante es que se transformen en laboratorios de debate donde se sinteticen la construcción y el pensamiento colectivo, y se orienten -en virtud de ello- las tareas a realizar.

Es el pueblo organizado el que -con su participación- crea, decide y construye; la transformación de la sociedad en que vive y la construcción nueva -diseñada por todos- es su obra ciudadana máxima”. Tal desafío implica, por consiguiente, cambiar sustancialmente la concepción secular de la política y, con ella, del Estado y las diferentes relaciones que se derivan de su existencia y que se manifiestan, de una u otra manera, en la sociedad toda. Pero esto tendrá que darse simultáneamente y no esperar a copar todas las instancias del poder constituido para activar los mecanismos de la revolución socialista, pasando a conformar una amplia fuerza social y política diversificada, capaz de impulsar, articular y concretar los cambios alternativos al capitalismo, sin que ello signifique perder la identidad propia n subordinar su autonomía individual a un partido.

Por ello, se requiere sumar todos los aportes teóricos, experiencias y esfuerzos, tendentes todos al logro de una articulación-integración que promueva en su seno el protagonismo democrático de las amplias mayorías, así como su capacidad de organizarlas y conducirlas (no supeditarlas) en la obra colectiva del socialismo

¡¡¡REBELDE Y REVOLUCIONARIO!!!

¡¡Hasta la Victoria siempre!!

¡¡Luchar hasta vencer!!



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Homar Garcés


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